{"id":154,"date":"2016-11-10T19:17:38","date_gmt":"2016-11-10T19:17:38","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=154"},"modified":"2016-11-10T19:17:38","modified_gmt":"2016-11-10T19:17:38","slug":"tell-me-your-life","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=154","title":{"rendered":"Tell me your life"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Los valores personales, las tendencias ideol\u00f3gicas, los amores no correspondidos, las creencias religiosas, los sentimientos ocultos e inconfesables, las preferencias sexuales, la confesi\u00f3n del penitente, los di\u00e1logos de alcoba, en fin, ciertos secretos, constituyen la intimidad de una persona. Se trata, precisamente, de aquella zona espiritual lib\u00e9rrima y a la vez rec\u00f3ndita, que merece ser protegida de cualquier intromisi\u00f3n. La vida \u00edntima tiene un alcance m\u00e1s restringido que la vida privada y, la privacidad tambi\u00e9n debe protegerse. Hay datos que quiz\u00e1 no tengan gran relevancia pero que sin embargo pueden dar una idea del perfil del individuo y hacen a su vida privada, como son el domicilio, los libros preferidos, hobbies, programas de televisi\u00f3n m\u00e1s vistos, ciertos gustos. Es habitual confundir vida \u00edntima con vida privada debido a su proximidad y, en ocasiones la l\u00ednea divisoria es sinuosa. Cuando a la hora de la cena suena el tel\u00e9fono en mi domicilio y una persona me pregunta qu\u00e9 programa de TV estoy mirando, o con alg\u00fan ardid procura obtener informaci\u00f3n personal de mis tarjetas de cr\u00e9dito, o \u00a0pretende hacerme una encuesta sobre un pol\u00edtico, confieso que logra hacer brotar de mi interior lo peor y, en ocasiones, no puedo evitar dar una respuesta destemplada.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\"><em>Cu\u00e9ntame tu vida<\/em> fue una pel\u00edcula que en mi adolescencia me impresion\u00f3. La vi en el cine del barrio a\u00f1os despu\u00e9s que se estren\u00f3, en blanco y negro, ya que se rod\u00f3 en 1945, bajo la direcci\u00f3n de Alfred Hitchcock. Ingrid Bergman, Gregory Peck y Leo G. Carroll, me parecieron magistrales en sus respectivos papeles. El trasfondo de la pel\u00edcula era el psicoan\u00e1lisis, anudado a una trama de misterio y suspenso. El paciente, interpretado por Gregory Peck, deb\u00eda recordar por medio del an\u00e1lisis aquello que hab\u00eda olvidado y que pertenec\u00eda a su infancia traum\u00e1tica, para as\u00ed poder alcanzar la cura. La historia se hab\u00eda rodado en Alemania varios a\u00f1os antes con el t\u00edtulo <em>Secretos de un \u00a0alma<\/em>. Luego del \u00e9xito de taquilla, supe que la criticaron por considerar que el film psicoanal\u00edticamente era falso. Pero Hitchcock sol\u00eda decirle a la psicoanalista que lo asesoraba en el rodaje que s\u00f3lo se trataba de una pel\u00edcula. En efecto, una pel\u00edcula, nada m\u00e1s.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Una transacci\u00f3n bancaria, navegar por Internet pasando p\u00e1ginas y sitios, as\u00ed como los tuits, e-mails, SMS, comunicaciones por WatsApp, contenidos de Facebook, entre mucha otra informaci\u00f3n que surge de las huellas que dejamos, sirve para conformar los datos masivos o Big data. En Google se defienden sosteniendo que saben muchas cosas de sus usuarios pero que no los esp\u00edan. Lo cierto es que de esta informaci\u00f3n masiva \u00a0surge un negocio multimillonario, porque la informaci\u00f3n personal as\u00ed como los datos recogidos, son \u00fatiles para que las empresas se posicionen estrat\u00e9gicamente en el mundo de los negocios. El meollo de la cuesti\u00f3n est\u00e1 en que se apropian de una informaci\u00f3n que no les pertenece. Hoy por hoy los gobiernos estudian qu\u00e9 medidas tomar para frenar este abuso que, todav\u00eda no constituir\u00eda un delito, aunque de lo que no cabe duda es que se trata de una transgresi\u00f3n a la \u00e9tica, pues, nadie est\u00e1 autorizado a usar informaci\u00f3n ajena sin el consentimiento de los verdaderos propietarios. Y si la misma genera un beneficio pecuniario, lo coherente ser\u00eda que fuese compartido con el propietario de los datos. Pero claro, estamos en el \u00e1rea de los ciudadanos de a pie, gente com\u00fan, y por eso no existe un esc\u00e1ndalo, absolutamente necesario para que el hecho se difunda o adquiera relieve informativo en los medios. Si se tratase de informaci\u00f3n reservada de un gobierno o de una gran empresa, se incurrir\u00eda en el delito de espionaje, castigado por la ley. Las escuchas telef\u00f3nicas son otro medio para enterarse de lo que el otro habla, con qui\u00e9n habla y c\u00f3mo piensa, pero aqu\u00ed la poblaci\u00f3n est\u00e1 m\u00e1s enterada de sus derechos y, en teor\u00eda, no podr\u00edan realizarse sin una orden judicial. Los <em>paparazzi<\/em>, t\u00e9rmino que se le atribuye a Fellini por su pel\u00edcula <em>La dolce vita<\/em>, siempre andan fisgoneando y tratan de plasmar en la fotograf\u00eda alguna indiscreci\u00f3n personal o \u00edntima de una <em>celebrity. <\/em>Pero la informaci\u00f3n de consumo masivo, tambi\u00e9n se da en esos programas televisivos de chimentos que se emiten por las tardes y que duran horas, donde pseudoperiodistas comentan infidelidades o discusiones triviales cuando no peleas orquestadas para atraer la atenci\u00f3n de gente\u00a0 que no sabe qu\u00e9 hacer con su vida.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hace unos d\u00edas pude leer un par de entrevistas biogr\u00e1ficas que le hicieron a Haruki Murakami y a Michel Legrand respectivamente, cuyas confesiones no son la de San Agust\u00edn pero me parecieron interesantes. En cuanto a Murakami, candidato este a\u00f1o al Nobel de Literatura, postergado por Bob Dyland, confiesa que todo lo que sabe sobre el arte de escribir lo aprendi\u00f3 de la m\u00fasica. Siendo joven se preguntaba si era capaz de transferir la m\u00fasica a la escritura, si pod\u00eda escribir como se ejecuta un instrumento musical. Me record\u00f3 a Theodor Adorno, un hombre formado en la Academia y en el Conservatorio, quien influy\u00f3 decididamente en la literatura de su amigo Thomas Mann cuando llev\u00f3 a la narrativa su sentido musical. El escritor japon\u00e9s sostiene que en la m\u00fasica como en la literatura de ficci\u00f3n lo m\u00e1s importante es el ritmo. El ritmo ser\u00eda la magia, lo que invita a la gente a bailar. \u00c9l tiene como hobby salir a correr por Hawai (vive entre Hawai y Jap\u00f3n), desde chico toca el piano, y su producci\u00f3n literaria se nutre del jazz, debido a que en su ejecuci\u00f3n reina la improvisaci\u00f3n. Esto me trajo a la memoria la prohibici\u00f3n que quisieron imponer los jerarcas nazis sobre esta m\u00fasica que consideraban propia de jud\u00edos, y cuyo peligro advert\u00edan justamente en la improvisaci\u00f3n, en la autonom\u00eda que pod\u00eda desarrollar el ejecutante, por eso ordenaban que el m\u00fasico se atuviese a la partitura. En fin, la m\u00fasica necesita tener un buen ritmo, como en la literatura, sino el lector no termina de leer el texto. Luego viene la melod\u00eda, que en la literatura es el orden de las palabras y que debe ser apropiado para mantener el ritmo. Despu\u00e9s la armon\u00eda, que es el sonido mental que sostiene a las palabras y, finalmente, la improvisaci\u00f3n, sin duda lo que m\u00e1s le agrada a Murakami.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Michel Legrand, compositor de m\u00e1s de 200 pel\u00edculas, creador de la m\u00fasica de <em>Los paraguas de Cherburgo<\/em>, <em>El caso Thomas Crown<\/em>, <em>Verano del 42<\/em>, confiesa que la m\u00fasica es su raz\u00f3n de vivir y que nunca ha producido tanto como a sus 84 a\u00f1os. En efecto, la m\u00fasica sinf\u00f3nica, la m\u00fasica contempor\u00e1nea, la \u00f3pera, nada le resulta extra\u00f1o. <em>Monsieur<\/em> Legrand escribi\u00f3 los primeros temas de <em>rock and roll<\/em>\u00a0 en franc\u00e9s. Hoy vive en un <em>ch\u00e2teau <\/em>rodeado de 250 hect\u00e1reas a 120 Km de Par\u00eds, lugar ideal para hacer sus solitarias caminatas y trabajar alejado del ruido de la ciudad. Cada 10 a\u00f1os necesita cambiar de disciplina, pues, cuando uno todo el tiempo hace lo mismo termina por perder inter\u00e9s. En su juventud conoci\u00f3 a Jean Cocteau, Paul Val\u00e9ry, Andr\u00e9 Malraux, e incluso pudo conversar con \u00cdgor Stravinski, quien le confes\u00f3 que cuando uno es un verdadero creador, no sabe muy bien lo que hace. Legrand actualmente escribe m\u00fasica sinf\u00f3nica y seg\u00fan el entrevistador, tiene fama de no morderse la lengua, por eso cuando se refiere a Wagner, dice que tiene p\u00e1ginas muy hermosas, pero tambi\u00e9n muchas malas que deber\u00edan eliminarse. Ganador de tres Oscar, piensa que todo joven no sabe que lo es y lo desperdicia, pero cuando llega a la vejez ya sabe c\u00f3mo es ser joven porque ha vivido, y se es joven con la cultura y la reflexi\u00f3n. Esa ser\u00eda la aut\u00e9ntica juventud para \u00e9l.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">De la misma manera que mucha gente defiende a capa y espada su vida privada y su intimidad, hay otros que cometen indiscreciones de las que luego se arrepienten y, no faltan los que exhiben algo muy personal, \u00edntimo, para captar la atenci\u00f3n de los otros. Esta \u00faltima actitud se ha visto muy facilitada por los videos en las redes sociales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Oscar Wilde pag\u00f3 muy caro su transgresi\u00f3n a la moral de la \u00e9poca, fue acusado de sodom\u00eda, hallado culpable y condenado a trabajos forzado durante dos a\u00f1os. No es que la homosexualidad en Londres fuese una rareza, simplemente Wilde no era discreto con su vida, escandaliz\u00f3 a la sociedad victoriana y esto era imperdonable. Cuando sali\u00f3 de la c\u00e1rcel estaba arruinado, muri\u00f3 en Par\u00eds, en la indigencia, abandonado por su musa.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los valores personales, las tendencias ideol\u00f3gicas, los amores no correspondidos, las creencias religiosas, los sentimientos ocultos e inconfesables, las preferencias &hellip;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=154\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-154","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=154"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":155,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/154\/revisions\/155"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=154"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=154"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=154"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}