BIOETHIQUE et CHANGEMENT CLIMATIQUE.

 ASUNCION (PARAGUAY), 18-20 juillet 2021

Entre los días 26 y 28 de octubre de 2022 se desarrolló el foro franco-latinoamericano de bioética en Paraguay (bilingüe) destinado a los efectos del cambio climático, con la participación de expositores europeos y del continente americano. Fue organizado desde París por el Prof. Christian Byk (Comité Intergubernamental de Bioética de la UNESCO y Comisión Francesa para la UNESCO). En el diálogo interdisciplinario participaron investigadores y climatólogos de varias instituciones internacionales de referencia, para abordar la temática desde distintos ángulos, donde quedó claro que la naturaleza está estrechamente ligada a la vida y la espiritualidad, que el ser humano no es el dueño de la naturaleza, que debe respetarse la diversidad cultural (nunca se hizo) y, los científicos de pueblos indígenas remarcaron que su cultura preserva la naturaleza y se opone a la degradación del planeta así como respeta los bienes culturales.

La necesidad de una ética aplicada a los problemas ambientales. El saber ecológico como problema moral. La conveniencia de desarrollar una epistemología ambiental. Los humanos como parte de la naturaleza y los derechos de la naturaleza (éticos, morales, políticos). Se habló de la ecología profunda y se criticó la postura antropocéntrica propia de la modernidad. Se confrontó el pensamiento cosmocéntrico de los pueblos indígenas con el pensamiento antropocéntrico, iniciado con la cultura grecorromana y posteriormente por los otros pueblos occidentales.

Al autor de la crónica le tocó exponer sobre el cambio climático, los daños que produce en la salud humana y desarrollar el paradigma actual “una sola salud” (one health), es decir: salud humana-salud animal-salud del planeta. Mencionó que su maestro el Prof. Pedro Laín Entralgo, sostenía que para tener un conocimiento científico cabal es necesario explorar tanto el camino de la historia como el camino de la realidad. De allí que arrancó con la “paleoclimatología” (períodos fríos y cálidos), ya que desde que apareció el planeta hace unos 4,6 miles de millones de años atrás, por el frío intenso no había vida posible. Luego hubo cambios climáticos que permitieron la aparición de ciertas especies y la desaparición de otras que no se adaptaron, por caso los dinosaurios. Un cambio climático favoreció la aparición del ser humano (Homo Sapiens), unos 2,59 millones de años con el período cuaternario o era antropozoica. Hace 25 siglos Hipócrates vislumbró la relación de las enfermedades con los aires y los lugares, y Rudolf Virchow en la modernidad habló de “zoonosis”.

El cambio climático actual es antropogénico, más allá de lo que sostengan los negacionistas, ya que se inició en el Siglo XVIII con la primera revolución industrial y se hizo de manera exagerada, sin contemplar las consecuencias que hoy se padecen. Desde 1970 la región del mundo que más biodiversidad perdió es América Latina (promedio global del 69%). La biodiversidad alterada por el cambio climático favorece la transmisión de patógenos (dengue, paludismo, tuberculosis, fiebre amarilla, cólera, etc.). Los patógenos se expanden y pueden saltar de un animal al humano (Covid-19). Al cambio climático caracterizado por el calentamiento global debido a la acción de los gases de efecto invernadero (CO2-CH4), se le suman la emergencia sanitaria global (coronavirus) y la irracional contaminación del planeta. En cuanto al calentamiento del planeta estamos lejos del Acuerdo de París (2015). Para preservar la salud de la Tierra y de todos los seres vivientes es necesario tomar las decisiones adecuadas. Existe una responsabilidad ética con las actuales poblaciones, sobre todo las vulnerables y las ya vulneradas, también esta responsabilidad se extiende a las generaciones futuras. Cuando la conciencia moral falla debe actuar la justicia en aras del bien común. No se pueden seguir difiriendo o procrastinando medidas ambientales absolutamente necesarias porque se interponen intereses de fuertes grupos económicos.

Es necesario desarrollar una conciencia anticipatoria, pues de continuar el calentamiento global su curso desmesurado, cabe la incógnita si llegado a cierto punto el ser humano se adaptará o desaparecerá como sucedió con tantas especies según revela la paleoclimatología. Los médicos no solo tenemos que asistir enfermos, debemos ser parte del diálogo interdisciplinario que promueve la prevención de esta catástrofe ecológica.

Una cuarta parte de la carga mundial de morbilidad se atribuye a factores de riesgo ambientales evitables, la inmensa mayoría de los cuales implica la exposición a la contaminación y a las sustancias tóxicas (Naciones Unidas). El Cambio Climático es la mayor amenaza para la salud mundial del siglo XXI (OMS).

El hombre ha revelado ser el mayor depredador del planeta. El progreso está para mejorar la calidad de vida, no para empeorarla, y la naturaleza no es enemiga del ser humano, narrativa con la que se sobreexplotaron los recursos naturales. Protegiendo la salud del planeta protegemos la salud humana y promovemos el bien común.

Prof. Dr. Roberto M. Cataldi Amatriain

Profesor consulto de Medicina Interna y Presidente de la Academia Argentina de Ética en Medicina.