{"id":668,"date":"2025-05-13T12:58:05","date_gmt":"2025-05-13T12:58:05","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=668"},"modified":"2025-05-13T12:58:06","modified_gmt":"2025-05-13T12:58:06","slug":"la-medicina-y-yo","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=668","title":{"rendered":"La Medicina y Yo."},"content":{"rendered":"\n<p>El presente art\u00edculo complementa el op\u00fasculo que apareci\u00f3 al cumplir mis 30 a\u00f1os de m\u00e9dico: <em>\u201cMetamedicina\u201d <\/em>(editado por Junta de Educaci\u00f3n M\u00e9dica para Am\u00e9rica Latina, 2003), con pr\u00f3logo de mi amigo y colega Jos\u00e9 Alberto Mainetti, y testimonios de disc\u00edpulos de los distintos hospitales donde tuve jefaturas (despu\u00e9s vinieron otras instituciones y otros discipulados m\u00e9dicos), pero tambi\u00e9n es complemento de art\u00edculos anteriores de este Blog (vigente desde 2013): <em>\u201cBodas de Oro con la Medicina\u201d<\/em> (14\/IV\/2023); <em>\u201cLa jubilaci\u00f3n en un m\u00e9dico de hospital\u201d<\/em> (15\/IV\/2023); <em>\u201cLas andanzas de un outsider en la Bio\u00e9tica\u201d<\/em> (04\/X\/2021), entre otros escritos.<\/p>\n\n\n\n<p>La medicina tiene la particularidad de ser una disciplina muy absorbente, al extremo de atraparlo a uno y no soltarlo. En efecto, despierta nuestro inter\u00e9s, retiene nuestra atenci\u00f3n, y resulta muy demandante. Por eso, cuando tenemos vocaci\u00f3n y ejercemos la profesi\u00f3n con plena conciencia, se convierte en una tarea de tiempo completo, que puede llegar a competir con nuestra vida familiar y, en ocasiones termina generando conflictos. En fin, yo la he vivido con integridad.<\/p>\n\n\n\n<p>Como toda profesi\u00f3n, tiene sus luces y sombras, sus grandezas y miserias, de all\u00ed que las generalizaciones sean totalmente injustas. Lo cierto es que cada ser humano, posee una relaci\u00f3n personal con la profesi\u00f3n que ejerce, por eso las miradas sobre ella difieren con los individuos, m\u00e1s all\u00e1 que \u00e9stos puedan unirse en torno a temas comunes, respetando las diferencias, en otras palabras, alcanzar la uni\u00f3n en la diversidad no significa caer en el \u201cpensamiento \u00fanico\u201d. Por otra parte, sigo viviendo la profesi\u00f3n en su doble vertiente: la asistencial y la docente.<\/p>\n\n\n\n<p>Con relaci\u00f3n a los pacientes, nunca se termina el aprendizaje. Al respecto, he aprendido de ellos muchas cosas, comenzando por escuchar al otro, algo fundamental para procurar entender lo que le pasa al ser humano enfermo, y en determinadas situaciones, ponerse en su lugar (la empat\u00eda como clave) e intentar comprenderlo. A prop\u00f3sito, si algo tengo claro es que el m\u00e9dico no es el juez de sus pacientes.<\/p>\n\n\n\n<p>En lo ata\u00f1ente al quehacer como formador de m\u00e9dicos, tampoco uno nunca termina de aprender. Me gusta desempe\u00f1arme tanto en el pregrado como en el postgrado, lo disfruto, y lo vengo haciendo desde hace d\u00e9cadas, pero me ha generado algunas cr\u00edticas por tocar simult\u00e1neamente ambas cuerdas y no decidirme por una. En efecto, hay quienes piensan que el docente dedicado a los alumnos del ciclo cl\u00ednico al incursionar con los m\u00e9dicos residentes les ofrece un enfoque muy b\u00e1sico, y viceversa, si su <em>expertise<\/em> es el postgrado, puede ser muy complicado para los estudiantes. Pues bien, tengo meridiana claridad sobre lo que precisa uno y otro sector educativo. S\u00e9 de los conocimientos, habilidades y actitudes que cada uno requiere as\u00ed como la metodolog\u00eda apropiada que se articula con estas competencias. Desde ya que esto exige ductilidad docente, m\u00e1s all\u00e1 de vocaci\u00f3n pedag\u00f3gica. Tengo escrita no poca bibliograf\u00eda al respecto, incluso en ingl\u00e9s. Para m\u00ed, esta doble vertiente, asistencial y formadora, fue, ha sido y es una suerte de misi\u00f3n, sin caer en el misticismo, pues, yo me refiero a la misi\u00f3n en el sentido de raz\u00f3n de existencia.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>La experiencia me ha ense\u00f1ado a separar la paja del trigo, a no confundir la tarea profesional, sobre todo en algunas de las instituciones donde me desempe\u00f1\u00e9 como jefe o profesor, con aquellos colegas que ejercen funciones directivas y denigran desvergonzadamente las instituciones que representan. En verdad, lo institucional a menudo estuvo fuertemente marcado por los celos profesionales, y a m\u00ed solo me interesaba cumplir con la tarea, hacer las cosas bien, sin entrar en las intrigas y las roscas de poder ni tampoco dejarme salpicar por el lodo. Es cierto que nunca me llev\u00e9 bien con la corrupci\u00f3n, que en nuestro pa\u00eds es estructural, presente en el Estado y en lo privado. A ello hay que sumarle las habladur\u00edas propagadas por el radiopasillo del hospital y que provienen de arriba, como ser, que al nuevo jefe que hab\u00eda ganado el concurso se le estaban investigando los antecedentes acad\u00e9micos del exterior, porque resultaban imposibles de creer, en vez de solicitar las certificaciones debidamente legalizadas, o una vez comprobadas manifestar que en la Universidad Complutense de Madrid regalaban t\u00edtulos\u2026 Tambi\u00e9n s\u00e9 lo que significa que en una instituci\u00f3n que ingres\u00e9 por concurso, ejerc\u00ed la jefatura de servicio por casi 18 a\u00f1os y llegu\u00e9 a prestigiarla, una nueva corruptela me despidiera por \u201crazones de reorganizaci\u00f3n\u201d, y que al buscar mis pertenencias me acompa\u00f1ara el servicio de seguridad, o que en otra instituci\u00f3n, luego de m\u00e1s de 8 a\u00f1os como jefe de departamento, me cambiaran la cerradura de mi despacho por la cobard\u00eda de no dar la cara.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que a poco de asumir como jefe de departamento en un hospital de colectividad (el abuelo de mi mujer contribuy\u00f3 como otros paisanos con dinero para su fundaci\u00f3n), organic\u00e9 las primeras jornadas cient\u00edficas e invit\u00e9 a insignes figuras, incluso pude conversar en varias oportunidades con Domingo Liotta. Luego, considerando lo que all\u00ed se hab\u00eda expuesto (en CABA solo hab\u00eda dos o tres unidades de <em>stroke<\/em> que funcionaban con dificultades), convenc\u00ed al jefe de neurolog\u00eda para que en un espacio vac\u00edo de mi servicio armara una \u201cunidad de <em>stroke<\/em>\u201d, el director entusiasmado me dijo que pensaba en la facturaci\u00f3n que arrojar\u00eda (mi inter\u00e9s era rescatar a los pacientes con ACV), pero reuni\u00f3 en consulta a todas los jefes. Mientras tanto nosotros pens\u00e1bamos en las donaciones para comprar equipos, el \u00e1rea estar\u00eda a cargo del jefe de neurolog\u00eda, y contar\u00eda con la colaboraci\u00f3n de mis residentes. En el comit\u00e9, estos jefes, de los otros servicios, expusieron todo tipo de inconvenientes y se fueron triunfantes por haber abortado el proyecto\u2026 Tengo para contar varias historias miserables como \u00e9sta.<\/p>\n\n\n\n<p>Como no suelo pelearme con la verdad, siempre fui de frente y di la cara. Y podr\u00eda seguir con esta retah\u00edla de actos arteros, que incluyeron difamaciones, intentos de sumarios armados o de relacionarme con juicios de mala praxis a otros colegas donde yo no ten\u00eda nada que ver, pero soy creyente, y afortunadamente nada de esto logr\u00f3 prosperar, por eso pude seguir adelante renaciendo de entre las cenizas o tambi\u00e9n como las aves que vuelan muy cerca del barro sin ser salpicadas.<\/p>\n\n\n\n<p>Las palabras y los hechos est\u00e1n muy entrelazados. La palabra como herramienta humana de comunicaci\u00f3n deber\u00eda estar al servicio del bien, utilizada con prudencia, para contener, alentar, consolar, edificar e incluso curar. La palabra \u201cdignidad\u201d es muy discutida, al extremo que no falta quien piensa que es un escollo discursivo, que convendr\u00eda excluirla, porque como cualidad entorpecer\u00eda el debate moral, adem\u00e1s mucha gente no tiene claro qu\u00e9 significa, a pesar de que la invoca hasta el cansancio. Confieso que no es mi caso, privilegi\u00e9 mi dignidad aun cuando todos me dieron la espalda, porque a pesar de que perd\u00ed nunca me doblegu\u00e9 ante la corrupci\u00f3n, jam\u00e1s estuve dispuesto a venderme, en consecuencia muchas veces me qued\u00e9 s\u00f3lo, sent\u00eda que no pod\u00eda vivir traicion\u00e1ndome. En efecto, la mayor traici\u00f3n es la que se consuma contra uno mismo. Por eso, estimo que lo \u00faltimo que se pierde en la vida es el respeto a s\u00ed mismo. Recuerdo a un querido amigo y colega, ya desaparecido, que su padre le dec\u00eda que era preferible morir antes que perder la dignidad\u2026 Y \u00e9l se fue sin perderla, me consta. S\u00e9 que algunos dir\u00e1n que el romanticismo es cosa del pasado, que uno est\u00e1 fuera de \u00e9poca, que los tiempos exigen adecuarse y ser pragm\u00e1tico, porque en \u00faltima instancia solo se trata de vivir bien, haciendo a un lado la hojarasca y todo aquello que impide el \u00e9xito\u2026 Soy respetuoso de las opiniones que disienten con mi visi\u00f3n de la profesi\u00f3n que amo, sin embargo no tengo dudas que muchos no tienen la m\u00e1s remota idea de lo que significa la \u201cconciencia moral\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Hace poco, en un homenaje p\u00f3stumo en la AMA a mi amigo y colega Florentino Sanguinetti, dije que en nuestras conversaciones, yo coincid\u00eda con \u00e9l en la necesidad de tener claridad conceptual a la hora de la toma de decisiones, y consideraba que no solo es un atributo intelectual sino una cualidad moral. De la misma manera, pienso que ejercer la medicina asistencial, exige una actualizaci\u00f3n permanente para evitar caer en el error m\u00e9dico, lo que constituye un imperativo \u00e9tico.<\/p>\n\n\n\n<p>La realidad de nuestros d\u00edas nos sumerge en un mundo vertiginoso (la tecnolog\u00eda y la ciencia tomaron rauda velocidad), y frente a esta situaci\u00f3n contextual que alimenta la incertidumbre, deber\u00edamos anteponer la paciencia y la persistencia. Los seres humanos adem\u00e1s de ser impredecibles, estamos llenos de prejuicios, sin embargo lo importante es tener consciencia de los mismos para poder controlarlos y que no se nos impongan. No somos \u00e1ngeles, todo ser humano tiene su lado oscuro, pero hay que saber qu\u00e9 hacer\u2026 La medicina primero fue m\u00e1gica, despu\u00e9s sacerdotal, luego cient\u00edfica y ahora tambi\u00e9n tecnol\u00f3gica. Y de esa sucesi\u00f3n hist\u00f3rica, quedan le\u00f1os encendidos. Como ser, el pensamiento m\u00e1gico contin\u00faa presente, resulta imposible desterrarlo. De la misma manera, por m\u00e1s racional que uno sea, no puede desechar lo emocional, que llega a ser m\u00e1s fuerte.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tema ineludible es el de la inteligencia artificial generativa (IAG), que m\u00e1s que representar el futuro ya es el presente. El a\u00f1o pasado expuse en el <em>Foro Francolatinoamericano de Bio\u00e9tica<\/em>, en Montevideo, organizado desde la UNESCO de Par\u00eds, sobre su relaci\u00f3n con la docencia y tambi\u00e9n la asistencia. No hay duda que es una herramienta de gran utilidad si se la sabe utilizar, pero sus ac\u00e9rrimos defensores no tienen esta visi\u00f3n, con la excusa de que \u00e9sta no duerme, no se enferma, no se distrae, apuntan a reemplazar el trabajo humano (previo lavado de cerebro), en otras palabras, que al paciente lo atienda un robot y que al alumno le ense\u00f1e una m\u00e1quina, lo que demuestra una vez m\u00e1s que el mercado carece de \u201cconciencia de l\u00edmite\u201d. Por otra parte, estas herramientas deterioran nuestras habilidades cognitivas, incluyendo la creatividad y la innovaci\u00f3n. Estudios serios revelan que los usuarios intensivos tienen una baja en el pensamiento cr\u00edtico y, muchos j\u00f3venes profesionales son dependientes, conf\u00edan m\u00e1s en la IA y cada vez utilizan menos su propio cerebro.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro tema ambiguo y que sin duda genera equ\u00edvocos, es la relaci\u00f3n entre lo acad\u00e9mico y lo medi\u00e1tico. En efecto, el p\u00fablico suele creer que el m\u00e9dico que asiduamente aparece en los medios es un profesional de reconocido prestigio, cuando a menudo no goza de mayor consideraci\u00f3n acad\u00e9mica por carecer de una trayectoria meritoria. En la pandemia escuchamos muchos disparates que dijeron colegas medi\u00e1ticos a una sociedad adicta al espect\u00e1culo. A fines de los a\u00f1os 70 conoc\u00ed en el Ilustre Colegio Oficial de M\u00e9dicos de Madrid (donde yo estaba matriculado) a Florencio Escard\u00f3, un maestro de la pediatr\u00eda, a su vez un destacado escritor e intelectual que frecuentaba los medios, y que ten\u00eda no pocos enemigos en la profesi\u00f3n, pero era un hombre brillante, de talento indiscutible, lo comprob\u00e9 en los tres d\u00edas que lo escuche y pude conversar con \u00e9l, tal vez Escard\u00f3 era una excepci\u00f3n a la regla\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En fin, estoy convencido que el arte m\u00e1s dif\u00edcil de cultivar en la vida es el arte de ser humano, que radica en la nobleza del esp\u00edritu. Y no se concibe un m\u00e9dico que no tenga una aut\u00e9ntica sensibilidad humanitaria. No es f\u00e1cil navegar en las procelosas aguas de la asistencia m\u00e9dica. Como muchas veces he dicho, la f\u00f3rmula es ser un buen m\u00e9dico, pero tambi\u00e9n un m\u00e9dico bueno.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El presente art\u00edculo complementa el op\u00fasculo que apareci\u00f3 al cumplir mis 30 a\u00f1os de m\u00e9dico: \u201cMetamedicina\u201d (editado por Junta de &hellip;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=668\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-668","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/668","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=668"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/668\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":669,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/668\/revisions\/669"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=668"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=668"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=668"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}