{"id":599,"date":"2023-06-12T14:15:51","date_gmt":"2023-06-12T14:15:51","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=599"},"modified":"2023-06-12T14:15:51","modified_gmt":"2023-06-12T14:15:51","slug":"disrupcion-cultural-reconfiguracion-social-y-des-civilizacion","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=599","title":{"rendered":"Disrupci\u00f3n cultural, reconfiguraci\u00f3n social y des-civilizaci\u00f3n."},"content":{"rendered":"\n<p>Disrupci\u00f3n y reconfiguraci\u00f3n son dos t\u00e9rminos que est\u00e1n de moda en el debate social. El primero como detenci\u00f3n o suspensi\u00f3n s\u00fabita y \u00e1spera, y el segundo (neologismo) como la intenci\u00f3n de modificar algo que ya estaba configurado. Las tecnolog\u00edas disruptivas, a trav\u00e9s de las redes sociales, expresi\u00f3n de la cultura digital en contraposici\u00f3n a la tradicional cultura anal\u00f3gica, y por efecto de la aceleraci\u00f3n que imprimi\u00f3 la pandemia, han modificado sustancialmente el mundo que conoc\u00edamos. En efecto, cambi\u00f3 el estilo de vida, las relaciones sociales, el trabajo, la producci\u00f3n, los negocios, el comercio, la econom\u00eda, la pol\u00edtica, la educaci\u00f3n, la cultura. En fin, cambi\u00f3 la forma de pensar, los deseos, las expectativas, y emergen nuevos fen\u00f3menos sociales que las dirigencias no saben c\u00f3mo encauzar, incluso en algunos gobiernos de vocaci\u00f3n autoritaria se abusa de la industria de la vigilancia.<\/p>\n\n\n\n<p>Los valores y estilos de vida, las miradas y los lenguajes, cambian con la \u00e9poca, lo observamos de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Pero convengamos que el cambio actual nos ha sorprendido con el paso cambiado. Cada vez que surge una tecnolog\u00eda disruptiva se produce un cambio profundo en la sociedad y su cultura. La invenci\u00f3n de la imprenta (1440) fue una tecnolog\u00eda disruptiva que cambi\u00f3 el mundo y, luego se sum\u00f3 el Descubrimiento de Am\u00e9rica (1492).<\/p>\n\n\n\n<p>Existe un imaginario colectivo acerca de la tecnolog\u00eda que dista bastante del desarrollo real. Y todas nuestras interacciones tienen sesgos que son captados por las bases de datos que entrenan a los algoritmos, cuyos resultados est\u00e1n sesgados por distintas variables, como el g\u00e9nero, la raza u otros. Me niego a que un algoritmo me diga qu\u00e9 consumir, elegir ver, c\u00f3mo debo pensar o a quien votar. Sin embargo, esta dictadura de los algoritmos, camuflada, no deber\u00eda conducirnos a la tecnofobia, tampoco a la tecnofilia escud\u00e1ndose en el paradigma del progreso y el futuro. Sin conocimiento del pasado no hay futuro posible, por eso al pasado hay que cuidarlo de malas interpretaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, vivimos en un mundo binario: f\u00edsico versus digital; hogar versus calle; miedo versus deseo; m\u00e9rito versus desigualdad; ocio versus esfuerzo; vagancia versus trabajo\u2026 Y la realidad es que el planeta no est\u00e1 compuesto as\u00ed, por el contrario, posee un ilimitado n\u00famero de elementos distribuidos a manera de abanico, panorama que exige tener una mente muy abierta.<\/p>\n\n\n\n<p>Hoy los medios se hacen eco y estimulan las guerras de opini\u00f3n. Aparecen individuos que pertenecen a distintas corrientes ideol\u00f3gicas que agreden ferozmente a los que piensan distinto, y aseguran tener soluciones f\u00e1ciles a problemas complejos y vitales. Todo sea por el rating\u2026 Fernando Vallesp\u00edn, refiri\u00e9ndose a los pol\u00edticos de la Espa\u00f1a actual, dice que no representan una comedia ni una tragedia, m\u00e1s bien un \u201cauto de fe\u201d en el que cada uno acusa a los dem\u00e1s de \u201cindignidad moral\u201d. Me recuerda nuestra triste realidad pol\u00edtica.<\/p>\n\n\n\n<p>No me gustan las etiquetas, tampoco los vendedores de humo, y mucho menos los discriminadores. En esta farsa nunca faltan los que convocan al di\u00e1logo, aunque su vocaci\u00f3n es el mon\u00f3logo, pues, parecen espont\u00e1neos pero tienen todo calculado al detalle. Lo cierto es que el discurso, el di\u00e1logo, la conversaci\u00f3n, la escucha, pasan por un mal momento. Aqu\u00ed como en toda guerra la primera baja es la verdad, por eso es menester insistir que la verdad tiene que ver con lo que las cosas son, punto. No me vengan con el relativismo de que hay tantas verdades como seres humanos, ya S\u00f3crates y Plat\u00f3n consideraron que se trataba de una teor\u00eda absurda que tornaba imposible el conocimiento. Esto no significa que sobre un t\u00f3pico pueda haber distintas interpretaciones, pero hay que fundamentarlas si se pretende arg\u00fcir bien. Quiz\u00e1 surjan dudas razonables, pues, la intenci\u00f3n es alcanzar ese conocimiento seguro y claro, llamado evidencia, sobre todo en una \u00e9poca dominada por la incertidumbre, la inmediatez y la desinformaci\u00f3n programada.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos una cultura cargada de simbolismos, donde con el uso abusivo de lo simb\u00f3lico se busca sustituir la realidad por otra realidad. El relato ap\u00f3crifo, los discursos ama\u00f1ados, la reescritura de la historia, o la retrotop\u00eda de un para\u00edso perdido que jam\u00e1s existi\u00f3, es la demostraci\u00f3n palmaria de una pol\u00edtica que han convertido en vil actividad.<\/p>\n\n\n\n<p>La historia de la injusticia y la desigualdad est\u00e1 vigente como una constante desde la aparici\u00f3n del ser humano. V\u00edctor Hugo, viviendo en el exilio, escribi\u00f3 \u201c<em>Los Miserables<\/em>\u201d, donde puso al desnudo la historia de aquellas personas marcadas para siempre por el lugar de nacimiento o por la clase social a la que pertenecen. En efecto, la debilidad, la vulnerabilidad, la pobreza, el fracaso, jam\u00e1s merecieron consideraci\u00f3n, y a esos seres se los desprecia y margina, cuando no se los estigmatiza, porque la infamia carece de l\u00edmites. Es muy dif\u00edcil tener un futuro brillante partiendo de una cuna pobre. Resulta curioso que los que dicen conocer los designios del esp\u00edritu divino, son los que primero justifican la inequidad, la falta de oportunidades, la privaci\u00f3n de la autonom\u00eda, la sumisi\u00f3n del individuo\u2026 La hipocres\u00eda tambi\u00e9n adolece de l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>La portaci\u00f3n de un apellido distinguido, la influyente riqueza familiar, los contactos relevantes, definen la posici\u00f3n futura del individuo en el teatro social, en los \u00f3rganos del Estado e inclinan el inter\u00e9s de los medios que lo promueven, siempre apelando al ep\u00edgrafe del \u201cdestino\u201d (inescrutable para los que carecen de privilegios) e inconsistentemente le atribuyen virtudes que no posee y hasta una p\u00e1tina de talento, aunque se trate de un reverendo tonto\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La tecnolog\u00eda actual penetr\u00f3 la cultura de masas. Con la pandemia y el encierro prolongado e impuesto, todos los sevicios se tornaron hogare\u00f1os y el individuo se acostumbr\u00f3 al peligroso sedentarismo: <em>delivery<\/em> de comida, servicios de <em>streaming<\/em>, <em>app <\/em>para lo que sea, TV, consultas m\u00e9dicas por video, y otras prestaciones a domicilio. La consulta m\u00e9dica presencial es irreemplazable y evita cometer alguna mala pr\u00e1xis como hemos comprobado en no pocas oportunidades; comer en un buen restaurante es muy superior a comer en la casa la comida del delivery; se ve mucho mejor una pel\u00edcula en la pantalla del cine que en la TV al igual que ir al teatro o a la \u00f3pera y, lo mismo sucede con los espect\u00e1culos deportivos. Han permeado nuestras mentes con nuevos h\u00e1bitos consumistas, llegando a ocasionar trastornos f\u00edsicos y emocionales graves como est\u00e1 comprobado (OMS).<\/p>\n\n\n\n<p>El mundo marcha de manera arbitraria e insolidaria a distintas velocidades, y lo superfluo enmascara lo profundo, lo accesorio se impone a lo prioritario, y el marketing falaz, los <em>slogans,<\/em> las <em>fake news<\/em>, dominan la escena p\u00fablica, entre otras canalladas que las multitudes terminan por aceptar como algo inevitable.<\/p>\n\n\n\n<p>Nunca faltan los ex\u00e9getas que en toda \u00e9poca se dirigen a audiencias predispuestas a ver escenarios apocal\u00edpticos afirmando oscuros designios.<\/p>\n\n\n\n<p>Norbert Elias, soci\u00f3logo alem\u00e1n, considera que cuando el equilibrio que impone la civilizaci\u00f3n se rompe surge la \u201cdes-civilizaci\u00f3n\u201d (neologismo), es decir, se desencadenan las pulsiones y aparecen efectos perversos, contradiciendo las exigencias propias del proceso civilizatorio. En este clima de confusi\u00f3n global que estamos viviendo, distintos autores vienen haciendo referencia del asunto, hasta el presidente Macron frente a la violencia de estos d\u00edas alerta sobre el peligro de una Francia des-civilizada.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo cierto es que la cuesti\u00f3n comienza a debatirse en todas partes, incluso en contextos y realidades diferentes, y me impresiona como el tema emergente y meduloso del mundo actual. En efecto, hoy asistimos a procesos de adulteraci\u00f3n de la cultura; en los medios y las redes sociales se dicen barbaridades sin asumir responsabilidad alguna; se pierde el respeto por s\u00ed mismo y por el otro; corregir errores o establecer l\u00edmites es retr\u00f3grado y, existe una naturalizaci\u00f3n de la violencia en cualquier \u00e1mbito social. Los principios, valores, normas, c\u00f3digos, reglas, que buscan asegurar la convivencia y el bien com\u00fan, ya no son respetados, porque se consideran que son manifestaciones de autoritarismo, no una defensa de la libertad del individuo. Mientras tanto se propala un discurso de falso igualitarismo, ausencia de jerarqu\u00edas leg\u00edtimas, resentimiento de clases, fanatismo pol\u00edtico y religioso, y hasta se desvaloriza el m\u00e9rito, el saber, y se alienta la ignorancia\u2026 En fin, son manifestaciones rudimentarias que nos retrotraen a \u00e9pocas primitivas dominadas por la barbarie, y que la civilizaci\u00f3n, pese a sus m\u00faltiples e innegables falencias, cre\u00eda haber superado.<\/p>\n\n\n\n<p>El enojo justificado de muchos sectores de la poblaci\u00f3n es h\u00e1bilmente captado por los populismos y por aquellos que buscan la radicalizaci\u00f3n, y cuando la anomia coquetea con la anarqu\u00eda las reacciones autoritarias son esperables.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que ante los tornados que pretenden no dejar nada bueno en pie, hace falta ser memorioso, tener un poco de imaginaci\u00f3n, y el coraje necesario, pues, lo dem\u00e1s son solo palabras o como dec\u00edan los latinos: <em>flatus vocis<\/em>.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Disrupci\u00f3n y reconfiguraci\u00f3n son dos t\u00e9rminos que est\u00e1n de moda en el debate social. 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