• Nota biográfica de Roberto Miguel Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

~ Blog sobre Crítica Cultural / por Roberto M. Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

Archivos diarios: septiembre 11, 2018

Otros escritores malditos

11 martes Sep 2018

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Decía el dramaturgo griego Agatón que ni siquiera Dios puede cambiar el pasado, y por su parte Homero aconsejaba dejar que el pasado sea tan solo el pasado. Pero tratándose de escritores célebres, el pasado de sus vidas puede pesar mucho en la consideración de su obra, en ocasiones más que la propia obra. Aquí el lector juega un papel clave en la evaluación y, están los que prefieren anteponer la moral del autor. Yo soy un lector de inmersión. En efecto, cuando leo procuro sumergirme en la obra, dejando de lado preconceptos y prejuicios. Me sucede que al terminar de leer un libro me siento satisfecho, y entonces pienso que el autor hizo un buen trabajo, pero al cabo de unos años descubro información que revela ciertas máculas imborrables en su personalidad, en su conducta, y me digo a mi mismo: bueno, el tipo no era un santo, o tal vez fue un canalla, pero lo que escribió es una obra de arte y eso no se lo puedo negar.

En una nota anterior me referí al trío que conformaron Brasillach, Céline y Pierre Drieu la Rochelle, a los que se les llamó “los escritores malditos”. Claro que éstos no fueron los únicos escritores malditos de la época. Otro trío fue el de los rumanos Emile Michele Ciorán, Mircea Eliade y Eugène Ionesco, considerados los mayores intelectuales rumanos del Siglo XX. Al igual que los otros, fueron cuestionados por haber tenido un pasado afín al nazismo. Ellos se conocieron en la Universidad de Bucarest donde trabaron amistad, y terminaron exiliándose en París. Recuerdo que a los tres los leí entre los años 60 y 70, pues, entonces estaban de moda y, confieso que cada uno llegó a impresionarme en lo suyo. Tanto a Ciorán como a Ionesco no sólo los atrapó la cultura y las letras del país galo, sino la vida parisina (¿le savoir fare y le bon vivre des parisiens?). En cambio Mircea Eliade vivió solo un tiempo en París, ejerciendo como profesor, y luego se instaló en los Estados Unidos. Él fue un estudioso de los mitos y consideraba a lo sagrado como una experiencia fundamental del Homo religiosus. Pero lo interesante es que antes había sido subyugado por la fuerte personalidad del Capitán de la Legión de San Miguel Arcangel, Corneliu Zelea Cadreanu, un fascista que organizó la rama paramilitar Guardia de Hierro (una denominación muy familiar en la Argentina), que defendía a la Iglesia Ortodoxa Rumana y que tenía una concepción medievalista del Estado. Cadreanu llegó a ser electo diputado, más tarde lo apresaron y terminó asesinado  en la cárcel.

Eugène Ionesco, considerado padre del teatro del absurdo junto con el irlandés Samuel Beckett, siempre llevó una vida más bien sobria, pero tanto él como Ciorán tuvieron cargos diplomáticos en la ciudad de Vichy, sede del gobierno colaboracionista francés. Con el tiempo Ionesco comprendió que las ideologías separan a los hombres, mientras los sueños y la angustia los unen, y así lo expresó en sus obras. Estaba convencido de que el infierno reside en la tierra, ya que para él la existencia en sí era un infierno, y lo expresa muy bien en El hombre cuestionado, un ensayo cautivante donde revela su forma de pensar. Recuerdo que en uno de los párrafos dice que no sabe si la pesadilla de la vida diurna no es más terrible que la del sueño. Ionesco llevaba una vida angustiada y eso llegó a conmover a Ciorán, su gran amigo. Pero Emilie Ciorán también fue un hombre atormentado, al extremo que en una oportunidad su madre le dijo que si hubiese sabido que iba a sufrir tanto habría abortado. El padre de Emilie fue un sacerdote ortodoxo pero él fue agnóstico. Sus biógrafos dicen que prefería a un líder como Hitler, que delegaba en otros los crímenes. Ciorán tenía por costumbre recomendar el suicidio, y cuando alguien le preguntaba por qué no se suicidaba, él aclaraba que en realidad no recomendaba el suicidio, simplemente sostenía que la idea del suicidio hacía tolerable la vida.  Cambió su lengua natal, el rumano, por el francés y, aprendió el inglés leyendo a Shakespeare y a la autora de Frankestein, Mary Shelley. Como era de esperar, estuvo muy influenciado por Nietzsche y Schopenhauer, sin embargo careció de una formación filosófica sistemática, tampoco se dedicó de lleno a la profesión de escritor. Sus opiniones eran las de un cínico, un provocador, un pesimista. Ciorán fue un intelectual inclasificable. Tenía predilección por el pueblo ruso y por el pueblo español, porque sostenía que ambos eran pueblos derrotados.  Siendo muy joven pude leer una entrevista que le hicieron en un suplemento literario donde aconsejaba visitar los cementerios cuando uno se siente deprimido (…) Hay frases que revelan cómo pensaba: “La razón es una puta que sobrevive mediante la simulación, la versatilidad y la desvergüenza”; “El miedo de que la vida no tenga ningún sentido es una razón para vivir, la única realidad”. Durante años recorrió Francia en bicicleta mientras permanecía matriculado crónicamente en la Sorbona, sin hacer nada. Su compañera de toda la vida, Simone Bové, decía que él era un apátrida, sin profesión ni dinero, y que se sentía un fracasado, al punto que nunca llegó a saber que ya era un intelectual reconocido.

Estos escritores rumanos tuvieron que apelar a diferentes estrategias para ocultar el pasado sombrío que los relacionaba con el nacionalsocialismo alemán. Es cierto que en muchos otros este dato pasó inadvertido, o se lo encubrió hábilmente, pero la celebridad de ellos los situó en el ojo de la crítica. No hay duda que jamás tuvieron la intención de que se les perdonase ese pasado, simplemente buscaron el olvido. Ninguno de ellos  vive, y para las generaciones actuales son prácticamente desconocidos, sin embargo sus obras se reeditan, son motivo de tesis doctorales, de libros exegéticos y reveladores, de recensión en las revistas y suplementos literarios. Y cuando la obra de un autor supera la prueba del tiempo nos hallamos ante una obra clásica. Muy diferente fue la historia de Paul Celan, otro autor rumano, uno de los más grandes poetas del Siglo XX. Los padres de Celan murieron en un campo de concentración nazi y él logró sobrevivir de un campo de trabajo rumano. Su vida, signada por la conflictividad y la infelicidad, terminó en 1970 cuando decidió arrojarse al Sena desde el puente Mirabeau.

Knut Hamsun, el más grande escritor de Noruega, desarrolló una fuerte veta moralista a través de sus escritos, al punto que le concedieron el Premio Nobel de Literatura, pero en 1948 fue multado y sometido a un examen psiquiátrico por haberse declarado a favor de Hitler. Murió en la década del 50 sin cambiar de opinión. Hace unos años las autoridades de Noruega anunciaron que celebrarían los 150 años del nacimiento de Hansum, esto motivó que Marcos Aguinis en La Nación protestara contra el escritor noruego, a quien calificó de “fascista criminal y traidor”, añadiendo que Hansum pertenece a la misma indigna columna de Martín Heidegger, Louis-Ferdinand Céline y tantos otros. Aguinis en su diatriba recuerda que además de los elogios a Hitler, Hansum le regaló a Goebbels su medalla del Nobel, y consideraba que el mayor mérito para ser homenajeado en su país era el de haber nacido hace 150 años (…). La ira no debería confundir la realidad, y Hansum mal que le pese a Aguinis fue un gran escritor. Tengo en claro que un autor muy respetado por su obra, en el plano personal puede no merecer mayor respeto. Heidegger se encargó de dejar explícito que no hay que buscar al pensador en su posicionamiento ante tal o cual cuestión coyuntural. En su caso, lo relevante es sin duda su pensamiento filosófico. De todas maneras, estoy convencido de que el hombre no solo se define por lo que piensa sino también por lo que hace.

Cuando Luigi Pirandello solía visitar a Mussolini en el Palazzo Venezia, se dejaba deslumbrar por el trato que le dispensaban. Pirandello ya tenía un gran prestigio y el régimen procuraba usarlo en provecho propio. La adhesión de muchos intelectuales a los regímenes totalitarios es un hecho inveterado. Attilio Dabini, en su taller de la SADE, nos comentó que un cuento suyo escrito a los 17 años le fue leído a Pirandello y que éste lo había elogiado. Dabini participó de la resistencia italiana y estaba en contra de lo que pudiese beneficiar al régimen de la República de Saló, pero cuando se refería a Pirandello, recuerdo, no ocultaba  su admiración por la capacidad de este precursor del teatro del absurdo y del existencialismo. Hoy pienso que así como le reconocía su talento, también le perdonaba su debilidad por el fascismo. Algunos sostienen que la adhesión de Pirandello al régimen no era tan fuerte, y que en el fondo había un subversivo, al extremo que Hitler le habría  comentado a Mussolini que el siciliano no era de confiar, claro que cuando fue la invasión de Abisinia, Pirandello donó su medalla del Nobel como colaboración a la causa.

Al pasado lo revivimos en la memoria, siempre nos acompaña, mientras ésta funcione. No hay duda que todos tenemos vivencias que preferiríamos sepultar, pero quienes han tenido un pasado oscuro, infausto, les cabe convivir con sus demonios. En algunos se despierta el remordimiento, quizá sean los menos. Para Borges la única venganza es el olvido y también el único perdón.

Buscar artìculos

Artículos Recientes

  • El darse cuenta
  • El mundo de ayer
  • Hurgando en la memoria
  • CON TONO INTIMISTA
  • UNA CIERTA INTIMIDAD

Últimos comentarios

  • María en Si mi verdad valiera tu mentira
  • Laura en La riqueza: entre la virtud y el vicio.
  • Jorge Eduardo Dimov en Saliendo de la cuarentena con discusiones decimonónicas y esperando la vacuna
  • Amanda en ¿Democracia o voluntad tutelada?
  • Christian de Paul de Barchifontaine en Las luces y las sombras en el arte y el sexo

Archivo

  • marzo 2026
  • febrero 2026
  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • septiembre 2025
  • junio 2025
  • mayo 2025
  • abril 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • enero 2025
  • diciembre 2024
  • noviembre 2024
  • agosto 2024
  • junio 2024
  • abril 2024
  • marzo 2024
  • febrero 2024
  • enero 2024
  • diciembre 2023
  • octubre 2023
  • septiembre 2023
  • agosto 2023
  • julio 2023
  • junio 2023
  • mayo 2023
  • abril 2023
  • marzo 2023
  • febrero 2023
  • noviembre 2022
  • octubre 2022
  • septiembre 2022
  • agosto 2022
  • julio 2022
  • junio 2022
  • mayo 2022
  • abril 2022
  • marzo 2022
  • febrero 2022
  • enero 2022
  • diciembre 2021
  • noviembre 2021
  • octubre 2021
  • septiembre 2021
  • agosto 2021
  • julio 2021
  • junio 2021
  • mayo 2021
  • abril 2021
  • marzo 2021
  • febrero 2021
  • enero 2021
  • diciembre 2020
  • noviembre 2020
  • octubre 2020
  • septiembre 2020
  • agosto 2020
  • julio 2020
  • junio 2020
  • mayo 2020
  • abril 2020
  • marzo 2020
  • enero 2020
  • diciembre 2019
  • noviembre 2019
  • octubre 2019
  • septiembre 2019
  • agosto 2019
  • julio 2019
  • junio 2019
  • mayo 2019
  • enero 2019
  • diciembre 2018
  • noviembre 2018
  • octubre 2018
  • septiembre 2018
  • agosto 2018
  • julio 2018
  • junio 2018
  • mayo 2018
  • abril 2018
  • marzo 2018
  • febrero 2018
  • enero 2018
  • diciembre 2017
  • noviembre 2017
  • octubre 2017
  • septiembre 2017
  • agosto 2017
  • julio 2017
  • junio 2017
  • mayo 2017
  • abril 2017
  • marzo 2017
  • enero 2017
  • diciembre 2016
  • noviembre 2016
  • octubre 2016
  • septiembre 2016
  • agosto 2016
  • julio 2016
  • junio 2016
  • mayo 2016
  • abril 2016
  • febrero 2016
  • diciembre 2015
  • octubre 2015
  • agosto 2015
  • junio 2015
  • diciembre 2014
  • octubre 2014
  • agosto 2014
  • junio 2014
  • mayo 2014
  • marzo 2014
  • enero 2014
  • diciembre 2013
  • octubre 2013
  • septiembre 2013
  • agosto 2013

Categorías

  • Todos los artículos
septiembre 2018
L M X J V S D
 12
3456789
10111213141516
17181920212223
24252627282930
« Ago   Oct »

Proudly powered by WordPress Tema: Chateau por Ignacio Ricci.