{"id":72,"date":"2014-06-24T13:12:18","date_gmt":"2014-06-24T13:12:18","guid":{"rendered":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=72"},"modified":"2014-06-24T13:15:10","modified_gmt":"2014-06-24T13:15:10","slug":"algunos-tanteos-literarios","status":"publish","type":"post","link":"http:\/\/robertocataldi.com.ar\/blog\/?p=72","title":{"rendered":"Algunos tanteos literarios"},"content":{"rendered":"<p style=\"text-align: justify;\">Desde muy joven descubr\u00ed que mi refugio estaba en la lectura y, concretamente, en la buena lectura. Es m\u00e1s, hasta me di cuenta que en determinadas situaciones an\u00edmicas necesitaba recurrir a la relectura de p\u00e1ginas que pr\u00e1cticamente sab\u00eda de memoria. Hoy la situaci\u00f3n es muy diferente, un joven para leer un cuento de Ch\u00e9jov, una obra de teatro de Shakespeare, o una poes\u00eda de Neruda, tiene que retacearle horas a la computadora. En mi juventud no exist\u00eda la cultura digital, pero s\u00ed la televisi\u00f3n, que tambi\u00e9n nos consum\u00eda horas de nuestras vidas, al igual que ahora. De todas maneras, los chicos que pasan varias horas al d\u00eda frente a la pantalla del monitor, tambi\u00e9n leen, incluso literatura. Claro que a la gente de mi generaci\u00f3n no le resulta lo mismo. En efecto, estamos acostumbrados al contacto de las p\u00e1ginas del libro, al olor que algunos despiden, y nos gustan las bellas encuadernaciones. Pero lo importante es el contenido, no importa el medio en que uno lea la obra, como sucede con los libros digitales.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Cuando ten\u00eda veinticinco a\u00f1os y llevaba un a\u00f1o de m\u00e9dico, consider\u00e9 que ya era hora de asistir a un taller literario. Concurr\u00ed a la SADE, al taller de narrativa del escritor italiano Attilio Dabini. Cuando le\u00ed por primera vez un cuento m\u00edo (muy malo) ya que deb\u00eda hacerlo para ser participante, me pregunt\u00f3 qu\u00e9 autores sol\u00eda leer y le respond\u00ed que ten\u00eda inclinaci\u00f3n por los novelistas y ensayistas espa\u00f1oles, recuerdo que mencion\u00e9 a varios, pero cuando nombr\u00e9 a Ortega y Gasset, el rostro de Dabini se transform\u00f3, se esfum\u00f3 su expresi\u00f3n amable y, visiblemente irritado dijo que Ortega hab\u00eda \u201cprostituido la prosa castellana\u201c. Todos los asistentes enmudecimos ante esta g\u00e9lida sentencia. Luego de esa noche, creo que pasaron varios a\u00f1os para que volviese a leer un texto de Ortega.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">No hay duda que la frecuentaci\u00f3n de ciertos autores produce una fuerte impronta en la manera de pensar, de sentir, y hasta de actuar. Porque esos autores nos trasmiten su mirada del mundo, nos contagian sus intereses y obsesiones, nos hablan de su ideolog\u00eda, su hermen\u00e9utica y sus creencias, en fin, nos muestran una \u00e9tica y una est\u00e9tica particulares. Siempre me sorprendi\u00f3 que tanto en literatura como en filosof\u00eda, arte y otros menesteres de la vida haya individuos que declaren no tener maestros, ni siquiera haber recibido influencias de peso en su obra o producci\u00f3n. Dicen que Freud fue muy lector de Spinoza, y cuando le preguntaron por qu\u00e9 no hac\u00eda p\u00fablica su deuda con Baruch, respondi\u00f3 con una ingratitud, ya que la obra psicoanal\u00edtica del vien\u00e9s s\u00f3lo habr\u00eda surgido de la atm\u00f3sfera que \u00e9l cre\u00f3, y evidentemente Freud no pretend\u00eda legitimaci\u00f3n filos\u00f3fica alguna. Tambi\u00e9n est\u00e1n los que careciendo de una educaci\u00f3n formal llegaron a escribir novelas meritorias o poes\u00edas extraordinarias, son la excepci\u00f3n, y habitualmente se los califica de autodidactas, fue el caso de Almafuerte.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En mi es habitual tener maestros, claro que cada vez hay menos, y me parece que debemos incluir en esta categor\u00eda a los que son remotos en el tiempo pero que nos han influido con vigor. Es m\u00e1s, uno puede llegar a formar parte de sus escuelas o admitir abiertamente que contin\u00faa esa corriente de pensamiento. Claro que los que pensamos as\u00ed tenemos la tendencia a plagiar a nuestros maestros, aunque en algunos t\u00f3picos discrepemos con ellos y, pese a que lleguemos a construir algo diferente, no ser\u00e1 tanto como para decir que all\u00ed no se reconoce la mano del maestro.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Hay autores de un solo libro, que incluso han pasado a la historia, tambi\u00e9n hay autores de muchos libros, que son muy prol\u00edficos en su producci\u00f3n editorial, sin embargo, no es infrecuente que den vueltas en torno a un mismo tema, y cuando uno lee todos sus libros es como estar leyendo un mismo libro.<br \/>\nPero me ha pasado haber le\u00eddo mal un libro, nota o art\u00edculo y, cuando lo advert\u00ed me enoj\u00e9 conmigo, me dije: c\u00f3mo no me di cuenta, c\u00f3mo no fui capaz de desentra\u00f1ar lo que el autor quer\u00eda transmitir. Claro que a lo mejor \u00e9l pretend\u00eda que uno lo leyese de una manera determinada, pero, \u00bfpor qu\u00e9 hay que leer a un autor como \u00e9l quiere?<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">En ocasiones uno se extrav\u00eda no solo en la obra escrita sino en el pensamiento. Hay lecturas extraviadas como existen escrituras y pensamientos extraviados. Uno pretende recuperar lo que considera el curso normal de la vida a trav\u00e9s de un discurso o de un relato que transmita el discurrir correcto del pensamiento.<br \/>\nLa cr\u00edtica literaria del Siglo XIX era esencialmente moral y, entonces \u2013al igual que ahora- el poder se val\u00eda de esa cr\u00edtica para perseguir a los escritores. Despu\u00e9s de la Segunda Guerra Mundial y antes de la afirmaci\u00f3n de la autonom\u00eda en materia de arte y literatura, la cr\u00edtica trat\u00f3 de eludir lo moral. Pero el juicio moral siempre resurge, es imposible eludirlo, y hoy podemos comprobarlo por ejemplo cuando se habla de racismo o de antisemitismo, entre otros t\u00f3picos.<br \/>\nHace unos d\u00edas comentaba en Facebook, a ra\u00edz de un suceso, que a veces negarle a un individuo un premio, una distinci\u00f3n o un reconocimiento que sin duda merecer\u00eda recibir termina favoreci\u00e9ndolo. En efecto, se puede brillar m\u00e1s con lo que le niegan que con lo que le concedan, y, eso siempre sucedi\u00f3, forma parte de las miserias humanas. Pero no s\u00f3lo sucede en la literatura, tambi\u00e9n acontece en las profesiones y en otros \u00e1mbitos de la vida. Kafka, Proust, Tolstoi, Joyce, jam\u00e1s recibieron el Premio Nobel de Literatura (\u2026)<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Comenc\u00e9 a leer a Antonio Tabucchi hace unos veinte a\u00f1os. El escritor italiano ten\u00eda por costumbre viajar, y el trasladarse por el mundo era para \u00e9l una forma de conocimiento. Cuando se refiere a Buenos Aires dice que \u00e9sta es una ciudad s\u00edmbolo y tambi\u00e9n una ciudad met\u00e1fora, una de esas ciudades que, como s\u00edmbolo y met\u00e1fora, entran en la literatura del Siglo XX.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Borges, otro proscripto del Premio Nobel de Literatura, en 1923 escribi\u00f3 su primer libro de poes\u00eda, Fervor de Buenos Aires. Era una edici\u00f3n con una tirada de 300 ejemplares y, Borges pon\u00eda el libro en los bolsillos de los abrigos de quienes asist\u00edan a su casa en el momento de retirarse. Para Tabucchi quiz\u00e1 sea tambi\u00e9n un gesto \u201cultra\u00edsta\u201d, de un vanguardista t\u00edmido, introvertido y contradictorio. Pero lo cierto es que el primer libro del escritor argentino que mayor trascendencia ha tenido, que hoy es considerado un autor universal, un cl\u00e1sico moderno, su edici\u00f3n fue pagada por Borges.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Wittgenstein dec\u00eda que todo libro consta de dos partes, la escrita y la que no se pudo escribir que, al parecer, ser\u00eda la m\u00e1s interesante. El psicoan\u00e1lisis, que tiene mucho de filolog\u00eda, a trav\u00e9s de Freud y Jung procur\u00f3 estudiar el lenguaje m\u00edtico para revelar aspectos ocultos de la personalidad humana. El mito proviene de vertientes orales y escritas, est\u00e1 presente en toda cultura y fue desarrollado por George James Frazer en La rama dorada. El desmontaje o la estrategia de an\u00e1lisis de Derrida, la deconstrucci\u00f3n, suele conducirnos a una suerte de transmitificaci\u00f3n, como sucedi\u00f3 con los ilustrados del Siglo de las Luces.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify;\">Desde muy joven me ha tocado vivir entre dos discursos, el discurso cient\u00edfico y el discurso metaf\u00edsico, este \u00faltimo muy ligado al mito y que responde a una tradici\u00f3n literaria. No estoy de acuerdo con aquellos que defienden al primero como expresi\u00f3n monop\u00f3lica de la verdad, este es un mal de los tiempos modernos. Los defensores del reduccionismo ignoran que cada disciplina tiene su gram\u00e1tica, su literatura, su lenguaje, sus c\u00f3digos. Es imposible adentrarnos en una disciplina concreta si desconocemos los factores que son determinantes, propios de ella. El mito est\u00e1 a la altura de los sue\u00f1os. Recuerdo que mi madre ten\u00eda un libro de los sue\u00f1os donde se explicaba \u2013de manera muy simple- el sentido de cada uno, libro que descubri\u00f3 en una mesa de saldos y ofertas de una librer\u00eda de barrio y al que le ten\u00eda una confianza ciega. Le ped\u00ed que me permitiese hojearlo, y comprob\u00e9 que carec\u00eda de fundamentos cient\u00edficos, hoy podr\u00edamos calificarlo de literatura chatarra, pero ella cre\u00eda firmemente en su contenido y, cada vez que comentaba lo que hab\u00eda so\u00f1ado y cu\u00e1l era la interpretaci\u00f3n, terminaba irrit\u00e1ndome.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Desde muy joven descubr\u00ed que mi refugio estaba en la lectura y, concretamente, en la buena lectura. 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