• Nota biográfica de Roberto Miguel Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

~ Blog sobre Crítica Cultural / por Roberto M. Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

Archivos mensuales: octubre 2020

Viviendo la cuarentena entre la tragedia y las fantasías populistas.

23 viernes Oct 2020

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Terminada la fantasía del éxito argentino contra el coronavirus por medio de una eterna cuarentena, nos enfrentamos a nuevos desafíos. Ya en varios países de Europa se habla de la segunda ola y algunos han tenido que retroceder en las aperturas de actividades. La Argentina ocupa el quinto lugar en contagios, pero en relación al número de habitantes está en el primer lugar, pues, los cuatro primeros tienen una población en “millones de habitantes” que nos superan ampliamente: Estados Unidos (328), India (1.353), Brasil (209) y Rusia (144). Está claro que no se instrumentó una política sanitaria correcta, más allá de los inevitables y comprensibles traspiés a los que somete este virus desconocido. Tampoco se consideraron los aspectos económicos, sociales y emocionales, en consecuencia ya no hay espacio para más discursos triunfalistas, filminas erróneas, estadísticas truchas o mensajes destinados a infundir miedo. Las comparaciones innecesarias solo generaron roces diplomáticos y actuaron como un búmeran. Superamos a Suecia en muertos, Venezuela nos supera en testeos y el prestigioso sitio mundial Our World in Data excluye al país por falta de credibilidad en sus estadísticas. Ahora el panorama es funesto, y los principales responsables de gestionar la pandemia parecen no darse cuenta de la realidad y menos estar dispuestos a dar la cara. Los asesores científicos toman distancia y olvidan lo que dijeron cuando los medios los convocaban como si fuesen rock stars. En fin, ser responsable es tener que responder por las consecuencias. Aquí sistemáticamente se apela a lo malo que sucede fuera o se le echa toda la culpa al que precedió en la gestión, no existiendo autocrítica. Y luego pretenden de la gente confianza.

La confianza en política es como la virginidad, solo se pierde una vez. Aún recuerdo ese viernes fatídico de 2001, donde la gente enloquecida corría a los bancos para sacar los depósitos. Mi mujer me llamó luego del mediodía ante la insistencia de los rumores para que la acompañase al banco a retirar los pocos dólares que tenía ahorrados y, yo me negué porque tenía mucho trabajo en el hospital con pacientes complicados. Los dólares quedaron en el banco y nunca más los vimos. Sin embargo, los amigos del poder, que siempre disponen de información privilegiada, lograron salvarse porque remitieron con tiempo sus depósitos en dólares a las casas matrices del exterior, a la vez que el mes anterior unos 358 camiones de caudales transportaron los dólares de los ahorristas al aeropuerto de Ezeiza con destino al exterior, el hecho fue clausurado como tantos otros, pues, nadie se animó a investigar. No sé cuántos ancianos se suicidaron por haber perdido los ahorros de toda una vida de trabajo. Psiquiatras y psicólogos no daban abasto para atender a tanta gente deprimida que concurría a los hospitales, mientras los internistas asistíamos a pacientes con stress, alcoholismo y patología psicosomática. El daño social fue enorme, lo recuerdo muy bien. La clase media blandía las cacerolas día tras día y durante meses los políticos no se asomaban a la calle, ni se animaban a concurrir a un bar porque de hacerlo eran agredidos.

Con varios jóvenes profesionales que han sido mis alumnos o han trabajado conmigo suelo mantener una relación de afecto y, a pesar de que discrepemos en materia política, les reconozco no solo la capacidad profesional sino sus valores morales. A algunos los veo convencidos de lo que sostienen, a otros prácticamente intoxicados por la ideología que probablemente les inocularon de chicos en su hogar. Uno de ellos recordaba que yo siempre les aconsejaba hacer una investigación histórica no sólo de los temas ligados a la profesión, pero admitía que a veces olvidaban ese consejo. En ocasiones, cuando se da la oportunidad, procuro ilustrarlos sobre hechos que han sucedido y que incluso he vivido, para quitarles la venda del adoctrinamiento y la falsa información que les cubre la visión. En efecto, no se puede hablar desde la ignorancia, la desmemoria histórica o la manipulación de la realidad. Mi intención no es convencerlos de nada, simplemente me interesa que conozcan los hechos tal como fueron, que se atengan a los datos y no a las opiniones, que sepan la verdad, luego cada uno verá qué hacer con esa verdad.

La construcción de cualquier país y de la organización nacional es conflictiva, nosotros no somos la excepción. Belgrano, San Martín, Mariano Moreno, Sarmiento, Alberdi, entre otros, tuvieron sus diferencias y cometieron errores. Qué pasaría si yo hiciera pública estas reflexiones: “Nuestro pueblo no carece de alimentos, sino de educación. En realidad, nuestro pueblo argentino se muere de hambre de instrucción, de sed de saber, de pobreza de conocimientos prácticos. Quieren pan sin trabajar, viven del maná del Estado y eso los mantiene desnudos, ignorantes y esclavos de su propia condición”.

Estoy seguro de que recibiría una andanada de críticas, hasta improperios de algunos que se sentirían muy afectados, sin embargo esas palabras no son mías, pertenecen al padre de la Constitución Nacional (1853), Juan Bautista Alberdi, en una época en que el país estaba entre los más ricos del mundo. Y 140 años después, esas reflexiones están vigentes, los gobiernos se suceden y los problemas persisten, por ello tenemos una cuestión estructural, un fenómeno sistémico que va más allá de cualquier gobierno y que no facilita políticas de Estado… Los analistas coinciden en que el problema es la confianza. En efecto, no hay confianza en la dirigencia, pero cómo va a haberla si los dirigentes a través de las décadas siempre son los mismos, los que son seguidos por sus familiares en una suerte de nepotismo y, se trata de familias que viven de los dineros públicos, además de enriquecerse. Nepotismo que llega a los tres poderes del Estado, a los gremios y otros estamentos sociales. Obviamente esto no permite la igualdad de oportunidades. Y cómo no va a ser vilipendiado el mérito, que se lo asocia al capitalismo y la burguesía. Se trata de una farsa consentida por la sociedad en su conjunto, que al no reaccionar perpetúa la tragedia y clausura el futuro.

Mi padre y su hermano fueron yrigoyenistas (aunque no le negaban méritos a Marcelo Torcuato de Alvear) y, a partir del 45 conversos peronistas. Ellos decían, no sin orgullo, que despreciaban a los “militantes oportunistas”, y que seguían al movimiento popular (no populista) por la defensa de los marginados. Me consta la honestidad de ambos así como sus actitudes solidarias. Pero también sé que no compartían el simbolismo, la marchita, la parafernalia, los actos cuasi religiosos que alimentaban el fanatismo de muchos. Recuerdo que no manifestaban sus críticas en mi presencia porque mi padre sostenía que yo era un “escéptico de la política”.

En estos días el movimiento celebró los 75 años de su nacimiento, pero se cuidaron de mencionar que durante 37 años gobernaron el país, lo que invitaría a una autocrítica, dado el deterioro que venimos revelando desde entonces (incluso antes). Hace un tiempo un joven inteligente pero mal informado, me decía que con el advenimiento de Perón había surgido la democracia. Le expliqué su error enumerando unos pocos datos. El capitán Perón aparece con el primer golpe histórico a la democracia, en 1930, y en Internet se halla la foto donde el general Uriburu viaja en su auto descapotado a usurpar el poder y en el pescante a su lado está de pie el capitán. Durante unos dos años permaneció como agregado en Roma, estudiando las estrategias y tácticas de Benito Mussolini, creador del fascismo, pues admiraba a Il Duce como también a Hitler. En 1943 se produce un nuevo golpe militar que derroca al presidente Ramón Castillo, y en la presidencia se sucedieron tres generales, Rawson, Ramirez y Farrell, llegando a ser el ahora coronel Perón vice-presidente de un gobierno de facto. Por otra parte, finalizada la Segunda Guerra Mundial y durante su gobierno la Argentina fue el país preferido de los jerarcas nazis para refugiarse, y su afinidad con Franco lo llevo a pasar su exilio dorado en la España franquista. En fin, no creo que este currículum vitae se articule con un “espíritu democrático”, a menos que se ignoren los datos y se reescriba la historia. Hace 75 años nació el peronismo pero también el anti-peronismo, grieta que llega hasta nuestros días y se suma a otras grietas de nuestra historia, como la de los unitarios y federales, o los conservadores y radicales. En fin, en medio de tanta irracionalidad y relato, hay algo que me hace pensar en la psicopatología del poder.

La pandemia ha paralizado la educación en todos sus niveles, con consecuencias muy serias. En CABA los gremialistas docentes, que convierten las razones en excusas, se oponen a las clases presenciales hasta que aparezca la vacuna (como si se tratase de una cuestión de días o semanas) y, dicen que los patios o las plazas no son aulas. Recuerdo que en algunas situaciones de excepción, llegué a dar clase en el café de enfrente del hospital e incluso lo hice en los jardines del hospital, lo que motivo que alguno dijera que yo creía estar en los jardines de Academo, pero los alumnos se sintieron a gusto. Si la política pretende manipular a la ciencia surgen serios problemas, como sucede con el prestigioso Anthony Fauci, hoy cuestionado por Trump: “La gente está cansada de escuchar a Fauci y esos idiotas, todos esos idiotas que se equivocaron”.

Desde que comenzó la cuarentena en la Argentina, las facultades de medicina capacitan a sus alumnos de manera online. Esto incluye las evaluaciones que son teóricas, falta la práctica por no concurrir a los hospitales y la mayor dificultad la tienen los estudiantes del último año que realizan el IAR o Internado Anual Rotatorio. La medicina es una profesión práctica, más allá de la capacitación teórica, y la modalidad virtual es complementaria, jamás sustituirá lo que se vive en la realidad del hospital. El café descafeinado puede ser agradable al paladar, pero no es café.

Los viejos profesores hemos suspendido la enseñanza presencial para volcarnos de lleno a la tecnología digital. He pasado a dar todas las clases online y cada semana a los alumnos les envío un caso problema para que lo discutamos de manera interactiva.

Hace unos años, en una de las universidades donde fui catedrático y cuyas prácticas se daban en el hospital donde a la vez era jefe de departamento, tuve dos alumnos del último año que solicitaron hacer una rotación electiva conmigo en Buenos Aires, uno era del Reino Unido y el otro de Alemania. Al cabo de unos días me comentaron que les asombraba el método que empleaba, pues desde el inicio del ciclo clínico ponía a los alumnos en contacto con la práctica asistencial y, admitían que en tan poco tiempo ellos habían visto mucho más pacientes de lo que acostumbraban. En fin, más allá de la pedagogía que aprendí en la carrera docente, tiene que ver los maestros que tuve (lamentablemente hoy rara avis) y las experiencias vividas. No hay duda que siempre surgen nuevos desafíos, obstáculos y todo tipo de dificultades, pero la motivación personal es fundamental, junto al estudio, la preparación, el trabajo, y el aprendizaje del fracaso, mucho más importante que la institución que se escoja para estudiar o el marketing universitario. En la formación del médico cada vez son más los factores que los docentes debemos considerar en consonancia con los progresos de la medicina que, como decía René Favaloro, una de las figuras notables surgidas de la facultad donde me gradué (Universidad Nacional de La Plata), nunca podrán ser considerados logros para la humanidad si no dejan de ser un privilegio para las minorías.

El mundo es mucho más complejo, los tiempos han cambiado y no se puede volver al pasado donde vivíamos otra realidad. Como ser, recuerdo que aprobado el primer examen que me promocionaba al segundo año, durante el verano hice prácticas de enfermería en un hospital, en los dos últimos años de la carrera tuve una guardia semanal de 24 horas al lado de médicos que me tutelaban e incluso concurría a distintos hospitales para presenciar prácticas clínicas y quirúrgicas, pero nada de eso formaba parte de mis obligaciones para con la facultad, era una actividad extracurricular, de allí que cuando a los 24 años me gradué había acumulado una experiencia significativa que me permitió iniciar sin mayores sobresaltos la etapa de la formación de postgrado.

Que los alumnos vuelvan a ingresar al hospital para las prácticas dependerá de la situación epidemiológica. Los contagios son frecuentes y en la residencia médica que dirijo, varios colegas se han contagiado e incluso desarrollaron neumonía, afortunadamente ninguno necesitó del respirador. Por ello es comprensible que se proteja a los estudiantes, aunque la autoridad nacional en educación haya solicitado protocolos para reactivar la práctica de los alumnos próximos a graduarse. Las condiciones para volver no están dadas. Y nadie puede ni debe recibir su título de médico sin acreditar una práctica asistencial.

Es natural la prisa por graduarse, pero la paciencia también es una forma de acción, sostenía Auguste Rodin, además de ser la madre de la ciencia. No es una pérdida de tiempo, ya que la enseñanza-aprendizaje continúa, aunque la situación exige hacer ajustes, modificar enfoques, y hasta apelar a la creatividad para alcanzar los objetivos.

Aquí de enero a marzo son las vacaciones de verano y, si tenemos una realidad sanitaria más controlable quizá puedan aprovecharse esos meses para la práctica. Claro que los estudiantes que cursan el último año son miles, otro problema no menor, por eso la Argentina es uno de los países en el mundo con mayor cantidad de médicos por habitante. Lo cierto es que el calendario se va modificando al ritmo de la pandemia y, los exámenes de ingreso a las residencias médicas que tradicionalmente son en abril se han pospuesto para septiembre de 2021, decisión que me parece prudente. Hoy está muy presente aquello de que el temor y la esperanza son inseparables y, toda meta (objetivo más tiempo) tiene que adecuarse a la realidad que vivimos, sin que ello implique claudicar.

Viviendo la cuarentena con el rigor de una filosofía de alcantarilla

07 miércoles Oct 2020

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Los gobiernos autoritarios celebran a las “mayorías silenciosas” porque obviamente les facilitan la tarea. Los fanáticos piden a los que no piensan como ellos que callen, y añaden con tono admonitorio que el silencio es salud, también similar actitud asumen aquellas democracias que se comportan como dictaduras de las mayorías. El refranero popular nos recomienda saber callar, pues somos esclavos de nuestras palabras. Está claro que todos tenemos derecho a opinar, aunque pienso que en público las opiniones deben estar bien fundadas. Es común que en rueda de amigos, relajados, comentemos cosas que suceden, impresiones, noticias que no hemos chequeado y podrían ser fake news, e incluso que digamos alguna estupidez o comentario trivial. Pero en todo caso ese es el ámbito de la privacidad y, allí esas licencias están permitidas.

En los cafés o cafeterías, es habitual (al menos lo era hasta la pandemia) reunirse con amigos para charlar y debatir temas de todo orden, incluyendo temas existenciales, metafísicos, epistemológicos, llegando a pergeñar una “filosofía de café”, sin mencionar la literatura nacida en ese cenáculo para recordarnos que la vida no puede ser aquello que tenemos por delante…. En fin, esta costumbre o modo de intercambiar opiniones nació con la Modernidad, algunos hablan del Siglo XVIII, otros del XIX, si bien es cierto que el café, como bebida, lo descubrieron los etíopes probablemente en el Siglo XIII. En fin, no sé qué será de las cafeterías, al menos en Buenos Aires, ya varias han cerrado para no volver a abrir, al igual que miles y miles de negocios a lo largo del país.

En los medios y en las redes aparecen individuos con verborrea y aire filosófico opinando de cualquier cosa, a la vez que revelan una profunda ignorancia del asunto, pero lo sorprendente es que tienen no pocos seguidores. Una joven experta en la cocina de Instagram sostiene que el éxito se debe a saber cruzar “ego y capitalismo”. Instagram se diferencia de las otras redes en que apela a la imagen, no a las palabras, y la imagen es el lenguaje más primitivo y a la vez universal de la humanidad. Millones de usuarios publican en esta red sus vivencias a toda hora. He leído que en el mundo habría más de 200 millones de individuos con más de 50.000 seguidores, la audiencia requerida como influencers para vivir de la red, representando y recomendado una marca o estableciendo tendencias de consumo.

Internet nos trajo el progreso, no lo dudamos, pero no es lo que esperábamos, algunos diseñadores confiesan que desviaron el camino, pues los algoritmos son “opiniones puestas en códigos”. El filósofo alemán Markus Gabriel sostiene que hay que dejar de pensar en los algoritmos como vectores de la “ciencia estadística” y considerarlos como la ingeniería estereotipada de los hombres. Por otro lado, las redes no garantizan la participación social, ejercen vigilancia, influyen en la política y la cultura, facilitan las fake news, producen adicción (incrementan la ansiedad) y, el usuario termina siendo el verdadero producto. En efecto, los usuarios somos el producto de Internet. Un ámbito gobernado por el lucro desenfrenado, casi no regulado, y por lo que he leído, los que trabajan en Silicon Valley prefieren que sus hijos tengan una educación más bien analógica, lo que contradice al mercado de la virtualidad educativa que pretende reemplazar la relaciones humanas presenciales y denostarlas.

La pandemia denudo la miseria que existe en muchos países e hizo visible amplios sectores de pobreza en países ricos. Nos sacó de nuestra rutina y nos dio tiempo para pensar, reflexionar, quizá filosofar, aunque ya en los 60 Theodor Adorno pensaba que eran malos tiempos para la filosofía, y acotaba que hasta las empresas dicen tener una filosofía al igual que los partidos políticos y los hombres prácticos. A algunos la cuarentena les trajo soledad, mientras el virus hizo patente el riesgo de morir antes de lo esperado. Tomamos conciencia de que en el mismo cuerpo que nacemos, moriremos. Las epidemias, históricamente, esparcen incertidumbre, penumbra, dolor, y frente a ellas las desigualdades no pueden camuflarse, aunque es evidente que el virus no discrimina, ya que procura llevarse puesto lo que halla a su paso.

En los mensajes del poder uno advierte cierto tufillo ideológico, también un moralismo casi fatalista así como un paternalismo abusivo. Cuando el miedo cala hondo se restringe la libertad de elección y, ésta es una cualidad esencial de todo ser humano. Algunos comparan las medidas sanitarias restrictivas con la esclavitud, me parece exagerado, pues los médicos solo pretendemos combatir el virus en defensa de la población, aunque no dudo que hay líderes que apelan al terror de la pandemia para tener sujeta y ocupada la sociedad, distrayéndola mientras dan cauce a sus intereses personales, bástenos reparar en cómo la agenda del poder no coincide con la agenda social, dominada por la necesidad y las urgencia vitales.

Mis colegas extranjeros suelen preguntarme por la Argentina, no entienden qué sucede, y les digo que es como una enfermedad crónica, autoinmune, ya que sin necesidad de un agresor externo el sistema inmunitario ataca al propio organismo y sus tejidos, dañándolo. A uno de ellos que vive del otro lado del Atlántico y no entiende esa recurrente actitud autodestructiva, le envié “El Gaucho Martín Fierro” (1879) de José Hernández, también el tango “Cambalache” de Discépolo, compuesto como denuncia a la Década Infame (1930-1943) y censurado por inmoral entre 1943 y 1949.

Cuando hace un tiempo me enteré de que en 1895 la Argentina tuvo el PBI per cápita más alto del mundo, confieso que quedé atónito. ¿Qué pasó? Si observamos los hechos que se han sucedido desde entonces, en estos 125 años, tenemos que aceptar que se trata de un escándalo único en el mundo. En efecto, una Argentina que se ha dedicado a generar crisis tras crisis, fabricar pobres, enemigos, y relatos mentirosos que amplios sectores de la población consumen como si fuese agua.

Tirios y troyanos se arrojan los dardos envenenados de las culpas por los desastres que se van sucediendo sin interrupción, gobierno tras gobierno, mientras descendemos como por un tobogán que nos conduce al abismo. La autocrítica fue, ha sido y es la gran ausente. Ninguno de ellos es culpable, pero dicen que todos somos culpables.

Hoy por hoy vivimos una cuarentena que no tiene fin, aunque los sofistas dispusieron que no sea cuarentena pese a que continúen aquellas restricciones que le confieren ese carácter. La movilidad está restringida en todo el país, muchas actividades continúan paralizadas desde el 20 de marzo, infinidad de obreros, empleados, comerciantes y profesionales no son autorizados a trabajar por más protocolos que estén dispuestos a cumplir. Además estudiantes, artistas, músicos, entre otros, ven interrumpidas indefinidamente sus actividades y no visualizan un horizonte que les brinde cierta esperanza. Un hecho puntual: en CABA no se autorizan las clases presenciales en los patios de las escuelas para 6.500 chicos vulnerables que han quedado relegados y las necesitan, por el peligro de los contagios, pero insólitamente pretenden que se abran para que voten 60.000 ciudadanos bolivianos (…)

No importa el agotamiento, la ansiedad, las crisis de pánico, los trastornos del sueño y de la alimentación que producen el encierro, como registramos día tras día los médicos. Algo que también sucedía en las epidemias de la Antigüedad y la Edad Media. Y con la mayor crisis económica de la historia, los poderes legislativo y judicial en buena parte con una hibernación que lleva más de seis meses (¿población de alto riesgo que no es esencial?), el ejecutivo implementa medidas que jamás se tomarían en un país normal y, a los que no están de acuerdo o expresan sus críticas se los desacredita o estigmatiza. El pensamiento y la voluntad de los ciudadanos que somos independientes y carecemos de contaminación política no existe en esta inveterada lógica binaria. El mal humor social no sería tal, en todo caso lo fabrican los medios y los opositores, que no es el pueblo y mucho menos gente de bien. La realidad, la única realidad, es la que nos cuenta el poder de turno que no tiene “puntos ciegos”. De esta manera, las excepciones se convierten en reglas, las creencias en certezas, los hechos anecdóticos en axiomas, las doctrinas se descontextualizan y, todo termina en un relato de alcantarilla.

El esfuerzo y el mérito ahora se menosprecian, la alarmante pobreza se ha convertido en una virtud que acerca al paraíso mientras la riqueza es un vicio (excepto la de la casta política), el delito se justifica siempre y cuando resulte políticamente útil, los Derechos Humanos continúan torcidos, los valores se desdibujan y, el orden inteligente y ético de las prioridades existenciales se trastoca. Hoy se promueve y aplaude el facilismo, la “viveza criolla”, así como cierta destrucción supuestamente creativa. Los talentos que se prepararon durante toda la vida para una carrera de fondo advierten que en la Argentina ésta es eterna porque la mediocridad y las influencias, que por cierto siempre existieron en todos los estamentos, los superará. Un país sin pasado ni futuro.

Parafraseando a Camus, no somos pocos los que rechazamos mentir sobre lo que sabemos y nos resistimos a la opresión. Nuestro Leopoldo Marechal nos animaba a romper el silencio, así como “el agua de los grandes mutismos”.

Buscar artìculos

Artículos Recientes

  • El darse cuenta
  • El mundo de ayer
  • Hurgando en la memoria
  • CON TONO INTIMISTA
  • UNA CIERTA INTIMIDAD

Últimos comentarios

  • María en Si mi verdad valiera tu mentira
  • Laura en La riqueza: entre la virtud y el vicio.
  • Jorge Eduardo Dimov en Saliendo de la cuarentena con discusiones decimonónicas y esperando la vacuna
  • Amanda en ¿Democracia o voluntad tutelada?
  • Christian de Paul de Barchifontaine en Las luces y las sombras en el arte y el sexo

Archivo

  • marzo 2026
  • febrero 2026
  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • septiembre 2025
  • junio 2025
  • mayo 2025
  • abril 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • enero 2025
  • diciembre 2024
  • noviembre 2024
  • agosto 2024
  • junio 2024
  • abril 2024
  • marzo 2024
  • febrero 2024
  • enero 2024
  • diciembre 2023
  • octubre 2023
  • septiembre 2023
  • agosto 2023
  • julio 2023
  • junio 2023
  • mayo 2023
  • abril 2023
  • marzo 2023
  • febrero 2023
  • noviembre 2022
  • octubre 2022
  • septiembre 2022
  • agosto 2022
  • julio 2022
  • junio 2022
  • mayo 2022
  • abril 2022
  • marzo 2022
  • febrero 2022
  • enero 2022
  • diciembre 2021
  • noviembre 2021
  • octubre 2021
  • septiembre 2021
  • agosto 2021
  • julio 2021
  • junio 2021
  • mayo 2021
  • abril 2021
  • marzo 2021
  • febrero 2021
  • enero 2021
  • diciembre 2020
  • noviembre 2020
  • octubre 2020
  • septiembre 2020
  • agosto 2020
  • julio 2020
  • junio 2020
  • mayo 2020
  • abril 2020
  • marzo 2020
  • enero 2020
  • diciembre 2019
  • noviembre 2019
  • octubre 2019
  • septiembre 2019
  • agosto 2019
  • julio 2019
  • junio 2019
  • mayo 2019
  • enero 2019
  • diciembre 2018
  • noviembre 2018
  • octubre 2018
  • septiembre 2018
  • agosto 2018
  • julio 2018
  • junio 2018
  • mayo 2018
  • abril 2018
  • marzo 2018
  • febrero 2018
  • enero 2018
  • diciembre 2017
  • noviembre 2017
  • octubre 2017
  • septiembre 2017
  • agosto 2017
  • julio 2017
  • junio 2017
  • mayo 2017
  • abril 2017
  • marzo 2017
  • enero 2017
  • diciembre 2016
  • noviembre 2016
  • octubre 2016
  • septiembre 2016
  • agosto 2016
  • julio 2016
  • junio 2016
  • mayo 2016
  • abril 2016
  • febrero 2016
  • diciembre 2015
  • octubre 2015
  • agosto 2015
  • junio 2015
  • diciembre 2014
  • octubre 2014
  • agosto 2014
  • junio 2014
  • mayo 2014
  • marzo 2014
  • enero 2014
  • diciembre 2013
  • octubre 2013
  • septiembre 2013
  • agosto 2013

Categorías

  • Todos los artículos
octubre 2020
L M X J V S D
 1234
567891011
12131415161718
19202122232425
262728293031  
« Sep   Nov »

Proudly powered by WordPress Tema: Chateau por Ignacio Ricci.