Mi generación se rebeló contra la disciplina, el discurso religioso, la presión ejercida por el hecho de pensar diferente, la dinámica familiar, la moral sexual, en fin, la rebelión en el fondo era contra la autoridad del sistema. Frente a la argumentación de la caída, del pecado original y la perversión, algunos trataron de desmitificar el mundo e incluso tornar más humano el discurso que imperaba, pero la piedra angular de la moral religiosa siempre pasó por el sexo. En efecto, la práctica del amor libre, las relaciones extramaritales, el preservativo, la píldora anticonceptiva, y finalmente la pretendida igualdad de los sexos que abrió fuertes debates y que terminaron por romper ciertas barreras. Estas polémicas se fueron incrementando y ampliando en sus temáticas conexas llegando a la actualidad, como el tema de la diversidad y la orientación sexual, bástenos el LGTBQI (Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transgénero, Queer, Intersexual), donde se plantea el problema de la identidad de género y la orientación sexual. Este año en el Metropolitan Museum of Art o MET de Nueva York pude ver una exposición acerca de la cultura de este colectivo.
El sexo, en estos tiempos de virtualidad y libertad muchas veces impostada, de vértigo de acontecimientos, continúa siendo un problema social no menor. Hace un tiempo hojeando un periódico de Madrid, vi la foto de una bella mujer que ejercía un importante cargo político, quien además de tener, si mal no recuerdo, cinco o seis hijos, decía con orgullo que ella jamás hubiera utilizado el preservativo. Al dar vuelta la página encontré otra foto tomada en una manifestación en Madrid reclamando el derecho al aborto, y se veía una persona que portaba un cartel que decía: “quiero abortar en un hospital”. Posturas muy distantes que se entremezclan con los planteos ideológicos de grupos de derecha y de izquierda respectivamente, y que para algunos autores terminan en un callejón sin salida.
Las sociedades vienen atravesando un proceso de transformaciones profundas. De la sociedad “disciplinaria” de Foucault, pasamos a la sociedad de “control” de Gilles Deleuze, luego a la sociedad del espectáculo de Guy Debord y la sociedad de “riesgo” de Ulrich Beck, llegando a la sociedad actual, donde se evidencia una serie de características peculiares, como ser, un proyecto que necesita crear consumidores, una cultura de la celebridad, una performance social que está dada por elementos externos a la persona, ya que “aparecer” es la clave para poder ser alguien, una intimidad que ha perdido el pudor, un ámbito social que estimula todos estos comportamientos y valores para operar con eficacia. Hoy la fama es más importante que los valores. En resumen: se transforman los cuerpos y también las formas de ser y de estar en el mundo.
En los días que corren la visibilidad es fundamental, la que no solo ingresa en el espacio virtual de la vida privada sino en la intimidad. Lo íntimo nos permite pensar la moral sin cortapisas, sin normas ni reglas. Nos permite acercarnos al otro de la manera más profunda y secreta. Las redes sociales constituyen una tentación para que muchos exhiban fotos, mensajes, chismes y hasta suban videos porno propios y ajenos. El voyeurismo permite obtener placer ingresando en el universo secreto del otro.
En la Florencia del Renacimiento la sodomía estuvo muy difundida, al punto que hubo miles de juicios, incluso Leonardo da Vinci fue denunciado de manera anónima, pero según autores de la época esta transgresión resultaba muy difícil de probar. Leonardo era un excéntrico que le gustaba ir contra las convenciones de su tiempo, era laico, homosexual, vegetariano y disecaba cadáveres pese a la prohibición religiosa del Siglo XV. Dicen que bien podría haber vivido en nuestros días.
Oscar Wilde no fue procesado inicialmente por su sodomía sino por posar de sodomita. En aquella época la adopción de una pose (no solamente homosexual) fue una característica de la cultura finisecular y tenía mucho de histrionismo. La época victoriana reveló una profunda intolerancia sexual. Para algunos Wilde era un frívolo, yo diría un talentoso frívolo, porque si algo no se le puede negar es el talento. Él era un intelectual que exhibía su pesimismo y su escepticismo enmarcados en un exagerado refinamiento cultural, propio del decadentismo, pero se trataba de una hábil estrategia para obligar al otro a prestar atención. Hoy los medios le brindan un espacio desproporcionado al individuo que genera un escándalo, o al que sea afecto al exhibicionismo o que impulse una descarada autopromoción, no importa que sea un imbécil, el escándalo en sí genera audiencia, lo que resulta muy atrayente para el negocio, lo lamentable es que no suceda lo mismo con el talento.
China se perfila como candidata para reemplazar a los Estados Unidos en el mercado capitalista de la globalización y, al parecer lo está logrando, pero su política del hijo único generó un grave desequilibrio de sexos, ocasionado por los abortos de millones de fetos femeninos. He leído que los altos ejecutivos suelen medir su “éxito” por el número de amantes que mantienen. Pero lo curioso es que la célebre máxima: “Hacerse rico es glorioso” de Deng Xiaoping, sucesor en el poder de Mao Zedong, que fue tomada a pie juntillas por muchos chinos con posibilidades reales de enriquecimiento, entre ellos, la nieta de Mao, Kong Dongmei, plantea una flagrante incoherencia. En efecto, la nieta de Mao no habría sido coherente con la revolución proletaria instaurada por su abuelo porque además de tener dos hijas y un hijo, se casó con un capitalista y tendría una de las mayores fortunas de China, violando así la moral familiar y comunista que erradicó la propiedad privada e impuso las restricciones de planificación familiar que serían comunes a todos los habitantes.
En la India, cuando las familias pobres no tienen dinero para hacer una ecografía que determine el sexo y nace una niña, a veces se deshacen tirándola a la basura o enterrándola viva, según informaciones que ya han dado la vuelta al mundo. Allí muchas niñas son vendidas y casadas desde los diez años, explotadas como esclavas domésticas y, si quedan viudas pierden su lugar en la sociedad, deben llevar luto el resto de sus vidas por haberle dado mala suerte al marido. A pesar de que tanto en la India como en algunos países del sur de Asia las castas fueron abolidas, en la práctica mantendrían plena vigencia. La prueba es que los hombres pertenecientes a las castas más altas podrían violar a las mujeres de las castas bajas sin mayores consecuencias. Por otra parte, el matrimonio entre diferentes castas de hecho estaría vedado.
Desde fines de los años 90 en Senegal está prohibida la mutilación genital de las mujeres, pero la ley no puede doblegar a la tradición y, éste es un ejemplo patético, pues hay madres que llevan a sus hijas a Gambia o Guinea para practicar la ablación del clítoris. Tengo entendido que en Sierra Leona más del 90% de las mujeres han sufrido la mutilación genital. Las feministas con razón hablan de “violencia de género”. Movido por mi tenaz curiosidad procuré hacer una búsqueda bibliográfica que me explicase los fundamentos de este rito, en qué se basa esta concepción cultural tan fuerte y, solo hallé versiones contradictorias. Algunos sostienen que fue en Egipto donde comenzó esta práctica, otros dicen que es el equivalente de la circuncisión en el niño. Están los que ven en la ablación un sentido higiénico (…), los que consideran que la mujer que llegó a la etapa fértil sin haber realizado la ablación prácticamente es una “prostituta”, y los que sostienen que es una tradición africana anterior a la aparición del Islam. Esta intervención que además de traumática resulta humillante para las niñas, ha despertado interés y preocupación en Europa con la llegada de aquellos inmigrantes que quieren vivir allí con estas tradiciones, por eso el problema se judicializó.
En toda época y en toda cultura han estado presentes las ideas anarquistas, desde la literatura hasta la pintura, desde la música hasta el cine, y no han sido patrimonio exclusivo de cierta manera de concebir la política como algunos creen. La tendencia por la anarquía es más bien espontánea, aunque a veces esté encubierta o incluso camuflada. Paul Valery decía que en todo hombre había un dictador y un anarquista a la vez. Pero algo similar podríamos decir de la actitud contestataria, sobre todo en lo que atañe al sexo. En la historia de España, Mujeres Libres fue una organización que dio origen a lo que se llamó el anarco-feminismo, que se caracterizó por luchar contra el fascismo y también contra los propios anarquistas que consideraban a las mujeres esclavas de los hombres. Ellas pretendían reivindicar sus derechos, superar la ignorancia en que vivían, mejorar las condiciones de trabajo y, también defender su condición sexual.
Ante la desorientación y los cambios vertiginosos que está viviendo el mundo, que algunos simbólicamente califican de “debacle”, los estudiosos de la realidad social, los intelectuales y los ciudadanos de a pie, nos hemos convertido en simples espectadores. En efecto, procuramos descubrir los sucesos e interpretar esta realidad acuciante. En mi caso la exposición narrativa de estos fenómenos tranquiliza mi conciencia. De todas maneras, pienso que sería bueno mantener a resguardo nuestra intimidad, y también que los hombres de una vez por todas dejemos de meternos con la sexualidad de la mujer y nos ocupemos de nuestros problemas, que no son pocos…
Sexo, intimidad y algunas cuestiones conexas
09 lunes Dic 2019
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