• Nota biográfica de Roberto Miguel Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

~ Blog sobre Crítica Cultural / por Roberto M. Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

Archivos diarios: marzo 19, 2018

Multiculturalismo, religión y bioética

19 lunes Mar 2018

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

A fines de los 70 hice dos viajes a Francia, en el primero recorrí todas las ciudades de la Costa Azul y en el segundo me hospedé en el mítico Barrio Latino de París, epicentro de las revueltas del Mayo Francés. Recuerdo que me asombró la cantidad de extranjeros que había en Marsella y también en París, la mayoría provenía de países africanos. En visitas posteriores advertí el incremento de la inmigración y cómo surgían problemas de todo tipo, pues, estas familias provenientes de otros países, hablan otras lenguas, profesan otras religiones, en suma son diferentes y, suelen tener dificultades para integrarse. Gran parte de esa población no tiene trabajo, vive en condiciones marginales, y el Estado no aparece organizando la vida social. La educación no es una panacea y la escuela no puede sustituir al Estado. La ausencia de éste y del mercado da cabida a las mafias con sus códigos y sometimientos indignos, también a los extremismos religiosos. Desde fines de los 60 se habla de multiculturalismo, un concepto que hace referencia de la coexistencia de diversas culturas en una región o país, fenómeno que se ha incrementado con la globalización. La aspiración es que los grupos culturales minoritarios sean respetados y que exista un trato igualitario. Algunos hablan de diversidad cultural y de tolerancia, otros temen que se pierda la identidad del país. Manuel Castells dice que la identidad es la apelación a la tribu, un refugio comunitario al que recurre la gente que ya no confía en las instituciones y que teme por el descontrol de los mecanismos sociales ante la globalización. Castells sostiene que la identidad es despreciada por los  autoproclamados “ciudadanos del mundo”, aclarando que lo son porque se lo pueden permitir. En fin, entiendo ciertos miedos, y confieso que desde hace mucho me gusta considerarme ciudadano del mundo, quizá por mis experiencias de vida, tal vez por mi formación y cosmovisión, pero aclaro que no desprecio la identidad, sin embargo tampoco estoy con los que hacen de ella un concepto reduccionista y hostil. La identidad no puede ser un impedimento para que la gente se comunique y conviva.

El Siglo XXI despertó con un panorama confuso, donde muchas de las predicciones  que eran promocionadas por los grandes medios de comunicación no se cumplieron.  Un clima de escepticismo, desesperanza y también cinismo que venía gestándose desde hacía varios años se profundizó y esparció por el planeta. Hubo intelectuales mediáticos que no se cansaron de hablar y de vender sus libros –algunos fueron Best Sellers– sobre aquellos fenómenos que bautizaron con el prefijo “pos”, y que en mi opinión muchas veces no pasaron de ser elucubraciones. Ideas, normas y costumbres del pasado ahora estarían definitivamente superadas, según la bibliografía impuesta por el mercado. También se anunció el fin de la historia, de las ideologías, de los grandes relatos, y recuerdo que me impresionaron ciertos duelos anticipados, ya que el muerto gozaba de buena salud. Es habitual que los intelectuales procuren exhibir una “conciencia anticipatoria” y no siempre puedan demostrar aquello que detectan o tal vez quieren ver.  Zygmunt Bauman decía que la modernidad le negó a Dios el derecho a dirigir el destino de los seres humanos, mientras la postmodernidad sospecha de la certeza y no promete garantía alguna.

La  crisis del mundo actual, así como los cambios profundos que se producen en todos los órdenes de la vida, exigen que el intelectual vuelva a pensar los problemas, pues, no puede retornar a la vieja ideología de cuño intelectual del Affaire Dreyfus, donde la justicia se oponía al Estado, el laicismo a la Iglesia, el progreso a la reacción, y donde eso bastaba. En efecto, ya no es suficiente con esperar que la razón suministre las soluciones a todos los problemas de la vida y, por otra parte, las viejas religiosidades se mantienen firmes en su pretensión de ahogar el ejercicio de la razón crítica, que en la práctica quedaría confinada a ciertos autores y círculos de pensamiento que no aceptan ser domesticados y mucho menos sojuzgados. Un dato importante en el intelectual de hoy es su ironía y escepticismo, su absoluta falta de respeto por los tabúes, y sobre todo su creencia en las “verdades intelectuales”. De todas maneras, no me parece necesario pensar que todo lo que emerge oscuramente del mundo tiene que ser oscurantismo, y tampoco que el mito siempre es superstición. El mito ya no se ahoga en el racionalismo clásico y resulta evidente que éste en si mismo resulta un pensamiento agotado. Carlos Monsivais decía que durante la Guerra Fría no solo intentaron repartirse el mundo sino que también se repartieron los mitos, así la libertad le tocó a Occidente, la igualdad a la URSS, y la fraternidad fue a parar al asilo.

Con la caída del Muro de Berlín se propusieron liquidar toda herencia comunista. La religión y el nacionalismo se afirmaron con vigor, mientras los dirigentes se lanzaron a una reescritura del pasado. Las nuevas repúblicas que pertenecieron a la URSS debían construir “democracias electivas”, pero no contaban con organizaciones políticas fuera del PC. La apertura de los mercados permitió eliminar miles de empleos, apareció la inseguridad, el miedo al futuro, los valores familiares se erosionaron, y cobró una importancia desmesurada el dinero y los bienes materiales. Para algunos ese fue el precio que debieron pagar estos pueblos por adoptar la occidentalización que anhelaban.

Jacques Maritain  provenía de una familia protestante, su mujer, Raissa, era judía de origen ruso, pero él fue un fiel discípulo de Santo Tomás. De Maritain tomé conocimiento en mis años del bachillerato, muy superficialmente, como sucede con la filosofía que se imparte en la escuela secundaria. Su conversión al catolicismo marco un hito en su vida. El intelectual francés murió en los 70 y su muerte tuvo una amplia repercusión en el mundo católico porque entonces era considerado el intelectual católico de mayor renombre, al punto que se le reconoce su influencia en el Concilio Vaticano II. En la biografía de Maritain figura el hecho de que de joven participó en la resistencia francesa, que fue defensor de la libertad y de los derechos humanos.  Él distinguía muy bien al individuo de la persona y creía que la ética debía subordinarse a la teología, porque consideraba que el hombre es partícipe del orden sobrenatural, un concepto que tuvo muy buena acogida en la Edad Media.

Hace poco, Manuel Vincent, en su columna semanal, sostenía que hoy matar puede ser lo mismo que rezar, pues, los yihaidistas antes de cometer una masacre gritan ¡Alá es grande! Claro que si hacemos mención de los crímenes y torturas cometidos en nombre de Dios veremos que esto no solo sucede con fanáticos del Islam. Y no necesitamos remontarnos al Medioevo. Los líderes religiosos siempre tuvieron un interés manifiesto por el poder temporal y hasta recurrieron a las armas para defender sus privilegios. Los Estados teocráticos nos alarman pero en los países de régimen democrático que se declaran  laicos, donde habría separación entre la religión y el Estado, según sus Constituciones, todos sabemos que este postulado no se cumple. Desde los templos se organizan campañas políticas, los candidatos procuran congraciarse con la cúpula religiosa, los pastores en sus arengas les dicen a los fieles a quien deben votar y a quien rechazar, y ningún estamento del Estado resulta inmune. Más allá de los casos de corrupción, abusos sexuales y otros vicios, no debe extrañar que frente a un panorama tan poco espiritual, muchos no hallen el consuelo que buscan y terminen decepcionados. Los que respetamos a todas las religiones, a pesar de las diferencias, pretendemos que sus representantes cumplan con la misión espiritual, que es primordial, y sean dignos. Pienso en sacer (lo sagrado en latín) y en el ejemplo de San Francisco de Asis, hoy venerado por católicos, anglicanos y luteranos, quien se dirigía a Dios no en su lengua materna, sino en un idioma distinto, el francés.

Hoy por hoy la convivencia del multiculturalismo, la religión y la bioética constituye un desafío. No me parece justo exigir a los inmigrantes una fuerte asimilación, no tienen por qué abandonar su propia cultura, pero deben integrarse en las estructuras políticas del país que los acoge y compartir una ética común. Habermas, Rawls y otros se han ocupado del asunto, cuyas consideraciones por razones de espacio no expondré. El mundo de la cultura no tiene un modelo sino una pluralidad. Es necesario respetar la diversidad cultural si se quiere combatir el racismo, la xenofobia y la intolerancia. No hay cultura  que no exprese las necesidades humanas.

Buscar artìculos

Artículos Recientes

  • El darse cuenta
  • El mundo de ayer
  • Hurgando en la memoria
  • CON TONO INTIMISTA
  • UNA CIERTA INTIMIDAD

Últimos comentarios

  • María en Si mi verdad valiera tu mentira
  • Laura en La riqueza: entre la virtud y el vicio.
  • Jorge Eduardo Dimov en Saliendo de la cuarentena con discusiones decimonónicas y esperando la vacuna
  • Amanda en ¿Democracia o voluntad tutelada?
  • Christian de Paul de Barchifontaine en Las luces y las sombras en el arte y el sexo

Archivo

  • marzo 2026
  • febrero 2026
  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • septiembre 2025
  • junio 2025
  • mayo 2025
  • abril 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • enero 2025
  • diciembre 2024
  • noviembre 2024
  • agosto 2024
  • junio 2024
  • abril 2024
  • marzo 2024
  • febrero 2024
  • enero 2024
  • diciembre 2023
  • octubre 2023
  • septiembre 2023
  • agosto 2023
  • julio 2023
  • junio 2023
  • mayo 2023
  • abril 2023
  • marzo 2023
  • febrero 2023
  • noviembre 2022
  • octubre 2022
  • septiembre 2022
  • agosto 2022
  • julio 2022
  • junio 2022
  • mayo 2022
  • abril 2022
  • marzo 2022
  • febrero 2022
  • enero 2022
  • diciembre 2021
  • noviembre 2021
  • octubre 2021
  • septiembre 2021
  • agosto 2021
  • julio 2021
  • junio 2021
  • mayo 2021
  • abril 2021
  • marzo 2021
  • febrero 2021
  • enero 2021
  • diciembre 2020
  • noviembre 2020
  • octubre 2020
  • septiembre 2020
  • agosto 2020
  • julio 2020
  • junio 2020
  • mayo 2020
  • abril 2020
  • marzo 2020
  • enero 2020
  • diciembre 2019
  • noviembre 2019
  • octubre 2019
  • septiembre 2019
  • agosto 2019
  • julio 2019
  • junio 2019
  • mayo 2019
  • enero 2019
  • diciembre 2018
  • noviembre 2018
  • octubre 2018
  • septiembre 2018
  • agosto 2018
  • julio 2018
  • junio 2018
  • mayo 2018
  • abril 2018
  • marzo 2018
  • febrero 2018
  • enero 2018
  • diciembre 2017
  • noviembre 2017
  • octubre 2017
  • septiembre 2017
  • agosto 2017
  • julio 2017
  • junio 2017
  • mayo 2017
  • abril 2017
  • marzo 2017
  • enero 2017
  • diciembre 2016
  • noviembre 2016
  • octubre 2016
  • septiembre 2016
  • agosto 2016
  • julio 2016
  • junio 2016
  • mayo 2016
  • abril 2016
  • febrero 2016
  • diciembre 2015
  • octubre 2015
  • agosto 2015
  • junio 2015
  • diciembre 2014
  • octubre 2014
  • agosto 2014
  • junio 2014
  • mayo 2014
  • marzo 2014
  • enero 2014
  • diciembre 2013
  • octubre 2013
  • septiembre 2013
  • agosto 2013

Categorías

  • Todos los artículos
marzo 2018
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
« Feb   Abr »

Proudly powered by WordPress Tema: Chateau por Ignacio Ricci.