{"id":585,"date":"2023-04-14T13:16:18","date_gmt":"2023-04-14T13:16:18","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=585"},"modified":"2023-04-14T13:16:18","modified_gmt":"2023-04-14T13:16:18","slug":"bodas-de-oro-con-la-medicina","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=585","title":{"rendered":"Bodas de Oro con la Medicina"},"content":{"rendered":"\n<div class=\"wp-block-group\"><div class=\"wp-block-group__inner-container is-layout-constrained wp-block-group-is-layout-constrained\"><div class=\"wp-block-image is-style-rounded\">\n<figure class=\"aligncenter size-medium\"><a href=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/robert.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"225\" height=\"300\" src=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/robert-225x300.jpg\" alt=\"Dr. Roberto Cataldi\" class=\"wp-image-586\" srcset=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/robert-225x300.jpg 225w, http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/robert-768x1023.jpg 768w, http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/robert-1153x1536.jpg 1153w, http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/wp-content\/uploads\/2023\/04\/robert.jpg 1200w\" sizes=\"auto, (max-width: 225px) 100vw, 225px\" \/><\/a><\/figure>\n<\/div><\/div><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Hace 50 a\u00f1os, un 16 de abril, en medio de un clima social y pol\u00edtico borrascoso, con la encrespada violencia de los a\u00f1os 70, me graduaba de m\u00e9dico en la Universidad Nacional de La Plata, ciudad donde nac\u00ed y viv\u00ed hasta mi viaje como becario a Europa. Despu\u00e9s, a mi regreso, me instal\u00e9 en la Ciudad Aut\u00f3noma de Buenos Aires, de donde era original mi padre.<\/p>\n\n\n\n<p>Tengo presente cuando por primera vez pis\u00e9 la facultad de medicina con la intenci\u00f3n de ser m\u00e9dico, pues sent\u00ed una emoci\u00f3n que trat\u00e9 de disimular, tambi\u00e9n cuando por primera vez concurr\u00ed a la sala de cl\u00ednica y cuando fui al quir\u00f3fano a presenciar una intervenci\u00f3n, as\u00ed como mis dos a\u00f1os de practicante de guardia en un hospital p\u00fablico. Para m\u00ed fue, ha sido y es muy importante. Recuerdo que al llegar del hospital a mi casa le contaba a mis padres mis experiencias, lo que hab\u00eda visto y aprendido, y ellos mientras com\u00edamos me escuchaban con suma atenci\u00f3n y hac\u00edan comentarios. No disimulaban el placer que les produc\u00eda que su \u00fanico hijo hubiese encontrado sin titubeos su vocaci\u00f3n, ya anunciada desde muy chico, con tan solo cuatro a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>En mis ratos libres sol\u00eda leer mucho, le\u00eda a salto de mata, tambi\u00e9n escrib\u00eda. Confieso que me produc\u00eda placer. Sab\u00eda que mi afici\u00f3n por la medicina llenaba de orgullo a mis padres y, aunque no lo expresaban con palabras en mi presencia, lo advert\u00eda en el lenguaje gestual, sent\u00edan que yo hab\u00eda logrado lo que ellos por diversas circunstancias no pudieron. Asimismo eso experimentaban dos de mis t\u00edos, decididamente mis \u00e1ngeles protectores, y mi primo. En fin, ten\u00eda conciencia que no los hab\u00eda defraudado y que mi afecto hacia ellos siempre estaba presente. Uno a uno se fueron yendo, me dejaron solo, y a pesar de que han pasado muchos a\u00f1os siento profundamente sus ausencias. Pod\u00eda llegar a discutir con ellos, expresar opiniones contrarias, pero el amor perduraba.<\/p>\n\n\n\n<p>Muchas veces me han dicho que soy un idealista, es cierto, creo que tengo una gen\u00e9tica e incluso una epigen\u00e9tica idealista, porque mis ancestros exhib\u00edan una fuerte veta rom\u00e1ntica y altruista. La literatura que seleccionaba mi padre en mi ni\u00f1ez y adolescencia era de la mejor, y cal\u00f3 hondo en m\u00ed, cu\u00e1nto se lo agradezco. Pero esa veta no fue un obst\u00e1culo para ver las cosas de una manera real. En efecto, suelo ser muy pragm\u00e1tico en el ejercicio de mi profesi\u00f3n, de all\u00ed mi ambivalencia. No tengo mayores dudas en apostar a la verdad, evito pelearme con ella, ya que no tiene sentido. Me he acostumbrado desde chico a enfrentar las dificultades, al punto que cuando algo me sale f\u00e1cil, sin tropiezos ni obst\u00e1culos, no deja de sorprenderme.<\/p>\n\n\n\n<p>La distracci\u00f3n siempre ha sido uno de mis problemas, recuerdo cuando a mi madre la convoc\u00f3 la maestra para quejarse: \u201cese chico es muy distra\u00eddo\u201d. Ten\u00eda raz\u00f3n. Por momentos pienso que vivo en un permanente di\u00e1logo interior, donde se entrecruzan observaciones, reminiscencias, im\u00e1genes, reflexiones, sentimientos.<\/p>\n\n\n\n<p>La ambivalencia de ser pragm\u00e1tico para unas cosas y profundamente idealista para otras, es una marca de f\u00e1brica. Tengo presente esos deseos que est\u00e1n destinados a ser insatisfechos, al igual que los afectos ausentes, que no est\u00e1n pero que siguen presentes, ya sean de mis familiares, mis maestros, mis amigos. En fin, la ansiedad que producen las ausencias y abandonos, sobre todo cuando se transita la vejez, aunque uno se sienta todav\u00eda joven.<\/p>\n\n\n\n<p>No acostumbro a hacer promesas por temor a no poder cumplirlas, el incumplimiento me generar\u00eda un cargo de conciencia. Y agradezco a todos aquellos que en el transcurso de mi vida me prestaron alguna ayuda. En realidad, muchos son los que algo les debo, siquiera en el plano moral, y considero que las deudas morales jam\u00e1s se cancelan. Procuro cuidarme de la envidia, por eso acostumbro a reconocer el m\u00e9rito ajeno y elogiar aquello que lo merece. Tampoco acepto el odio, porque s\u00e9 que envenena el alma. Y en cuanto al ego, trato de no darle rienda suelta, evito que se imponga, aunque algunos piensen que tengo un ego robusto.<\/p>\n\n\n\n<p>Dec\u00eda un famoso novelista estadounidense que los cerebros son como las latas, las que est\u00e1n vac\u00edas son la que m\u00e1s ruido hacen\u2026 S\u00e9 que vivimos en un mundo donde predominan las apariencias, en el que la riqueza m\u00e1s obscena asociada al marketing otorga poder, fama, importancia social, aunque uno sea un imb\u00e9cil o un canalla.<\/p>\n\n\n\n<p>No me canso de repetir que soy un <em>outsider<\/em>, pues siempre estuve al margen de las componendas tejidas al calor del poder, me ubique deliberadamente fuera de las roscas acad\u00e9micas, apartado de esas oscuras tendencias que otorgan privilegios, honores e incluso premios inmerecidos. En efecto, tengo por costumbre prescindir de cualquier reconocimiento falso, no lo necesito, a diferencia de algunos colegas que se desviven por ser reconocidos y hasta se inventan una \u00e9pica que les de credibilidad o por caso tienen como <em>modus vivendi<\/em> comparar, clasificar y defender obstinadamente ciertas jerarqu\u00edas. Entre la defensa de los derechos y la defensa de los privilegios, no tengo dudas en adoptar la primera tesitura. Yo s\u00e9 qui\u00e9n soy, tengo mi historia, mi formaci\u00f3n, mi temperamento, deseos y afectos.<\/p>\n\n\n\n<p>Como m\u00e9dico asistencial no me olvido que tambi\u00e9n soy paciente, y como profesor tampoco olvido que fui un estudiante. Alumnos y disc\u00edpulos me consideran un maestro, y con el paso de los a\u00f1os termin\u00e9 por aceptarlo, creo que la falsa modestia solo esconde la soberbia cuando no la hipocres\u00eda. Pero estoy convencido que el m\u00e9dico debe actuar con humildad, dejar de lado ciertas coreograf\u00edas o espect\u00e1culos m\u00e1s bien circenses, porque son conductas poco \u00e9ticas y que da\u00f1an la imagen de la profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La medicina actual difiere bastante de la que yo viv\u00ed en mis primeros a\u00f1os de m\u00e9dico, al punto que muchos consideran aquella como la cr\u00f3nica de una muerte anunciada, y hoy en cambio tendr\u00edamos una medicina totalmente diferente, nacida al calor de la tecnolog\u00eda de punta que tornar\u00eda innecesaria la relaci\u00f3n presencial entre el m\u00e9dico y el paciente, mientras que otros estiman que con el tiempo el robot terminar\u00e1 por sustituir al m\u00e9dico, negando as\u00ed lo humano que hay en cada uno de nosotros. No tengo dudas que quien m\u00e1s interesado est\u00e1 en que esto suceda es el mercado, cuyo margen de ganancias jam\u00e1s ser\u00e1 suficiente. La vida de los seres humanos hoy est\u00e1 medicalizada y, cada vez son m\u00e1s los que no pueden acceder a estos recursos vitales. No es casual que en materia de negocios la industria farmac\u00e9utica comparta el podio con la del petr\u00f3leo y la del complejo de armamentos. En estos cincuenta a\u00f1os he sido testigo de numerosos cambios en la medicina y el contexto social, aqu\u00ed y en el exterior, pero la naturaleza o esencia de la profesi\u00f3n no ha cambiado. No se confundan los colegas apasionados del dinero y la fama que ignoran ol\u00edmpicamente la historia de la profesi\u00f3n y sostienen que el romanticismo o el idealismo ya fue, todav\u00eda hay m\u00e9dicos que ejercemos la medicina convencidos de que \u00e9sta es un servicio y adoptamos la profesi\u00f3n m\u00e9dica como una misi\u00f3n. B\u00e1stenos lo sucedido con la \u00faltima pandemia y el abnegado desempe\u00f1o m\u00e9dico para eximirme de comentarios. Est\u00e1 claro que el esp\u00edritu de la profesi\u00f3n pervive en muchos de nosotros.<\/p>\n\n\n\n<p>Estoy acostumbrado a escribir en dos registros diferentes, con su metodolog\u00eda, c\u00f3digos, preceptiva y estilo propios, en consonancia con las diferentes narrativas o literaturas. Escribir una comunicaci\u00f3n cient\u00edfica para un congreso, un editorial para una revista m\u00e9dica o un libro de mi especialidad asistencial es muy diferente a escribir un art\u00edculo de opini\u00f3n sobre un tema de actualidad o un ensayo literario. Esto siempre lo tuve presente. Y ahora, coincidiendo con la fecha, est\u00e1n saliendo de imprenta tres libros, de diferente tem\u00e1tica, que de alguna manera dan testimonio de mi actividad como internista, bioeticista e intelectual: <em>\u201c\u00a1Mueran los Intelectuales!\u201d; \u201cTemas de Medicina Interna Ambulatoria\u201d; \u201cBio\u00e9tica para M\u00e9dicos en ocho lecciones\u201d.<\/em> Aclaro que esta tarea, \u00edmproba, de ninguna manera ha interferido con lo asistencial o la docencia de grado ni de postgrado, ya que son actividades de las que disfruto y, entre otras cosas, le dan sentido a mi existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Debo reconocer que en varias oportunidades he tenido la suerte de estar en el momento justo y en el lugar adecuado. He sabido escoger a mis maestros, quienes hoy forman parte de la historia de la medicina. Y tambi\u00e9n he tenido la oportunidad de cosechar la amistad de algunas figuras de renombre internacional, incluso de pa\u00edses lejanos, siendo tan solo un joven profesional.<\/p>\n\n\n\n<p>En la vida tener ambiciones es importante, siempre lo aconsejo, porque ellas nos hacen progresar, alcanzar metas, pero tambi\u00e9n es importante poseer \u201cconciencia de l\u00edmite\u201d. A\u00fan no hab\u00eda cumplido los 40 a\u00f1os y como m\u00e9dico ten\u00eda algunos lustros de fecundo ejercicio, me consideraba bien formado por mis maestros, aprobada la tesis con la que me doctor\u00e9, realizada la carrera docente, y tambi\u00e9n hab\u00eda vivido en Europa perfeccion\u00e1ndome, era profesor de la universidad y jefe de servicio hospitalario por concurso p\u00fablico, en fin, todas las metas profesionales que me propuse al graduarme ya estaban cumplidas. Y esos sue\u00f1os juveniles que se concretaron siendo todav\u00eda joven me produjeron tranquilidad interior, estaba en paz conmigo mismo, pero en el cotidiano horizonte profesional siempre surg\u00edan nubarrones, dificultades perge\u00f1adas por ciertos colegas que se empe\u00f1aban en hacerme la vida imposible como sol\u00edan decir algunos de mis queridos residentes, y si bien trababa de ignorar esas miserias morales que me acechaban, a menudo lograban su objetivo, porque con el mal nos topamos a la vuelta de la esquina. Conozco las difamaciones, las traiciones, las persecuciones, las jaur\u00edas, que para justificar lo injustificable acostumbran fabricar su relato\u2026 De todas maneras, nunca elud\u00ed bajar al ruedo, y nadie se atrevi\u00f3 a atacarme de frente, ya que los cobardes no suelen dar la cara.<\/p>\n\n\n\n<p>Confieso, asimismo, mis perplejidades acerca de la crueldad, las identidades cerradas, la inadecuaci\u00f3n del ser humano ante el mundo, as\u00ed como la falta de voluntad por solucionar problemas vitales y convivir civilizadamente. No poco de lo que acabo de se\u00f1alar se divisa cuando no se percibe claramente desde el mirador de la medicina, y no me canso de decir que la medicina no es una isla, el contexto social la atraviesa. Los m\u00e9dicos tomamos contacto con una dura realidad que va m\u00e1s all\u00e1 de la profesi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, hoy tengo disc\u00edpulos esparcidos en todos los continentes con quienes a trav\u00e9s de las redes sociales nos comunicamos. Con algunos hace d\u00e9cadas que no nos vemos, pero la distancia y el paso del tiempo de ninguna manera nos impide manifestamos afecto, aunque me agradar\u00eda darles un abrazo. Tambi\u00e9n est\u00e1n los que se decidieron por otras especialidades, y los que ya son profesores y jefes de servicios hospitalarios. Reconozco que sus \u00e9xitos me enorgullecen. Para m\u00ed el di\u00e1logo con los j\u00f3venes es un est\u00edmulo vivificante. Estimo que en estos cincuenta a\u00f1os de m\u00e9dico he procurado dar lo mejor y pido a Dios que me permita seguir adelante hasta mi \u00faltimo d\u00eda. Muchas gracias por la lectura de esta narraci\u00f3n un poco intimista.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hace 50 a\u00f1os, un 16 de abril, en medio de un clima social y pol\u00edtico borrascoso, con la encrespada violencia &hellip;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=585\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-585","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/585","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=585"}],"version-history":[{"count":4,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/585\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":590,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/585\/revisions\/590"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=585"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=585"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=585"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}