{"id":674,"date":"2025-09-12T12:57:33","date_gmt":"2025-09-12T12:57:33","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=674"},"modified":"2025-09-12T12:57:34","modified_gmt":"2025-09-12T12:57:34","slug":"mi-recuerdo-de-adolfo-bioy-casares","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=674","title":{"rendered":"Mi recuerdo de Adolfo Bioy Casares"},"content":{"rendered":"\n<p>Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Adolfo Bioy Casares (15 de septiembre de 1914), uno de los m\u00e1s importantes escritores del pa\u00eds, cuya trayectoria literaria tuvo un amplio reconocimiento internacional, b\u00e1stenos el hecho que <em>\u201cLa invenci\u00f3n de Morel\u201d <\/em>(prologada por Borges y dedicada a \u00e9l) fue traducida a m\u00e1s de diecis\u00e9is idiomas, y que entre las numerosas distinciones que recibi\u00f3 por su trayectoria, est\u00e1n los Premios Alfonso Reyes y el Cervantes.<\/p>\n\n\n\n<p><a><\/a>Mi amigo Miguel Vendramin, escritor y productor de TV, compa\u00f1ero en el taller de narrativa de Attilio Dabini en la SADE (Sociedad Argentina de Escritores), entonces ambos veintea\u00f1eros, me record\u00f3 la fecha y, conociendo alguno de mis comentarios, me sugiri\u00f3 que escribiese algo sobre Bioy Casares.<\/p>\n\n\n\n<p>Tuve la oportunidad de estar con \u00e9l en una reuni\u00f3n literaria que organiz\u00f3 para sus amigos la psic\u00f3loga Delia Cabrera, ya fallecida, quien hab\u00eda convocado a un locutor para que leyese un cuento de Bioy y luego establecer una conversaci\u00f3n con el escritor. \u00c9ramos muy pocos, no s\u00e9 si lleg\u00e1bamos a diez, pero s\u00e9 que fue en 1996 porque asisti\u00f3 Fernando de la R\u00faa cuando era candidato a Jefe de Gobierno de la Ciudad. Recuerdo que el futuro presidente de la Argentina, hizo un alto en la campa\u00f1a a solicitud de nuestra com\u00fan amiga. Fernando se sent\u00f3 a mi lado y no bien comenz\u00f3 la lectura del cuento se qued\u00f3 profundamente dormido, pens\u00e9 que estar\u00eda muy cansado por el trajinar de la campa\u00f1a, pero al terminar la lectura, r\u00e1pido de reflejos, abri\u00f3 los ojos, se puso de pie, aplaudi\u00f3 e improvis\u00f3 un brev\u00edsimo discurso acerca de la cultura y la importancia de la reuni\u00f3n literaria, le dio la mano a Bioy, un beso en la mejilla a Delia, salud\u00f3 a todos, y se fue r\u00e1pidamente. Entonces comenz\u00f3 el di\u00e1logo sobre el cuento con Bioy, quien observaba el panorama con una sonrisa y, amablemente se mostraba dispuesto a contestar todas las preguntas.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tiempo despu\u00e9s, nos recibi\u00f3 en su piso de la calle Posadas, un domingo por la tarde y, distendidos pudimos hablar de diversos temas, sobre todo de an\u00e9cdotas de viajes por Europa, pero no hablamos de literatura. Me acuerdo que nos aguardaba en su biblioteca (abarrotada de libros), impecablemente vestido, como era su costumbre, y estaba sentado en una silla de ruedas, en ning\u00fan momento se puso de pie. Siempre me impresionaron sus ojos tan claros, pero ahora me impresionaba su notable delgadez, que no coincid\u00eda con fotos de poco tiempo atr\u00e1s. Como m\u00e9dico internista y semi\u00f3logo, repar\u00e9 en algunos signos de caquexia, sobre todo en su rostro y manos, pero desconoc\u00eda que estuviese enfermo.<\/p>\n\n\n\n<p>A un costado de la biblioteca, sobre una mesa hab\u00eda varios premios, entre ellos se destacaba el Cervantes, que recibi\u00f3 en 1990 (nosotros tambi\u00e9n le llevamos un premio). Y antes de retirarnos, me pidi\u00f3 tener unas palabras a solas con Delia. Luego supe por mi amiga que estaba muy preocupado por el destino de su vivienda, debido a un reclamo hereditario, pues su hija Marta hab\u00eda fallecido en un accidente, tengo entendido que la propiedad era de la familia Ocampo, y Silvina, su esposa, tambi\u00e9n hab\u00eda fallecido. Delia me coment\u00f3 que, ella por su cuenta hab\u00eda conversado con un famoso estudio de abogados que estaba dispuesto a representarlo sin percibir honorarios.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo que cuando nos fuimos, ya en la calle, le dije a mi amiga: \u201cmi ojo cl\u00ednico me dice que Bioy tiene una enfermedad grave, posiblemente maligna, y que lo est\u00e1 consumiendo lentamente\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Ella se qued\u00f3 muy preocupada y al d\u00eda siguiente me llam\u00f3 para que le diese m\u00e1s detalles sobre mi impresi\u00f3n, y coment\u00f3 que hablar\u00eda con Bioy para que yo lo atendiese profesionalmente. Entonces desconoc\u00eda su historia cl\u00ednica y las internaciones previas, pero ella varias veces insisti\u00f3 con esta propuesta y, siempre le respond\u00ed que por \u00e9tica deb\u00eda esperar a que el interesado me lo solicitase, por otra parte no pod\u00eda opinar sobre el tratamiento que recib\u00eda porque ni siquiera conoc\u00eda el diagn\u00f3stico, m\u00e1s all\u00e1 que la atenci\u00f3n de los colegas fuese la correcta. En fin, era comprensible su ansiedad, porque ve\u00eda que Adolfo iba desmejorando paulatinamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Bioy con frecuencia invitaba a Delia a almorzar los domingos en Lola, su restaurante preferido, pr\u00f3ximo a su domicilio. \u00c9l era un hombre apuesto, seductor, un verdadero dandy, y con una vida privada e \u00edntima de novela. Durante el almuerzo sol\u00eda hacer la catarsis, le hablaba de sus problemas personales, le contaba sobre sus experiencias con escritores y escritoras de fama, y tambi\u00e9n ciertas intimidades, que ser\u00edan la comidilla de un semanario de peluquer\u00eda o de esos programas televisivos que por las tardes reparten a diestra y siniestra chismes de los famosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Bioy, hijo \u00fanico de una familia aristocr\u00e1tica, revel\u00f3 vocaci\u00f3n por la literatura desde muy temprana edad, e influy\u00f3 su padre y la biblioteca de su hogar, al punto que ya a los once a\u00f1os escrib\u00eda relatos. Hizo el secundario en el Instituto Libre de Segunda Ense\u00f1anza (UBA) pero no tuvo \u00e9xito con la Universidad, porque abandon\u00f3 las carreras de Derecho y de Filosof\u00eda y Letras. Quiso administrar una de las estancias familiares, seguramente para demostrar que a pesar de todo estaba dispuesto a trabajar, pero fracas\u00f3 en los negocios porque no estaba preparado para ese <em>m\u00e9tier<\/em> y, tampoco ten\u00eda inter\u00e9s. La estancia <em>Rinc\u00f3n Viejo<\/em>, de Pardo, partido de Las Flores, era para \u00e9l un lugar placentero, donde volv\u00eda asiduamente para escribir. Y lo cierto es que la holgada posici\u00f3n econ\u00f3mica de su familia, le permiti\u00f3 dedicar su vida a la literatura sin sobresaltos. En efecto, su compromiso con la literatura fue total, una entrega sin reservas.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra de Bioy estuvo muy ligada a Jorge Luis Borges, ya que hicieron numerosos trabajos literarios en dupla (ciencia ficci\u00f3n, policial, fant\u00e1stico, guiones, antolog\u00edas, traducciones) y fueron amigos inseparables desde que Victoria Ocampo los present\u00f3 (1932). En menor medida su producci\u00f3n estuvo conectada a la de Silvina Ocampo, quien ten\u00eda una obra prol\u00edfica y cuyos m\u00e9ritos fueron postergados por la cr\u00edtica, pero se la reconoce como una de las escritoras m\u00e1s importantes de la literatura argentina.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuerdo de Bioy su trato afable, su capacidad de escucha en tanto me miraba con curiosidad, y su inocultable buen humor. Ante alguna de las an\u00e9cdotas que le coment\u00e9, se ech\u00f3 a re\u00edr y se llev\u00f3 las manos a la cabeza mientras la meneaba. En fin, conversar con el maestro era un verdadero placer y, para m\u00ed un privilegio. Su calidez humana se articulaba a la perfecci\u00f3n con su pensamiento reflexivo, como lo revelan algunas de sus frases c\u00e9lebres: <em>\u00abCreo que parte de mi amor a la vida se lo debo a mi amor a los libros\u00bb. \u201cLlega un momento en la vida en que, haga uno lo que haga, solamente aburre. Queda entonces una manera de recuperar el prestigio: morir\u00bb.<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Se cumple un nuevo aniversario del nacimiento de Adolfo Bioy Casares (15 de septiembre de 1914), uno de los m\u00e1s &hellip;<\/p>\n<p><a href=\"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=674\">Sigue leyendo <span class=\"meta-nav\">&rarr;<\/span><\/a><\/p>\n","protected":false},"author":1,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"closed","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[],"class_list":["post-674","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-todos"],"_links":{"self":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/1"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=674"}],"version-history":[{"count":1,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":675,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/674\/revisions\/675"}],"wp:attachment":[{"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=674"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=674"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=674"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}