{"id":662,"date":"2025-03-28T14:05:45","date_gmt":"2025-03-28T14:05:45","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=662"},"modified":"2025-03-28T14:05:45","modified_gmt":"2025-03-28T14:05:45","slug":"acerca-de-la-comprension-y-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=662","title":{"rendered":"Acerca de la comprensi\u00f3n y la memoria."},"content":{"rendered":"\n<p>Una pregunta clave y urgente que estimo debemos formularnos: \u00bfqu\u00e9 es lo que nos hace humanos? Desde ya que la respuesta no la hallaremos en el poder, la riqueza o la fama. La conciencia o capacidad de darse cuenta, la tan mentada empat\u00eda, la creatividad o imaginaci\u00f3n constructiva, la capacidad de adaptarse a la adversidad o resiliencia, as\u00ed como la b\u00fasqueda de significado y prop\u00f3sito, son atributos propios del ser humano, pero no son todas las cualidades de los humanos.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegamos a entender si alcanzamos la claridad y nos enteramos de la causa de un hecho. La ignorancia hace que mucha gente tenga un \u201centendimiento entenebrecido\u201d (lleno de oscuridad) del cual ya hablaba la Biblia, refiri\u00e9ndose a la persona cuya mente estaba alejada del conocimiento de Dios (entendimiento espiritual). Sin embargo, m\u00e1s all\u00e1 de las tinieblas, pienso que todos los seres humanos queremos entender qu\u00e9 es lo que nos pasa, y qu\u00e9 sucede a nuestro alrededor, pues existen situaciones contextuales que nos producen un estado de zozobra, de turbaci\u00f3n, incluso de incertidumbre por falta de confianza, seguridad o certeza.<\/p>\n\n\n\n<p>El entendimiento es superado por la comprensi\u00f3n del asunto o cuesti\u00f3n. En efecto, llegamos a comprender cuando logramos penetrar o quiz\u00e1s interpretar. Recuerdo que Andr\u00e9 Malraux, que tuvo una vida muy rica en experiencias, dijo: <em>\u201cSi de veras lleg\u00e1semos a poder comprender, ya no podr\u00edamos juzgar\u201d.<\/em>&nbsp;Estoy de acuerdo. Y un tema \u00e1lgido es la comprensi\u00f3n del dolor ajeno, b\u00e1stenos el dolor de un padre cuyo hijo recibi\u00f3 una bala en una manifestaci\u00f3n, o un ni\u00f1o de Gaza que muri\u00f3 en un bombardeo, o un israel\u00ed que fue secuestrado por terroristas, o una joven africana que se ahog\u00f3 en el Mediterr\u00e1neo. C\u00f3mo no comprender el dolor de ese padre que no halla consuelo.<\/p>\n\n\n\n<p>El valor de una vida no puede depender de la ideolog\u00eda que tenga el ser humano, ni del sexo, el color de la piel o la condici\u00f3n socioecon\u00f3mica. Confieso que no deja de sorprenderme la Ley cuando estima el valor pecuniario de una vida perdida en un accidente frente a una demanda reparatoria, aunque entiendo que esto sea necesario. \u00bfCu\u00e1nto vale una vida?<\/p>\n\n\n\n<p>Pero volviendo a las cualidades humanas, m\u00e1s all\u00e1 de los rasgos cognitivos y sociales, no podemos olvidar los rasgos emocionales y la conciencia \u00e9tica. En el ser humano encontramos el mundo sensible (cambiante, imperfecto, corruptible) y el mundo perfecto que ser\u00eda el alma, seg\u00fan Plat\u00f3n. Para Kant, la persona no es un medio para lograr algo, es un fin en s\u00ed mismo. Y claro, los humanos adem\u00e1s de tener capacidad de conocer, tambi\u00e9n podemos amar.<\/p>\n\n\n\n<p>En estos d\u00edas he escuchado en los grandes medios a ciertos personajes temerarios dar c\u00e1tedra de historia sobre lo que aconteci\u00f3 en la Argentina de los a\u00f1os 70, curiosamente cuando ellos a\u00fan no hab\u00edan nacido, incluso alguno emitiendo una versi\u00f3n oficial de los hechos, mientras los que vivimos esos terribles a\u00f1os y podemos dar testimonio de primera mano, solo logramos manifestarnos en peque\u00f1os c\u00edrculos. Me causan indignaci\u00f3n los que se presentan como adalides de los derechos humanos y, difunden relatos donde la falta de veracidad y la carencia de ecuanimidad son rasgos pat\u00e9ticos. Del mismo modo aquellos que tienen un negocio anclado en la supuesta defensa de estos derechos. En efecto, la protecci\u00f3n de los mismos exige tener los ojos bien abiertos, el izquierdo y el derecho, pues, taparse uno es propio de canallas.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la memoria no solo recordamos, tambi\u00e9n recuperamos informaci\u00f3n acerca de acontecimientos que vivimos, o que contempor\u00e1neamente conocimos a trav\u00e9s de terceros, asimismo hechos y sucesos que el paso del tiempo se ha encargado de develar. Una cosa es descorrer los velos de la historia y otra muy diferente montar una farsa.<\/p>\n\n\n\n<p>Los a\u00f1os 70, con los \u00faltimos a\u00f1os de los 60 y los primeros de los 80, marcan una historia irresuelta de la Argentina, sujeta a caprichosas reescrituras y reivindicaciones ama\u00f1adas de uno y otro bando. A veces la historia, que fluct\u00faa entre lo viejo y lo nuevo, es una evocaci\u00f3n que solo puede contar el que la vivi\u00f3\u2026 Pues bien, recuerdo que en esa \u00e9poca convivimos al menos tres generaciones muy mal, en medio del horror, el espanto, la diversidad de pensamiento, el ocultamiento de las opiniones y los libros que le\u00edamos, ya que primaba el terrorismo de Estado como reacci\u00f3n al terror de las organizaciones guerrilleras; un verdadero desastre que se cobr\u00f3 incontables vidas, muchas inocentes. Hoy sabemos que los muertos sobreviven y pesan\u2026 Estoy harto de ciertas repeticiones simb\u00f3licas capaces de contorsionar la realidad. Podr\u00eda escribir un libro sobre el irrespirable clima de la violencia setentista, los relatos y las vivencias, como me han sugerido, pero no lo har\u00e9, aunque en mis cr\u00f3nicas y art\u00edculos de opini\u00f3n, al pasar suelo dejar alguna pista o comentario.<\/p>\n\n\n\n<p>Las memorias, como g\u00e9nero literario, tienen la intenci\u00f3n de \u201cguardar memoria\u201d, de que el relato permanezca <em>in aeternum<\/em>, no solo en el texto escrito, tambi\u00e9n en los distintos medios tecnol\u00f3gicos. Hay textos que son catalogados como novelas u obras de teatro, y sin llegar a ser biograf\u00edas, son verdaderas memorias. El g\u00e9nero memor\u00edstico siempre despert\u00f3 mi curiosidad. Como ser, a mi padre le gustaba leer los seis tomos de las <em>\u201cMemorias de la Segunda Guerra Mundial\u201d<\/em> de Winston Churchill, mientras yo siendo estudiante universitario, le\u00eda <em>\u201cUn hombre que se va\u201d<\/em> de Eduardo Zamacois, o <em>\u201cEl mundo que yo deseo\u201d<\/em> de \u00c1ngel Ossorio y Gallardo, entre otras memorias. Considero que el g\u00e9nero memor\u00edstico exige una cuota de responsabilidad: transmitirle al lector lo que uno ha vivido, tal como fue, y no como a uno le gustar\u00eda. Y quienes exigen toda la verdad, sin omisiones, olvidan que hay secretos que uno se los lleva a la tumba.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando a mi amigo y colega, el profesor Marcos Meeroff, le suger\u00ed que escribiese sus memorias, me respondi\u00f3 con tono destemplado si yo estaba esperando que se muriese\u2026 \u00c9l siendo alumno particip\u00f3 en C\u00f3rdoba de la Reforma Universitaria; se declaraba agn\u00f3stico pese a ser hijo de rabino y nieto de gran rabino; era marxista y jud\u00edo, lo que le vali\u00f3 que durante el gobierno de Per\u00f3n fuese a parar a la Isla Mart\u00edn Garc\u00eda durante cuatro meses; en su momento fue el gastroenter\u00f3logo de mayor renombre en el exterior (lo comprob\u00e9) y un organizador de la bio\u00e9tica de nuestro medio. Marcos lleg\u00f3 a sufrir el macartismo, al punto que ten\u00eda prohibido el ingreso a los Estados Unidos. En fin, nunca quiso comentarme lo que hab\u00eda vivido en prisi\u00f3n, aunque una noche me dijo que esa etapa la recordaba d\u00eda por d\u00eda y, al despedirme su esposa me acompa\u00f1\u00f3 al vest\u00edbulo para abrir la puerta del edificio, entonces nos cruzamos con Ra\u00fal Alfons\u00edn que ingresaba (hab\u00eda dejado la presidencia) y nos salud\u00f3 con su habitual amabilidad. Adem\u00e1s, recuerdo cuando Marcos ya bastante enfermo, me dijo que yo tendr\u00eda el honor de asistirlo como paciente. Yo consideraba que merec\u00eda escribir sus memorias, que sin duda ser\u00edan jugosas en relatos, como los que sol\u00eda contarme entre caf\u00e9 y caf\u00e9. Creo que al final comenz\u00f3 a dictarlas, pero ya no hab\u00eda tiempo, su enfermedad se le adelant\u00f3.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunos amigos me han sugerido que deber\u00eda escribir mis memorias, por las an\u00e9cdotas y los hechos que me ha tocado vivir, incluso con gente muy importante que ha pasado a la historia, sin embargo, la idea nunca me gust\u00f3. De todas maneras, he decidido que a partir de ahora, desde este blog tratar\u00e9 de contar con m\u00e1s asiduidad estos hechos y sucesos, porque como dec\u00eda Pablo Neruda: <em>\u201cConfieso que he vivido\u201d.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Una pregunta clave y urgente que estimo debemos formularnos: \u00bfqu\u00e9 es lo que nos hace humanos? 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