{"id":579,"date":"2023-02-15T13:55:19","date_gmt":"2023-02-15T13:55:19","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=579"},"modified":"2023-02-15T13:55:19","modified_gmt":"2023-02-15T13:55:19","slug":"la-jubilacion-en-un-medico-de-hospital","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=579","title":{"rendered":"<strong>La jubilaci\u00f3n en un m\u00e9dico de hospital<\/strong>"},"content":{"rendered":"\n<p>Luego de una ausencia impuesta por una patolog\u00eda benigna, ocho horas de quir\u00f3fano y una cadena de contrariedades de distinto orden todav\u00eda en curso, retomo este espacio de reflexi\u00f3n y cr\u00edtica, porque s\u00e9 que el Blog tiene sus lectores. Agradezco de coraz\u00f3n las muestras de afecto que recib\u00ed en esta etapa y lamento no haber respondido a todos en tiempo y forma.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta oportunidad me referir\u00e9 a la jubilaci\u00f3n, que implica acogerse a un merecido descanso hasta el final de la existencia, luego de una vida de trabajo y aportes econ\u00f3micos al sistema previsional. El que se jubila es porque ya ha dado todo lo que ten\u00eda que dar en la esfera laboral, pues, lleg\u00f3 a una edad avanzada y entr\u00f3 en la vejez. A partir de ese momento, dram\u00e1tico para algunos, la vida da un vuelco, un giro de campana. Pero lo cierto es que muchos ans\u00edan alcanzar la jubilaci\u00f3n para alejarse de un trabajo que no les produc\u00eda satisfacci\u00f3n y poder sentirse liberados de esa carga. Desde hace tiempo se sabe que en el mundo la gran mayor\u00eda de los trabajadores tienen empleos que no les agrada, por eso considero que trabajar en lo que a uno le gusta es una verdadera bendici\u00f3n. Sin embargo en estos d\u00edas, millones de franceses se revelan con indignaci\u00f3n en las calles de Par\u00eds contra Macron por la edad jubilatoria, que pasar\u00eda de 62 a 64 a\u00f1os. Los trabajadores galos sostienen que la medida es una p\u00e9rdida de sus derechos y se preguntan qu\u00e9 otras medidas vendr\u00e1n despu\u00e9s.<\/p>\n\n\n\n<p>En la Argentina, por razones electoralistas, una inmensa cantidad de gente se jubil\u00f3 sin haber nunca trabajado ni hacer los aportes correspondientes (en vez de recibir una pensi\u00f3n social acorde), esgrimiendo el paradigma de la igualdad social, m\u00e1s all\u00e1 de las jubilaciones de privilegio, algunas escandalosas, al margen de la moral y la \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo curioso es que aqu\u00ed si no te jubil\u00e1s te jubilan, como a m\u00ed me sucedi\u00f3. Recuerdo que todos mis maestros, a los que la profesi\u00f3n hoy venera con justicia, tal vez porque est\u00e1n muertos, se jubilaron sin que se les permitiese prolongar la edad jubilatoria y, adem\u00e1s nunca retornaron al hospital donde hab\u00edan hecho verdadera escuela. He comprobado que en mi profesi\u00f3n, la jubilaci\u00f3n de los m\u00e9dicos de hospital con real vocaci\u00f3n por esa tarea humanitaria termina siendo para no pocos una suerte de muerte civil o de obsolescencia humana programada. En el caso de los que fueron jefes de servicio o de departamento (yo ocup\u00e9 los dos cargos) un manto de olvido se extiende r\u00e1pidamente sobre el poder que una vez tuvieron, tambi\u00e9n se extingue el inter\u00e9s que mostraban los laboratorios de productos medicinales por quedar bien con el jefe. El panorama resulta tan pat\u00e9tico, que ni siquiera se invita al jubilado, que suele tener m\u00e1s experiencia que los que quedan en actividad, a integrarse en una tarea como la de consultor, cuyo aporte ser\u00eda de valor.<\/p>\n\n\n\n<p>La ley exige que el m\u00e9dico, como cualquier otro trabajador del pa\u00eds, se jubile a los 65 a\u00f1os, inexorablemente, sin embargo el ex juez de la Corte Suprema Carlos Fayt, renunci\u00f3 a su cargo por motivos pol\u00edticos a los 97 a\u00f1os sin que pudiera demostrarse mal desempe\u00f1o ni que tuviera alterada su salud mental\u2026 Cuando era chico o\u00eda decir a mi abuela que en este mundo siempre hay hijos y entenados.<\/p>\n\n\n\n<p>En mi caso hab\u00eda acordado con las autoridades que seguir\u00eda concurriendo al hospital, ya que continuaba como director del programa de residencia en medicina interna (una de las residencias que fund\u00e9 y puse en marcha) y, adem\u00e1s all\u00ed ten\u00eda mi c\u00e1tedra de grado, pero una ma\u00f1ana not\u00e9 que hab\u00edan cambiado la cerradura de la puerta de mi oficina, cuya gran superficie era de 4,5 m2. Esta situaci\u00f3n se hubiese evitado si quienes lo hicieron arteramente hubieran tenido el coraje de llamarme para comunicarme que no deb\u00eda concurrir m\u00e1s al hospital, como lo hicieron con algunas figuras insignes con cuyo nombre hoy se designan instituciones y plazas p\u00fablicas. Desde ya que hac\u00eda un tiempo barruntaba un clima enrarecido con respecto a mi persona, porque siempre me dediqu\u00e9 de lleno al trabajo y evit\u00e9 participar de internas o componendas que nada ten\u00edan que ver con mi tarea. La residencia m\u00e9dica sucumbi\u00f3 y los alumnos con autorizaci\u00f3n del decano fueron ese a\u00f1o a mi fundaci\u00f3n a recibir clases y a otro hospital a realizar las pr\u00e1cticas. Esa es la historia, punto.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo que ata\u00f1e a la asignaci\u00f3n de la suma jubilatoria mensual, por ley se omiten un sinn\u00famero de aportes a distintas cajas previsionales (aportes injustamente perdidos), pues, en mi caso llegu\u00e9 a aportar a 3 \u00f3 4 cajas simult\u00e1neamente, pero \u00fanicamente se consideran los aportes de los \u00faltimos 10 a\u00f1os de una sola caja. De all\u00ed que a menudo la jubilaci\u00f3n sea totalmente insuficiente para cubrir las necesidades b\u00e1sicas, en el contexto de un pa\u00eds donde la gran mayor\u00eda hace piruetas para llegar a fin de mes, se asfixia al ciudadano de a pie por la enorme presiones tributaria, y donde la inflaci\u00f3n bate r\u00e9cord, las regulaciones son antojadizas y la corrupci\u00f3n es estructural.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace un tiempo, una joven descerebrada propon\u00eda en las redes sociales que el Estado terminase con el pago a los jubilados y ese dinero se lo diese a la masa de j\u00f3venes desocupados\u2026 La ignorancia en ciertos sectores de nuestra sociedad es tan grande que mucha gente no sabe de d\u00f3nde provienen los dineros p\u00fablicos que maneja el Estado.<\/p>\n\n\n\n<p>A muchos de mis colegas les queda el recuerdo de 40 a\u00f1os o m\u00e1s de vida en el hospital, y a lo sumo se refugian en su consultorio particular, aunque en el imaginario colectivo aparezcan en el banco de la plaza d\u00e1ndole de comer a las palomas.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo no vivo en las redes sociales ni tampoco de ellas, pero de tanto en tanto aparezco para dar \u201cfe de vida\u201d. Lo que sucede es que Occidente tiene un serio problema con los viejos, no sabe qu\u00e9 hacer con ellos, tampoco sabe qu\u00e9 hacer con los j\u00f3venes.<\/p>\n\n\n\n<p>El problema, seg\u00fan mi opini\u00f3n, est\u00e1 en aquellos que luego de jubilarse no saben c\u00f3mo disponer de su tiempo libre, y descubren que el empleo era lo que le daba sentido a su vida. Algunos logran reinventarse y les va bien, pues son fuertes de esp\u00edritu y alimentan el di\u00e1logo interior, donde la autocr\u00edtica denota salud mental.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy gracias al avance cient\u00edfico y tecnol\u00f3gico la expectativa de vida se ha incrementado en d\u00e9cadas, aparecen los que proponen como meta llegar a los 120 a\u00f1os, y otros ponen la vara en los 150 a\u00f1os. Tambi\u00e9n est\u00e1n los inmortalistas y los que optan por la criogenizaci\u00f3n del cuerpo o del cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda la filosof\u00eda griega gira en torno al concepto: \u201cnada en exceso\u201d. Por otra parte, tengo en claro que en la vida todo tiene sus l\u00edmites. En efecto, yo a los 50 a\u00f1os pod\u00eda ser simult\u00e1neamente jefe de internaci\u00f3n de dos servicios en hospitales diferentes (uno a la ma\u00f1ana y otro a la tarde), dirigiendo sus respectivas residencias y dando clases a los alumnos de tres universidades. Entonces arrancaba la actividad laboral a las 7 de la ma\u00f1ana y la prolongaba unas 12 o m\u00e1s horas. Hoy mi condici\u00f3n f\u00edsica, pese a ser buena para la edad, no me lo permitir\u00eda, aunque si mi capacidad intelectual que gracias a Dios conservo. Entiendo que los cambios son necesarios, sobre todo cuando son razonables y justos, no cuando son impulsados por miserias morales.<\/p>\n\n\n\n<p>Acabo de retornar de Brasil, con mi mujer tuvimos el honor de ser padrinos de boda de dos colegas que hace varios a\u00f1os se formaron en mi c\u00e1tedra, al lado de la cama de hospital. A pesar de que todav\u00eda estaba convaleciente decidimos viajar, ellos nos enviaron los pasajes y con sus familiares nos dieron tantas muestras de afecto que mi recuperaci\u00f3n se aceler\u00f3, a la vez que comprob\u00e9 que en San Pablo ten\u00eda otros dos hijos que me hab\u00eda dado la docencia hospitalaria. C\u00f3mo no estar agradecido a la profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace tiempo decid\u00ed relatar algunos hechos y sucesos vividos a lo largo de mi carrera que revelan los claroscuros, cuando no la actitud miserable de algunos colegas que no identificar\u00e9 porque varios ya no est\u00e1n y no tendr\u00edan la posibilidad de defenderse. No ser\u00eda \u00e9tico. Pero tambi\u00e9n dar testimonio que en estas miserias morales caen las instituciones, aunque tengo en claro que las decisiones institucionales son las decisiones de sus directivos, quienes a menudo llegaron a esa posici\u00f3n no por sus m\u00e9ritos o capacidad, por eso evitar\u00e9 confundir la paja con el trigo.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que a los 29 a\u00f1os me desempe\u00f1\u00e9 como secretario adjunto a la presidencia del congreso mundial de gastroenterolog\u00eda (Madrid, 1978), mi jefe era el presidente del congreso y, tambi\u00e9n recuerdo el comentario que me hizo el profesor Francisco Vilardell, entonces presidente de la Organizaci\u00f3n Mundial de Gastroenterolog\u00eda y a cargo de la docencia del Ministerio de Salud de Espa\u00f1a, acerca del profesor Bockus, quien hab\u00eda asistido al evento y, en los Estados Unidos a sus 80 a\u00f1os ve\u00eda en consulta cinco pacientes por tarde.<\/p>\n\n\n\n<p>Asimismo contar\u00e9 una an\u00e9cdota que he contado muchas veces, pero supongo que algunos la desconocen. Corr\u00edan los a\u00f1os 90, y el veterano doctor Marcos Meeroff, figura destacada de la medicina y la bio\u00e9tica, me pidi\u00f3 que lo llevase en mi auto a La Plata para conocer el COE (Centro Oncol\u00f3gico de Excelencia). Esa ma\u00f1ana nos recibi\u00f3 mi querido amigo Jos\u00e9 Alberto Mainetti, recientemente desaparecido. Nos mostr\u00f3 las instalaciones, charlamos en su despacho tomando caf\u00e9 y, al cabo de un par de horas consideramos que ya deb\u00edamos irnos. Jos\u00e9 Alberto nos dijo por qu\u00e9 no nos qued\u00e1bamos un rato, hasta que <em>\u201cel viejo termine de operar, as\u00ed lo saludan\u201d.<\/em> Le pregunt\u00e9 qu\u00e9 estaba operando su padre, un ilustre cirujano de 80 a\u00f1os (maestro de Ren\u00e9 Favaloro): <em>\u201cun p\u00e1ncreas\u201d<\/em>\u2026 Nos disculpamos porque deb\u00edamos cumplir con la actividad hospitalaria donde fich\u00e1bamos la hora de ingreso y de salida (Marcos era jefe de departamento y yo jefe de servicio), y a la instituci\u00f3n le preocupaba mucho m\u00e1s el cumplimiento estricto del horario que la eficiencia de los profesionales.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, a esta altura de mi vida, tengo la impresi\u00f3n que muchos equivocadamente coinciden con Plat\u00f3n en considerar a la vejez como una enfermedad permanente\u2026 Pero Oscar Wilde sol\u00eda decir que el problema no es envejecer, pues, pensaba que lo terrible es sentirse joven. Coincido con el genio irland\u00e9s. Basta por hoy.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Luego de una ausencia impuesta por una patolog\u00eda benigna, ocho horas de quir\u00f3fano y una cadena de contrariedades de distinto &hellip;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=579\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-579","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/579","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=579"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/579\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":580,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/579\/revisions\/580"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=579"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=579"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=579"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}