• Nota biográfica de Roberto Miguel Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

~ Blog sobre Crítica Cultural / por Roberto M. Cataldi Amatriain

Conflictos, Intereses & Armonías

Publicaciones de la categoría: Todos los artículos

La grieta o la sal en la herida

11 sábado Abr 2020

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

A mis amados nietos Joaquín e Isabel, nacidos en 2015 y 2019 respectivamente, con la íntima esperanza de que ellos y su generación puedan ver en la Argentina el cambio que yo seguramente jamás veré.

Echar sal en la herida significa figuradamente ahondar en la desgracia de alguien y, no creo que esto ayude a sanar las heridas del alma, por el contrario. Lo reafirma Francis Scott Fitzgerald en una de sus novelas, cuando dice que con sal las heridas no cicatrizan y que en la vida de un ser humano hay heridas abiertas. En efecto, cuando entre nosotros tenemos discordias o desacuerdos que son penetrantes se establece lo que vulgarmente se llama “grieta”, una palabra muy de moda, pero que nos remite a viejos males. En la cultura, en la política, en la sociedad y en otros ámbitos de la vida la grieta siempre existió, quizás en todas partes, aunque no puedo afirmarlo.
Consideremos el caso de la primera potencia, los Estados Unidos. Recuerdo que en el 2005 estaba en París participando de un congreso europeo de mi especialidad y se vivía en el país que inventó la marca más exitosa del mundo: Hollywood, la devastación del Huracán Katrina. Cuando bajaba al desayunador del hotel, para luego ir al congreso, miraba en la televisión francesa las imágenes del desgraciado fenómeno. Los medios franceses eran generosos con el espacio televisivo que le dedicaban. Hoy me parece legítimo preguntarse qué pasó con el “sueño americano” que ha dado paso a los terribles daños del Huracán Katrina, las hipotecas subprimes que detonaron la crisis financiera y económica del 2008, los casi 50 millones de pobres que viven en el país más rico del mundo, el movimiento de los indignados que reclama por derechos fundamentales, las fracasadas invasiones a Afganistán e Irak, el espionaje a los países aliados, entre otros numerosos hechos inocultables.
La fantasía de pretender ser el centro del mundo siempre estuvo muy arraigada en los pueblos que se lanzaron a la conquista de otras naciones armas en mano, quizá los estadounidenses no se hayan dado cuenta o no quieran aceptar que el mundo hoy está más descentralizado que nunca. ¡Y qué decir de lo que está sucediendo con la pandemia del coronavirus y de un presidente mitómano e irresponsable! El año pasado estuvimos en Manhattan y al ver por TV las imágenes actuales parece una ficción, una producción genuinamente hollywoodense.
Cuando apareció el primer caso de coronavirus Trump habría dicho: “Lo tenemos controlado,…no va a pasar nada”. Días después sostuvo que: “Es un problema muy pequeño”. El 24 de febrero comentó: “El coronavirus está prácticamente controlado ¡Yo creo que la Bolsa va bien!” Y la Bolsa, ese maléfico casino, temblaba por la expansión del virus. El 6 de marzo afirmaba: “Tenemos un plan perfectamente coordinado y afinado en la Casa Blanca para atacar el coronavirus” Y luego añadía: ”Los medios de la fake news están haciendo todo lo posible para dejarnos mal ¡Triste!” El 17 de marzo reconocía que siempre había sabido que era una pandemia (…) A principios de este mes el portavoz de salud del gobierno federal comparó la crisis con el ataque japonés a Pearl Harb en 1941 y con los atentados del 11 de septiembre de 2001. Qué tendrán que ver en verdad esos sucesos con el virus que se ha ensañado con todo el planeta, aunque esas comparaciones pueden abrirle la puerta a las teorías conspirativas en búsqueda de un culpable: ¿el virus chino? Los populismos manejan muy bien la dialéctica del relato. Estados Unidos no tiene amigos, sólo tiene negocios (business are business), pero en este caso podría apelar a la dinámica: amigo-enemigo (friend-enemy). Pero la realidad de ayer fue de más de 2.000 muertes por el Covid-19.
Lo que cuesta aceptar es que a pesar de sus tremendos desaciertos mantiene el apoyo incondicional del partido republicano (eterno rival de los demócratas con quienes existe una grieta), y también de una amplia masa del electorado que no le importa que mienta, porque en última instancia él es funcional al pensamiento de esa masa…
En el caso específico de la Argentina, la grieta existe desde antes que el país adoptase el nombre de Argentina, bástenos con hurgar en su historia. La crisis fue, ha sido y es crónica, al punto que ya nos hemos acostumbrado a ella y la consideremos un hecho normal. Algunos optimistas piensan que una vez que esta pandemia pase, así como cambiará el mundo cambiaremos nosotros. Tengo mis serias dudas. A propósito, quiero reproducir la nota posliminar de un trabajo mío: “Los argentinos nos hemos acostumbrado a vivir en un país cuya fuerte tendencia autoritaria termina por frustrar nuestros proyectos de vida y hasta nos roba la esperanza. Tuvimos que tolerar y seguimos tolerando, mansamente, las consecuencias de acciones non sanctas de muchos funcionarios públicos, gobernantes de turno y sus socios del mercado. Así debimos soportar durante el Siglo XX once golpes de Estado militares y no sé cuántas asonadas, y conocimos los efectos desbastadores del terrorismo y también del fascismo, éste último con su devoción por un Estado que avasalla las libertades individuales y desprecia la dignidad humana, con sus ceremonias y sus códigos, con el uso de la fuerza para imponer el orden y, el infaltable culto al jefe.
Hemos iniciado el tercer milenio protegiendo los intereses económicos de los usureros internacionales y de sus socios locales, quienes alegremente participan del saqueo, mientras se consolida la pobreza, la inseguridad, el retroceso cultural, llegando a desentendernos de los derechos fundamentales que exigen ser protegidos. Siempre quisimos ser los primeros, y finalmente lo logramos, somos el mayor escándalo del momento.
Vivimos en una Argentina de los efectos que aguarda con paciencia y a veces con desesperanza una historia de las causas. Una Argentina que en su pasado se entremezclan la disociación, la ambivalencia y la tragedia, y que muchos miran con cinismo, como una manera de clausurar la posibilidad de cualquier investigación o crítica. Nuestro presente está dominado por una atmósfera de engaño, falta de solidaridad, abusos y estupidez, donde las intrigas, las rivalidades y los chismes son el deporte favorito, más popular que el fútbol. Aquí el olvido se convirtió en virtud y la democracia no pasa de ser un hecho cosmético. El amiguismo es el método, y la frivolidad, la impunidad, la ostentación compulsiva y el dinero se viven como fines.
La historia nos tendría que haber enseñado, como le ha enseñado patéticamente a otros pueblos, que el poder se perpetúa bajo la máscara de distintos regímenes y, sus caminos secretos están muy lejos de la vida del hombre común, acostumbrado a festejar la llegada de un nuevo gobierno y también acostumbrado a desilusionarse al poco tiempo, sin advertir que la resistencia, es, el único camino que puede cambiarlo todo.
Hoy por hoy daría la impresión que no nos queda más remedio que seguir creyendo en la política, pero no en esta clase política en la que hemos descubierto su doble discurso, sus conflictos de intereses y otras lacras. Creo que sería importante que alguien escribiese la historia de cómo la Argentina perdió el Siglo XX.
Para los que seguimos creyendo en la existencia de valores superiores e inmutables, valores que superan la prueba del tiempo, es muy difícil tener que aceptar que la verdad y la justicia en una sociedad como la nuestra no alcanzan para llevar una vida digna. En realidad, creo que los argentinos hemos cometido muchos errores, quizá demasiados, y seguramente cometeremos muchos más, pero no por ello debemos enmudecer y convertirnos en cómplices del silencio”.


(De mi opúsculo La Espera de la Esperanza, 20 de abril de 2002, presentado en la Sala Cortázar de la Biblioteca Nacional).

El sentido de pertenencia

03 martes Mar 2020

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

La pertenencia es esa circunstancia por la que formamos parte de un grupo, conjunto o institución y, para pertenecer sería necesario un sentimiento de identificación que permita la apropiación de los símbolos y significados propios de ese colectivo. Por otra parte, habría una relación estrecha entre el sentido de pertenencia y la identidad del individuo, es decir, la imagen que nos construimos de nosotros mismos en relación con los otros a través de un proceso de internalización. El problema surge cuando existe la creencia de que cualquier pertenencia es sinónimo de superioridad, como acontece hoy con muchos individuos y en diversos campos. Como ser, estar afiliado a una agrupación política influyente o una institución de renombre, ser alumno de una universidad “rankeada”, formar parte de un círculo de escogidos o de un think thank de pensadores o estrategas, incorporarse a un movimiento combativo, incluso vestir una camiseta o una campera con un logo que de por si otorgaría prestigio… En fin, muchas veces se trata de imposturas, ya que revelan la intención del individuo de fingir, de aparentar y, en ocasiones no es más que una coartada, la búsqueda de una ventaja social o se utiliza la pertenencia como escudo.

Las instituciones tienen sus propios cercos que determinan un adentro y un afuera, que permiten la diferencia entre una y otra. Los cercos institucionales pueden generar atracción o rechazo, eso depende de la subjetividad del individuo. A menudo se apela a los mitos, donde a través de la narración de los orígenes, se invoca un pasado que no fue tal, pero que sirve para alimentar la creencia en el valor de la organización. Como alguien dijo, se necesita “coherencia expresiva”, que se articulen los valores y las acciones, porque de lo contrario los principios y los propósitos caen en el vacío. Habitamos un mundo que parecería estar diseñado para las mayorías, aunque las decisiones salgan de unas pocas cabezas, en consecuencia las minorías son discriminadas, se pierde la individuación, la diferencia no se tolera y se la combate por ser indeseable. En efecto, la masa en su accionar es implacable, pues, silencia y aplasta al individuo.

Decía el mítico e inclasificable Ryszard Kapu?ci?ski, que el nacionalismo es malo, primero por creer que la pertenencia al grupo significa superioridad y segundo porque como el problema es el otro, la solución del problema siempre será el otro. De allí surgen los discursos del odio racial (la mentada supremacía blanca), la xenofobia con los inmigrantes, la misoginia, la islamofobia, y otros males de moda.

No hay duda que el ser humano es gregario por naturaleza, necesita interactuar con otras personas que tienen sus particulares puntos de vista sobre el mundo que nos rodea y, la opinión de la comunidad fue, ha sido y es un elemento de peso a la hora de conducirnos. Ello explica por qué los individuos suelen optar por conductas o ideas que están en el centro de una gran mayoría de personas a pesar de que choquen con sus razonamientos o creencias propias. Este sesgo cognitivo ha sido profusamente estudiado por los conductistas y se verifica en los hábitos de consumo, la moda, la política. Y en esta última, el fenómeno es explotado a través de las encuestas por la intencionalidad de voto y las campañas de marketing con participación de las redes sociales, por eso muchas veces el individuo cambia su voto para sentir que está del lado del ganador, lo que se conoce como efecto “bandwagon” (carro), que significa “subirse al carro del triunfador”. Lo contrario es el efecto “underdog” (perro apaleado o desvalido) que surge cuando uno se inclina por apoyar una “causa perdida” o se opone a la mayoría para diferenciarse del resto. Los efectos bandwagon y underdog son tenidos en cuenta por los que manejan el negocio de la manipulación.

Hace tiempo leí un artículo de una escritora cuyo nombre olvidé, donde sostenía que las mujeres profesionales practican tres tipos de impostura para adaptarse al medio y cumplir con los estereotipos sociales esperados, consecuencia de vivir en una cultura diferenciada, con una manera de ver como de no ver, y con los miedos que despiertan esas percepciones. La primera impostura sería buscar un lugar que evite la agresión y donde los demás no las vean amenazantes, asumiendo un bajo perfil. La segunda tratar de imitar los modelos masculinos exitosos y a través del liderazgo femenino meterse de lleno en la innovación. La tercera impostura sería mostrarse según la mirada del hombre, en un plano de igualdad sui generis, pero comportándose según el deseo masculino. En fin, la autora decía que las mujeres a menudo tienen miedo a mostrar su identidad para evitar el rechazo del grupo de pertenencia cultural.

En nuestros días algunos hablan del vacío cultural de la época, de la ausencia de valores de conciencia, que se verifica tanto en las personas como en la sociedad, y ese vacío cultural sería la “causa causorum” de un mundo cruel e inhumano que no ha tomado el timón de su propio destino con inteligencia y responsabilidad.

Tenemos que entender y aceptar que vivimos en una sociedad donde impera la diversidad en la orientación sexual e identidad de género, en la religiosidad, la ideología, el estatus social y hasta el sentimiento nacional. Sin una cultura de respeto aflora la intolerancia, sin una cultura de paz surge la violencia, sin una cultura de valores como la honestidad y el altruismo aparece la corrupción y la mezquindad.

Hace unos días falleció Jean Daniel, a los 99 años, figura legendaria del periodismo francés e internacional. Daniel era judío argelino pero reconocía que se había formado intelectualmente en Francia y, podría decirse que fue el continuador de otro argelino, Albert Camus, a quien admiraba profundamente y con quien compartió tareas en la redacción. Fundador del semanario Le Nouvel Observateur, como alguien dijo en su obituario, allí le dio espacio a todas las corrientes del pensamiento, defendió a los periodistas de verdad y acogió a los intelectuales de talento.

La biografía de este intelectual que nunca negó su pertenencia a la izquierda intelectual es por demás interesante. Participó del desembarco de Normandía y fue corresponsal en la guerra de Argelia. Se opuso al colonialismo de Charles De Gaulle, procuró acercar a Fidel Castro y John F. Kennedy, defendió la legalización del aborto y los derechos de los homosexuales como batallas por la ampliación de derechos, y se lo calificó como un disidente perpetuo. En efecto, este hombre mediterráneo, francés y judío (él se definía en ese orden de preferencia) fue un crítico tenaz de todos los dogmatismos. Con Camus compartía la aversión por el afán capitalista de poseer cosas innecesarias. Daniel, que según dicen tenía mal carácter, no fue condescendiente con nadie, mucho menos con los suyos, pues, cuando el judaísmo se vuelve integrista surge la prisión:”La prisión judía es cruel, gloriosa, absurda, eterna como la condición humana”.

En una Francia donde colisionó el catolicismo gaullista con el laicismo de la Revolución Francesa y el republicanismo, él adoptó una tesitura crítica e independiente. Al igual que Camus señaló los excesos del imperialismo soviético y los gulags, mientras Sartre en su ingenuidad continuaba esperanzado en que la URSS sería el puente hacia la libertad y un mundo mejor, sin embargo Daniel no dejó de considerar respetuosamente a Jean-Paul en su sentimiento de culpa por ser burgués (pertenecía a la burguesía académica de La Sorbonne del Siglo XX), culpa de la que también participaba el movimiento filosófico y literario que lideraba, y que en un mítico café parisino del Boulevard de Saint Germain se reunía para discutir e interpretar el mundo.

A Daniel se lo criticó por su proximidad a ciertos líderes del poder, que incluso lo llevó a asumir misiones diplomáticas. Cuando se refirió al terrorismo dijo que no había que adoptar los valores del enemigo, tampoco imitar sus medios para derrotarlo con el pretexto de que los fines son diferentes, ya que justamente son los medios los que siempre determinan los fines. Hasta el final de sus días mantuvo su pertenencia intelectual enmarcada en una lucidez crítica y moral.

Entre Simular y Disimular

29 miércoles Ene 2020

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Un tema sensible que es noticia cotidiana en los medios de todo el mundo es el de los donativos de los grandes empresarios a las campañas políticas, al parecer ni siquiera en los países más avanzados lo han podido resolver. Recuerdo que cuando en la Argentina volvió la democracia, la elección presidencial era entre Alfonsín y Luder, dos consumados políticos que representaban al radicalismo y al peronismo respectivamente, y en una empresa médica que trabajé un tiempo en las horas libres que me dejaba mi tarea en el hospital público, se comentaba que los dueños, dos hermanos, también médicos, cada uno había decidido afiliarse y apoyar a un partido diferente antes de las elecciones … Finalmente la empresa quebró (o la quebraron) y me dijeron que dejó un tendal de víctimas, algo para nada infrecuente entre nosotros. Pero dejarse llevar por los argumentos que suelen argüir los grandes empresarios para justificar esos donativos es caer en la inocencia extrema, pues, quien puede creer que lo hacen por solidaridad con sus ideales o principios (dudo que los tengan), o porque solo piensan en el pueblo o en el bien de la patria. Esos empresarios, de ganar su favorito pretenden cobrarse con creces los donativos a través de contratos de prestación de servicios o simplemente negociados con el Estado, todo a expensas de los dineros públicos.

La vida está llena de ficciones. Cuando uno observa con detenimiento ciertas actitudes o discursos advierte que unos simulan, otros disimulan y, finalmente están los que con habilidad combinan ambos verbos en provecho propio. En efecto, vivimos entre los que simulan ser lo que en realidad no son, y los que disimulan lo que en verdad son. Y en cuanto a los prejuicios, se puede sostener afirmativamente cualquier cosa, como sucede con esos individuos que permanentemente vomitan mensajes de odio. Todos hablan de que es necesario que los individuos cambien, aunque no dicen cómo, y sabemos que la serpiente muda de piel, pero por más que cambie su piel jamás deja de ser serpiente.

Las personas hablan y se expresan con gestos y palabras, sin embargo las palabras a veces son engañosas, los gestos difícilmente porque al ser espontáneos nos delatan. En nuestros días la agresión y la mentira son moneda corriente, sobre todo cuando llegan desde el anonimato, cara a cara resulta más difícil. En fin, la vida pone de manifiesto situaciones dinámicas como el poder y el deseo, la perfidia y el arribismo, los celos y las confidencias. Como suele decir un amigo, la vida no es para nada mágica, mucho menos distinguida como algunos pretenden, y adquiere su real patetismo con lo visible.

Los políticos tienen la habilidad de hacer como si determinados temas que afectan a amplios sectores les importaran, cuando en realidad son temas distantes ya sea porque no los viven o nunca los vivieron, incluso le hacen creer a la gente que con sus medidas económicas le quitan dinero a los más ricos para dárselo a los pobres, cuando es al revés. Por otra parte, saben que en un sistema democrático la gente tiene que votar, y que a menudo debe elegir entre lo malo y lo peor, razón por la que no se preocupan, trabajo no les faltará… Un análisis de las informaciones que ofrecen los medios revela claramente cómo procuran simular interés por temas que no les interesan y cómo disimulan los privilegios que les otorga su posición pública.

Hoy existen varios casos emblemáticos de autócratas que se niegan a dejar el poder y procuran retenerlo eternamente, al precio que fuere. Claro que estos autócratas para seguir gobernando necesitan ejercer un control interno férreo, persiguiendo a los opositores e intimidando a los medios críticos, a la vez que procuran armar un marco de legitimidad que no les genere incómodas condenas internacionales, mientras los esbirros del sistema están alertas para sofocar cualquier intento de estallido social o reclamo de libertad y justicia. El manejo de los silencios en cualquier dictadura o régimen autoritario es fundamental, así como el control total y el inefable circo.

Lo triste es que desde la Edad Media, muchas de las conquistas sociales que se lograron con gran esfuerzo y donde no pocos dejaron la vida, conquistas que creíamos históricamente consolidadas, parecería que se esfuman o al menos se debilitan.

Estados Unidos y Gran Bretaña, dos países propulsores de la democracia hoy revelan una muy baja calidad del sistema y sorprenden al mundo con su cinismo (a mí no por conocer sus respectivas historias). Hace unos días, un presidente sometido a un impeachment cuyo resultado tendría asegurado en su favor (no importa la verdad de los hechos), cuyas fake news son cotidianas como su actitud predatoria, durante una cumbre mundial donde se tratan temas trascendentes para el planeta se desquitó publicando ¡142 tuits en un día! El hecho me parece más un tema de psiquiatras que de politólogos.

China no tiene un régimen democrático, ni siquiera pretende simular jugar este juego como lo hacen Rusia o Turquía. Xi Jinping tuvo dos mandatos como presidente y el partido lo ungió como líder absoluto. Hace dos años mediante una reforma de la constitución se le abrió la puerta para la reelección indefinida. A diferencia de lo que pensaba Ernesto Laclau, para mí la reelección indefinida nos conduce a la tiranía.

Vladimir Putín tuvo dos mandatos consecutivos constitucionales como presidente (2000-2008) y luego ejerció como primer ministro. En 2012 fue por la tercera reelección y ahora va por la cuarta. Pero ya anunció una reforma de la constitución, seguramente para mantener el poder desde otro lugar, porque no hay duda que el poder real puede ejercerse incluso dese las sombras sin necesidad de asumir la presidencia. Recuerdo que estando en Moscú le pregunté a un abogado italiano que vivió allí un tiempo cómo tomaba la gente el autoritarismo de Putín y me respondió que no le afectaba. Si reparamos en estas dos últimas décadas, a Rusia le ha ido bien pero no al pueblo.

En Kazajistán, Nursultan Nazarbayeb renunció a la presidencia después de 30 años para proclamarse presidente vitalicio del Consejo de Seguridad desde donde administra el poder real. Un caso similar se dio en Singapur, Lee kuan Yew, quien falleció en 2015, renunció luego de 30 años como primer ministro y se le otorgó el puesto vitalicio de ministro mentor.

Recep Tayyip Erdo?an, al igual que Putín, alternó entre los cargos de presidente y primer ministro para mantener su poder durante 20 años, sin embargo a pesar de sus efectivas medidas represivas no todo le salió bien, ya que perdió Estambul. La imagen de un Erdo?an tolerante y abierto que conocí hace una década en Turquía, se ha derrumbado.

En fin, confieso que nunca pude descifrar porqué la gente admira y sigue al poderoso aunque sepa que es un corrupto y que incluso no haga nada efectivo para sacarla de la pobreza física y mental.

Un político “honrado” es aquel que cumple con sus promesas electorales, porque la honradez significa obrar con rectitud moral, con integridad y justicia, por eso también se lo suele calificar de “decente”. Claro que esto no impide que simultáneamente sea “deshonesto” si por ejemplo lleva una vida privada desordenada o por caso mantiene relaciones ilícitas. La honestidad es más bien una condición “personal” pero la honradez va más allá de lo personal y tiene otras implicancias. Por eso interesa más que sea honrado a que sea honesto. Alguien dijo que el límite entre ambos conceptos estaba en la cintura, hacia arriba lo honrado y para abajo lo honesto. De todas maneras, se ha difundido el uso de ambos términos como sinónimos y ya se ha impuesto en nuestra lengua. En inglés la palabra “honesty” comprende los dos conceptos.

«La razón es una puta que sobrevive mediante la simulación, la versatilidad y la desvergüenza.«, sostenía el pobre y atormentado Emil Ciorán. Otra manera artificiosa de sobrevivir es la disimulación, que Francis Bacon la consideraba como una “sabiduría abreviada” y, Umberto Eco decía que, “Disimular es extender un velo compuesto de tinieblas honestas, del cual no se forma lo falso sino que se da un cierto descanso a lo verdadero.” A cada paso nos topamos con quien finge y quien oculta, en lo personal pienso que sería bueno que ambos artificios se limitasen a lo estrictamente necesario y, no que fueran un estilo de vida..

Sexo, intimidad y algunas cuestiones conexas

09 lunes Dic 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Mi generación se rebeló contra la disciplina, el discurso religioso, la presión ejercida por el hecho de pensar diferente, la dinámica familiar, la moral sexual, en fin, la rebelión en el fondo era contra la autoridad del sistema. Frente a la argumentación de la caída, del pecado original y la perversión, algunos trataron de desmitificar el mundo e incluso tornar más humano el discurso que imperaba, pero la piedra angular de la moral religiosa siempre pasó por el sexo. En efecto, la práctica del amor libre, las relaciones extramaritales, el preservativo, la píldora anticonceptiva, y finalmente la pretendida igualdad de los sexos que abrió fuertes debates y que terminaron por romper ciertas barreras. Estas polémicas se fueron incrementando y ampliando en sus temáticas conexas llegando a la actualidad, como el tema de la diversidad y la orientación sexual, bástenos el LGTBQI (Lesbianas, Gay, Bisexuales, Transgénero, Queer, Intersexual), donde se plantea el problema de la identidad de género y la orientación sexual. Este año en el Metropolitan Museum of Art o MET de Nueva York pude ver una exposición acerca de la cultura de este colectivo.
El sexo, en estos tiempos de virtualidad y libertad muchas veces impostada, de vértigo de acontecimientos, continúa siendo un problema social no menor. Hace un tiempo hojeando un periódico de Madrid, vi la foto de una bella mujer que ejercía un importante cargo político, quien además de tener, si mal no recuerdo, cinco o seis hijos, decía con orgullo que ella jamás hubiera utilizado el preservativo. Al dar vuelta la página encontré otra foto tomada en una manifestación en Madrid reclamando el derecho al aborto, y se veía una persona que portaba un cartel que decía: “quiero abortar en un hospital”. Posturas muy distantes que se entremezclan con los planteos ideológicos de grupos de derecha y de izquierda respectivamente, y que para algunos autores terminan en un callejón sin salida.
Las sociedades vienen atravesando un proceso de transformaciones profundas. De la sociedad “disciplinaria” de Foucault, pasamos a la sociedad de “control” de Gilles Deleuze, luego a la sociedad del espectáculo de Guy Debord y la sociedad de “riesgo” de Ulrich Beck, llegando a la sociedad actual, donde se evidencia una serie de características peculiares, como ser, un proyecto que necesita crear consumidores, una cultura de la celebridad, una performance social que está dada por elementos externos a la persona, ya que “aparecer” es la clave para poder ser alguien, una intimidad que ha perdido el pudor, un ámbito social que estimula todos estos comportamientos y valores para operar con eficacia. Hoy la fama es más importante que los valores. En resumen: se transforman los cuerpos y también las formas de ser y de estar en el mundo.
En los días que corren la visibilidad es fundamental, la que no solo ingresa en el espacio virtual de la vida privada sino en la intimidad. Lo íntimo nos permite pensar la moral sin cortapisas, sin normas ni reglas. Nos permite acercarnos al otro de la manera más profunda y secreta. Las redes sociales constituyen una tentación para que muchos exhiban fotos, mensajes, chismes y hasta suban videos porno propios y ajenos. El voyeurismo permite obtener placer ingresando en el universo secreto del otro.
En la Florencia del Renacimiento la sodomía estuvo muy difundida, al punto que hubo miles de juicios, incluso Leonardo da Vinci fue denunciado de manera anónima, pero según autores de la época esta transgresión resultaba muy difícil de probar. Leonardo era un excéntrico que le gustaba ir contra las convenciones de su tiempo, era laico, homosexual, vegetariano y disecaba cadáveres pese a la prohibición religiosa del Siglo XV. Dicen que bien podría haber vivido en nuestros días.
Oscar Wilde no fue procesado inicialmente por su sodomía sino por posar de sodomita. En aquella época la adopción de una pose (no solamente homosexual) fue una característica de la cultura finisecular y tenía mucho de histrionismo. La época victoriana reveló una profunda intolerancia sexual. Para algunos Wilde era un frívolo, yo diría un talentoso frívolo, porque si algo no se le puede negar es el talento. Él era un intelectual que exhibía su pesimismo y su escepticismo enmarcados en un exagerado refinamiento cultural, propio del decadentismo, pero se trataba de una hábil estrategia para obligar al otro a prestar atención. Hoy los medios le brindan un espacio desproporcionado al individuo que genera un escándalo, o al que sea afecto al exhibicionismo o que impulse una descarada autopromoción, no importa que sea un imbécil, el escándalo en sí genera audiencia, lo que resulta muy atrayente para el negocio, lo lamentable es que no suceda lo mismo con el talento.
China se perfila como candidata para reemplazar a los Estados Unidos en el mercado capitalista de la globalización y, al parecer lo está logrando, pero su política del hijo único generó un grave desequilibrio de sexos, ocasionado por los abortos de millones de fetos femeninos. He leído que los altos ejecutivos suelen medir su “éxito” por el número de amantes que mantienen. Pero lo curioso es que la célebre máxima: “Hacerse rico es glorioso” de Deng Xiaoping, sucesor en el poder de Mao Zedong, que fue tomada a pie juntillas por muchos chinos con posibilidades reales de enriquecimiento, entre ellos, la nieta de Mao, Kong Dongmei, plantea una flagrante incoherencia. En efecto, la nieta de Mao no habría sido coherente con la revolución proletaria instaurada por su abuelo porque además de tener dos hijas y un hijo, se casó con un capitalista y tendría una de las mayores fortunas de China, violando así la moral familiar y comunista que erradicó la propiedad privada e impuso las restricciones de planificación familiar que serían comunes a todos los habitantes.
En la India, cuando las familias pobres no tienen dinero para hacer una ecografía que determine el sexo y nace una niña, a veces se deshacen tirándola a la basura o enterrándola viva, según informaciones que ya han dado la vuelta al mundo. Allí muchas niñas son vendidas y casadas desde los diez años, explotadas como esclavas domésticas y, si quedan viudas pierden su lugar en la sociedad, deben llevar luto el resto de sus vidas por haberle dado mala suerte al marido. A pesar de que tanto en la India como en algunos países del sur de Asia las castas fueron abolidas, en la práctica mantendrían plena vigencia. La prueba es que los hombres pertenecientes a las castas más altas podrían violar a las mujeres de las castas bajas sin mayores consecuencias. Por otra parte, el matrimonio entre diferentes castas de hecho estaría vedado.
Desde fines de los años 90 en Senegal está prohibida la mutilación genital de las mujeres, pero la ley no puede doblegar a la tradición y, éste es un ejemplo patético, pues hay madres que llevan a sus hijas a Gambia o Guinea para practicar la ablación del clítoris. Tengo entendido que en Sierra Leona más del 90% de las mujeres han sufrido la mutilación genital. Las feministas con razón hablan de “violencia de género”. Movido por mi tenaz curiosidad procuré hacer una búsqueda bibliográfica que me explicase los fundamentos de este rito, en qué se basa esta concepción cultural tan fuerte y, solo hallé versiones contradictorias. Algunos sostienen que fue en Egipto donde comenzó esta práctica, otros dicen que es el equivalente de la circuncisión en el niño. Están los que ven en la ablación un sentido higiénico (…), los que consideran que la mujer que llegó a la etapa fértil sin haber realizado la ablación prácticamente es una “prostituta”, y los que sostienen que es una tradición africana anterior a la aparición del Islam. Esta intervención que además de traumática resulta humillante para las niñas, ha despertado interés y preocupación en Europa con la llegada de aquellos inmigrantes que quieren vivir allí con estas tradiciones, por eso el problema se judicializó.
En toda época y en toda cultura han estado presentes las ideas anarquistas, desde la literatura hasta la pintura, desde la música hasta el cine, y no han sido patrimonio exclusivo de cierta manera de concebir la política como algunos creen. La tendencia por la anarquía es más bien espontánea, aunque a veces esté encubierta o incluso camuflada. Paul Valery decía que en todo hombre había un dictador y un anarquista a la vez. Pero algo similar podríamos decir de la actitud contestataria, sobre todo en lo que atañe al sexo. En la historia de España, Mujeres Libres fue una organización que dio origen a lo que se llamó el anarco-feminismo, que se caracterizó por luchar contra el fascismo y también contra los propios anarquistas que consideraban a las mujeres esclavas de los hombres. Ellas pretendían reivindicar sus derechos, superar la ignorancia en que vivían, mejorar las condiciones de trabajo y, también defender su condición sexual.
Ante la desorientación y los cambios vertiginosos que está viviendo el mundo, que algunos simbólicamente califican de “debacle”, los estudiosos de la realidad social, los intelectuales y los ciudadanos de a pie, nos hemos convertido en simples espectadores. En efecto, procuramos descubrir los sucesos e interpretar esta realidad acuciante. En mi caso la exposición narrativa de estos fenómenos tranquiliza mi conciencia. De todas maneras, pienso que sería bueno mantener a resguardo nuestra intimidad, y también que los hombres de una vez por todas dejemos de meternos con la sexualidad de la mujer y nos ocupemos de nuestros problemas, que no son pocos…

¿Democracia o voluntad tutelada?

20 miércoles Nov 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ 1 comentario

Un político no puede ser inocente y tampoco crédulo, ya que los errores en política tienen un costo. Mucha gente espera que el político sea como un jugador de póker, que tenga la concentración y la disciplina para apostar de manera contundente o saber retirarse a tiempo, de allí que estos jugadores suelen triunfar en el mundo de los negocios, pero la política no se reduce al ámbito de los negocios como muchos creen. He conocido gente que se preciaba de saber mucho de política o de su degeneración, la “politiquería”, pues revelaba saber de ardides, entuertos, traición, deslealtades y noticias falsas, términos o conductas al margen de la ética y, también detecté que evidenciaban una ignorancia supina de la historia local, no hablemos ya de la historia universal.

Según el Banco Mundial, cuando Evo Morales asumió como presidente, Bolivia tenía un 38% de pobreza y se redujo a un 15%, mientras el PBI aumentó un 4%. Para el FMI resultó ser el país con mayor crecimiento de la región. El desempleo se redujo a la mitad, se hicieron miles de obras en educación, salud, vialidad, etc. La inclusión de la población indígena y de los campesinos fue muy importante. ¿Pero qué sucedió para que el caos se apoderara del país mediterráneo? Morales asumió democráticamente la presidencia en 2006 y estaba facultado por la Constitución a poder ejercer durante dos períodos consecutivos, pero cambió las reglas y obtuvo un tercer mandato, no satisfecho en 2016 celebró un referéndum para postularse por un cuarto mandato consecutivo y, el resultado popular le fue adverso, entonces se dirigió al Tribunal Constitucional donde tenía adeptos, con el argumento de que impedirle competir por un cuarto mandato “violaba sus derechos humanos” y, el Tribunal lo autorizó. La noche del pasado 20 de octubre los resultados no lo daban ganador en primera vuelta, se interrumpió misteriosamente la información que se retomó casi un día después y, sorpresivamente se había revertido la tendencia en su favor. Ya se comentaba que en una segunda vuelta todos los opositores se unirían en su contra. El resto de la historia está en curso y quién sabe cómo terminará. Pero si Evo se hubiese retirado al finalizar su mandato constitucional, otra sería la situación, claro que ésta es una hipótesis contra-fáctica. Y si consideraba que su política progresista debía continuar, estaban sus colaboradores, su partido para sustituirlo en las urnas. Sin embargo ignoró la autocrítica, su personalismo se convirtió en autocracia y creyó, como les sucedió a tantos otros líderes, que podría perpetuarse en el poder. En efecto, los políticos viven luchando por alcanzar el poder, que sin duda es su principal objetivo aunque digan lo contrario y, cumplido el cometido se resisten a dejarlo. El poder es una droga peligrosa porque crea adicción… Bolivia tiene una grieta étnica. La clase media blanca nunca quiso que un indígena cocalero fuese presidente y menos que las cholas estuvieran en estamentos del poder. Las élites suelen considerar que las masas tienen una voluntad incapacitada o errónea que exige de una tutela. La participación del ejército, por cierto maquillada, nos remite a épocas nefastas que creíamos superadas en América Latina. El papel de las religiones fue lamentable, al margen de su verdadero cometido: lo espiritual. En fin, aquí como en otras tantas regiones del mundo, la sociedad está peligrosamente dividida.

Hace exactamente diez años recorrimos durante quince días Estambul y Capadocia. Entonces Turquía nos parecía bastante diferente de la actual, incluso Recep Tayyip Erdogan llegaba a inspirar confianza. Recordemos que en el siglo pasado, con la derrota de los otomanos en la Gran Guerra, Gran Bretaña, Francia, Italia y Grecia se repartían sus territorios, dejándole a los turcos Estambul y parte del Asia Menor. Esta humillación dio pie para que Mustafá Kemal liderase la Guerra de Independencia, que culminó con la fundación de la República de Turquía. La gesta permitió salvar la unidad territorial y despertó la pasión del pueblo por Mustafá, que luego fue conocido por el sobrenombre de Ataturk (significa Padre). Él era un oficial del ejército con ideas nacionalistas, muy hábil en cuestiones estratégicas y convencido de que era necesario imponer las ideas de la Modernidad. Convirtió a Ankara en su cuartel general y luego en la capital de la república, pues, la antigua Constantinopla era muy vulnerable por su historia de invasiones, despojos, violaciones y saqueos. El progreso de Occidente ejerció una profunda seducción en Mustafá Kemal, al punto que vestía ropas occidentales. Algo similar sucedió mucho antes con Pedro El Grande, que intentó la modernización de Rusia tomando el ejemplo de Occidente, llegando a prohibir el uso de la barba e imponiendo las vestimentas occidentales, excepto en los miembros del clero y los campesinos. Si bien los rusos tomaron nota de los adelantos europeos en materia económica, técnica, administrativa y hasta en ciertas reformas sociales, la ley seguía sujeta a la arbitrariedad del zar. Claro que en Turquía fue diferente, Mustafá Kemal sabía lo que era necesario para sacar al país del atraso y sustituyó el alfabeto árabe por el latino (posteriormente Stalin ordenó en la Unión Soviética la “cirilización” del alfabeto en lugar del latino), cerró las madrazas, reemplazó la sharia por un código civil basado en el suizo, adoptó el Código Penal italiano y el Código de Comercio alemán, le otorgó a las mujeres el derecho al voto en 1934 (mucho antes de que esto sucediese en la Argentina), además de otras medidas que fueron revolucionarias. John Dewey, el célebre pragmatista norteamericano, ávido lector de Hegel, Darwin y William James, lo asesoró en la reforma educativa. Con la sustitución del alfabeto árabe se produjo la revolución de los signos que redujo drásticamente el analfabetismo, convirtiendo a Turquía en el país musulmán con mayor índice de alfabetización. Ataturk dispuso la laicidad, que generó problemas con los religiosos y, decidió que Turquía se mantuviese distante del comunismo soviético. Pero Erdogan hizo cambios, como el retorno del estamento religioso; muchos ven una involución, es el caso de los derechos humanos. Un proyecto urbanístico, la construcción de un centro comercial en uno de los pulmones verdes de Estambul puso en marcha la Primavera Turca. El desalojo de la plaza Taksim y el parque Gezí, abarrotado de turcos indignados, puso al descubierto las injusticias del régimen, a pesar de sus victorias en las urnas. En efecto, fue el disparador contra un autoritarismo tolerado por sus aciertos económicos. Hoy la obsesión de Erdogan es llegar en el poder al 2023, año del primer centenario de la independencia.

Manuel Castell, que junto a Daniel Cohn-Bendit y otros intelectuales participó del Mayo Francés, sostiene que el gran problema hoy es “la crisis de la gestión de la crisis”. Para el sociólogo el nuevo gran actor político son las redes sociales que están en todas partes y, cuando la gente se cansa y no aguanta más, sale a la calle a protestar. Lo simbólico es que son movimientos espontáneos, no tienen líderes, la convocatoria se hace a través de las redes que no pueden ser controladas por el gobierno. En tanto los demagogos procuran captar a los marginales del sistema, como sucedió en Italia, Hungría, Polonia y otros lugares. China y Rusia están al margen, son dictaduras, y como advierte Castells, es peligroso que la estabilidad se la asocie a la ausencia de democracia. Hoy líderes como Trump llegan al poder por la vía democrática pero no creen en la democracia.

En cuanto a los nacionalismos, pienso que en el fondo no son más que la exacerbación de los instintos de la tribu, de allí que insistan en la identidad y desprecien todo lo que viene de afuera. Por su parte la gente busca información donde sabe de antemano que estará de acuerdo. No se persigue una información veraz, se busca confirmar lo que se piensa. No es mi caso. Suelo leer autores con los que no estoy de acuerdo porque quiero saber en qué se basan y tengo por costumbre antes de emitir una opinión que sea pública, mirar responsablemente el bosque, no quedarme solo con la imagen del árbol.

Creo que ya no se trata del relativismo, es más bien el escepticismo. La gente pide elecciones, decide votar, pero no cree en sus representantes. Los gobernantes están muy distantes, por eso nadie cree en nada. En tanto los políticos participan de una rosca donde el nepotismo, el amiguismo y los negociados se imponen. Ellos no dejan entrar a nadie que no quieran. Por eso no hay listas abiertas sino cerradas donde injertan a cualquiera (un clásico entuerto de los partidos), tampoco hay candidatos independientes, las leyes electorales con sesgos por intereses partidarios (¿representación proporcional?) y, con todo tipo de patrañas se combate el voto en blanco por ser un voto contra todos los que compiten. El sistema está viciado, es, lo más parecido a una olla podrida.

Los chalecos amarillos cumplieron un año de vida. Representan a las clases medias empobrecidas de Francia, también a las ciudades y pueblos alejados de las metrópolis. Las protestas se dispararon por el aumento del precio del diésel. Macron respondió con represión, pero la tensión fue en aumento y el gobierno tuvo que ceder. En efecto, Macron dejó de lado su habitual soberbia intelectual y escuchó a la clase trabajadora blanca, la gran perdedora de la globalización, y dijo “…me recordaron lo que yo tendría que ser”. La indignación está de vuelta. La protesta se halla en todas partes y flota en el aire. La gente está cansada del saqueo y desmantelamiento de las instituciones de solidaridad social. Piden que se construya una realidad alternativa, justa. Ante un clima que se torna irrespirable, es necesario replantear “esta democracia” y “este capitalismo”. Repensar el pacto social, la protección de los débiles, el futuro de los jóvenes. Si los gobernantes fuesen inteligentes prestarían mucha atención a las mayorías silenciosas, pues tienen su lado oscuro, al igual que esos individuos amables que parecen anodinos y a los que nadie tiene en cuenta, pero un día se les despierta la ira y, entonces ya es tarde…

La cultura entre comillas

22 martes Oct 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Hoy por hoy el entrecomillado es muy frecuente como recurso de escritura, pues, lo empleamos cuando citamos textualmente las palabras de otro, pero a veces recurrimos a las comillas para aislar una palabra dentro de un texto, incluso para llamar la atención o destacar una frase y, si queremos dar a entender que las palabras tienen otro significado. Ahora bien, desde hace un tiempo nos hemos acostumbrado a utilizar las manos y dibujamos en el aire unas comillas como lenguaje gestual, los ingleses llaman a esto air quotes, siendo su uso más habitual el sarcasmo, pero desde ya no es el único.

La memoria histórica no es una réplica exacta de lo que ocurrió, es en todo caso una reinterpretación de los hechos. Como ser, Carlomagno, primer emperador de una Europa unida luego de la caída de los romanos, tuvo la capacidad de unificar la Europa Occidental bajo un único legado cultural y por eso es reconocido como el padre de la actual Unión Europea. Los restos de su impero se convirtieron en el Sacro Imperio Romano, con sede en Viena y, finalmente el Imperio Austro-Húngaro, desaparecido tras la Gran Guerra. Esa es la imagen de Carlomagno que se impuso, sin embargo fue una figura controversial, bástenos el hecho de que tomaba a las mujeres que le gustaban sin importarle su consentimiento, lo que hoy no sería gratuito.

Carlomagno tenía junto a su cama un delgado volumen que le había escrito Alcuino, un celta de la escuela de York que le gustaba citar a Cicerón. En el opúsculo estaban abreviados las plegarias, los himnos y las jaculatorias adecuadas a cada fecha del calendario, breviario que lo acompañaba en sus viajes y que habría sido el primer breviario del que se tiene noticia. A Alcuino se le sumó Pablo Diácono, del monasterio de Montecassino, quien dominaba el griego, y los dos suplantaron a sus maestros, ya que estos no satisfacían las expectativas del franco al no explicarle el sentido de las cosas. Carlomagno comenzó a estudiar a los cuarenta años y con el latín rápidamente llegó a alcanzar una notable fluidez. La escuela palatina impartía clases en henares o bodegas, pero Alcuinio reformó la Academia palaciega después de estudiar las costumbres de su jefe, convirtiéndose en su mano derecha y fue la principal figura del Renacimiento carolingio. El celta llamó de Inglaterra a algunos de sus discípulos para que enseñaran gramática, dialéctica, retórica y matemática, ofreciendo una educación superior a los hijos del rey y a otros jóvenes asimilados, así conformó una “elite intelectual”. Los cronistas dicen que Carlomagno sentía gran respeto por los ilustrados, comprendía la importancia de la educación y la cultura, y le dio forma a Occidente. No es casual que Napoleón Bonaparte fuese un gran admirador de su obra.

Gutenberg, un atormentado orfebre de fines del Medioevo, perseguido eternamente por sus acreedores, inventó pocas décadas antes de que se iniciara la Edad Moderna los caracteres móviles metálicos. Con la imprenta surgió una tradición secular, la de la escritura, que fue abriéndose paso lentamente en la sociedad, a diferencia de la tradición oral que es milenaria, ya que durante milenios los hombres procuraron entenderse a través de la palabra hablada, o en su defecto por señas o gesticulaciones. Reparemos que Sócrates cinco siglos antes de nuestra era se formó en la cultura oral y, habría considerado inhumana la escritura por propiciar una “apariencia de sabiduría”. Hoy existen pocos documentos escritos que sean milenarios, muchos de ellos fueron deliberadamente destruidos, por otra parte pocos eran los que podían leer y, quienes estaban en condiciones de hacerlo constituían una élite que accedía al conocimiento. Actualmente asistimos al fenómeno de la cultura digital, que tiene pocas décadas, sin embargo la velocidad de su desarrollo nos asombra y a decir verdad no sabemos dónde nos llevará. Se nos presenta un mundo nuevo donde la búsqueda y la construcción del saber pasarían fundamentalmente por la tecnología digital. Algunos gurús vaticinan que ésta enterrará a las diversas manifestaciones de la cultura analógica. Es más, alguien sostuvo que pronto escribir a mano será cosa del pasado, prácticamente una antigualla, claro que estudios de neurociencia revelan que el tipo de sinapsis que produce una mano con un lápiz es distinto al que se activa frente a una pantalla táctil. En efecto, nos advierten que la falta de ejercicio del cerebro ha sido suplantada por la tecnología y a medida que se adquieren nuevas habilidades se van perdiendo otras. Creo que puede ser problemática la pérdida de memoria que genera la tecnología.

El panorama social ha cambiado de manera sustancial en pocas décadas. No solo existe un cambio en la forma de comunicarse, también en el contenido de la comunicación. Es llamativa la abrumadora cantidad de información y a la vez el desinterés manifiesto por el conocimiento. Un tema de creciente preocupación es la actitud de los que diseñan las políticas educativas, a menudo con poco contacto de la realidad que se respira en la calle. Resulta curioso el lugar que le asignan a las Humanidades en la formación de los jóvenes. Desde el siglo pasado se las margina por no ser rentables, en consecuencia no le interesan al mercado y no forman parte de la agenda globalizadora, se trata de una imposición cultural. Al parecer, en el mundo actual no sería necesario entender la existencia a través de la filosofía, que es una asignatura relegada en la enseñanza y que en algunos planes de estudio se la considera optativa, es decir “no imprescindible”. En efecto, todo apunta a restarle importancia en la constitución del pensamiento crítico de los individuos, cuando en realidad ella nos ofrece las herramientas necesarias para formar ese pensamiento y poder cuestionar lo que consideramos erróneo.

Aquellos que hasta ayer nos imponían a rajatabla una agenda globalizadora en mérito a la libertad, el desarrollo y el espíritu democrático, hoy se contradicen en los hechos, proclaman lo contrario y nos obligan a aceptarlo, la prueba palmaria es la agenda anti-globalizadora que explicitan los principales líderes mundiales (proteccionismo a ultranza y guerra económica, ideología supremacista, políticas de identidad en vez de políticas igualitarias, muros y fronteras separatistas, etc.). Todo en un marco referencial de patente disconformidad social que recorre el planeta y que va in crescendo. Afortunadamente no pocos jóvenes se interesan por los temas humanísticos, leen a los clásicos, e incluso estudian lenguas que se consideran muertas y, conste que solo aludo a la cultura letrada, ya que otro tanto podría decir de las diferentes manifestaciones artísticas y culturales. Actitud que resulta esperanzadora para los que estamos habituados a circular a contramano.

Pienso que habría que replantear la relevancia de la información y del conocimiento, evitando repetir la célebre frase de Francis Bacon que se ha convertido en un cliché. Juan Goytisolo decía que hoy el principal educador es el mercado, y añadía que sabemos más y más cosas, pero cada vez menos importantes. Estoy de acuerdo. Lo cierto es que cada época y cada sociedad tiene sus formas de ignorancia, y de ella depende sus correlativas formas de credulidad.

La enciclopedia más importante del mundo actual es sin duda Wikipedia, ya no se trata de la Enciclopedia Británica o del Pequeño Larousse Ilustrado que nos gustaba consultar. El paradigma de visualización en el Siglo XIX fue la pintura y el dibujo, en el Siglo XX el cine y la TV, pero hoy son las pantallas que formatean nuestra mirada a partir de una nueva narrativa. Y existe una configuración del logos completamente distinta. En lo personal, desde muy joven procuré alcanzar una formación enciclopédica, lo disfruté y lo sigo disfrutando, sin embargo confieso que en ciertos medios pedagógicos siento que debo excusarme, percibo que algunos esperan un acto de constricción, que pida disculpas por no aceptar de manera sumisa la “excelencia” de un supuesto “utilitarismo pedagógico”. Tal vez solo sea la sensación de un viejo profesor universitario o quizá la ilusión de un intelectual romántico, pero aclaro que los paradigmas heredados y la cultura tradicional de ninguna manera son un obstáculo, pues creo estar al día… De todas maneras, las modas me despiertan reparos, no soy de los que se abrazan a la última especulación o teoría en boga, tengo por costumbre tomar una cierta distancia y ver qué es lo que realmente sucede con el paso del tiempo. El saber enciclopédico lo abordé, repito, desde una íntima satisfacción pero también desde una tesitura epistémica que apunta a la integración cultural. Desde hace cuarenta años vengo publicando textos acerca de la integración cultural, en diferentes idiomas, a sabiendas de que es algo muy declamado y escasamente llevado a la praxis. Ya en mis años de estudiante advertí no pocas coartadas, falsificaciones, imposturas y trampas en el mundo de la cultura, lo que fue alimentando un natural escepticismo. Ser clásico no es ser viejo. Lo que sucede es que muchas veces la “tradición” es leída como un anclaje en el pasado. Por eso considero que lo mejor es ser uno mismo, siempre se lo aconsejo a los jóvenes, aunque tengo presente lo que decía Oscar Wilde: “la sociedad nunca perdona al soñador, sí al criminal”.

Cercenando la información y la cultura.

25 miércoles Sep 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Hace unos años pude visitar en Éfeso, Asia Menor, las ruinas de la Biblioteca de Celso, construida en honor del cónsul Tiberio Celso. La biblioteca funcionaba como una biblioteca pública y era una de las tantas construidas a lo largo del Imperio Romano,  la cual llegó a albergar 12.000 rollos. Pero en el mundo antiguo ya existían problemas de impresión, de derechos de autor, y también afloraban los negocios trasnochados del mercado, pues, circulaban copias piratas al igual que en nuestros días. Para abastecer a los lectores romanos con ejemplares de Ovidio, Horacio o Virgilio, muchos esclavos debían transcribir uno a uno los ejemplares. Marcial se quejaba de que la gente en Gran Bretaña citase las palabras de su libro sin que él ganara un centavo. Horacio, sumiso poeta de Augusto, acusaba a los ricos libreros de ser proxenetas de los autores y a éstos de ser humilladas prostitutas. El escritor en el mejor de los casos recibía una suma de dinero por los derechos de copiado, nada más. Los lanzamientos editoriales se hacían en actos públicos donde se leían fragmentos de las obras y los concursos literarios eran entonces apadrinados por los emperadores, quienes también solventaban los premios.

Yo tenía un interés particular por visitar Pérgamo, porque allí funcionaba la célebre biblioteca que rivalizó con la de Alejandría (que visitamos unos años después) y, también el hospital donde ejerció Galeno antes de viajar a Roma y convertirse en el médico de los emperadores. Según la historia, en Alejandría los celos estaban a flor de piel y se quiso asfixiar a su rival dejando de exportar papiros para terminar de una vez y para siempre con su producción literaria. Sin embargo, Pérgamo supo transformar una dificultad en una idea creativa y se inventaron los pergaminos. De allí que Pérgamo continuase pujante con su labor editorial, hasta que finalmente el perturbado Marco Antonio -Plutarco lo describe muy bien- decidió eliminarla enviando todos sus volúmenes a Alejandría como un regalo a Cleopatra.

Cuando pienso en esa historia, caigo en la cuenta de la intensa vida que tenían las bibliotecas, si bien es cierto que las masas no poseían la capacidad de leer como afortunadamente sucede en nuestros días. Me rehúso a aceptar que las bibliotecas al igual que los museos constituyan expresiones de una cultura muerta condenada a desaparecer como algunos sostienen aduciendo que se trata de un fetichismo, que ya no tendría razón de ser en la era digital. La realidad es que los libros impresos en papel siguen editándose, las bibliotecas incrementan sus volúmenes a pesar de no pocos inconvenientes, y los museos continúan multiplicándose, como sucede en Berlín y en otros lugares del mundo. El declarado agotamiento en el tema no me parece tal, creo que pasa más por la imaginación.

La ofensiva actual contra la producción cultural y asimismo contra la información que se transmite por medio del periodismo son dos fenómenos que van tomados de la mano. Lo grave, a mi entender, es que se está verificando con mucho vigor en aquellos países que siempre se consideraron más adelantados en libertad de expresión así como en materia de tolerancia cultural. En efecto, hoy vemos cómo presidentes y primeros ministros de inocultable vocación autoritaria le han declarado la guerra a la prensa independiente y, muestran una intolerancia visceral con las culturas foráneas y los inmigrantes, incluso tienen el descaro de apelar a las fake news para dividir a la sociedad y alimentar el odio contra los opositores.

Desde el año pasado el gobierno de Nicaragua habría decidido retener en la aduana el papel, la tinta y los demás insumos que importan los medios impresos, según denuncias de medios informativos. No se trata de algo nuevo, durante la dictadura somocista la prensa opositora fue acosada y en 1978 el director de La Prensa, Pedro J. Chamorro, fue asesinado cuando se dirigía al periódico. Con los sandinistas el medio también sufriócensuras y cierres en los años 80, pero la presidenta del periódico y viuda del asesinado director, Violeta Barrios de Chamorro, fue quien logró derrotar a Ortega en las elecciones de 1990, lo que habría marcado el fin de la revolución sandinista.

Para enfrentar esta adversidad asoma el recurso de la información digital, medida que no implica eludir  la censura, aunque tengo entendido que en Nicaragua solo dos de cada diez personas tienen acceso a Internet. Por otra parte, el cierre de medios impresos suele generar un serio problema social porque deja sin trabajo a mucha gente. También he tomado conocimiento de  que el actual régimen de Venezuela aplica la retención de papel a los medios independientes.

Los tiempos cambian pero las pasiones humanas persisten. Una muestra patética la hallamos en el fanatismo religioso. En el 2001 el régimen talibán demolió con dinamita y disparos de tanques los Budas de Bamiyán del siglo VI, por considerarlos ídolos contrarios al Corán. En nuestros días los musulmanes están en el ojo del huracán de las críticas. Claro que si uno lee la historia del cristianismo entre los Siglos IV y V advierte que éste destruyó los bienes artísticos y culturales del mundo antiguo que consideraba diabólicos y habitados por demonios. Estatuas, bustos, frescos, santuarios, libros de literatura, filosofía y ciencia fueron destruidos, también el Templo de Palmira en Siria, e incluso se prohibió el culto a los dioses del Olimpo. En el 341 Constancio, hijo de Constantino, prohibió los sacrificios paganos y luego ordenó cerrar los templos. La historia registra el asesinato de Hipatia de Alejandría en el 451 a manos de una turba de cristianos. Esta talentosa mujer, seguidora de Platón y Plotino, notable astrónoma, fue la más grande matemática del mundo antiguo. Todavía se discute la autoría intelectual de su muerte. También en esa época se produjo el exilio de escritores y filósofos griegos y romanos. Lo cierto es que al cristianismo de entonces solo le interesaba preservar aquella cultura clásica que le fuese afín, que era una pequeña parte, por eso se dice que destruyó la mayoría de esa cultura. Y muy poca literatura antigua sobrevivió al fanatismo religioso. Hay autores que sostienen que la persecución de los cristianos por los paganos sería una leyenda de la religión triunfante ya que en verdad sucedió lo contrario. En fin, tanto en el fanatismo religioso como en el político, la verdad fue, ha sido y es la primera baja.

Evgeny Morozov, nacido en Bielorrusia y formado en la Europa del Este, sostiene que para analizar y explicar el mundo actual hay que remitirse a la guerra, un factor tradicional que siempre está presente. Estoy de acuerdo. Dice que en los 70 Silicon Valley hizo una alianza con algunos intelectuales para intentar captar el zeitgeist o espíritu de la época, quienes tendrían libros y conferencias para que se convirtiesen en portavoces de la causa, promoviendo mini-relatos cuyo contenido sería falso pero que son efectivos al punto que ocupan el debate durante más o menos dos años, y luego salen con otra historia. La Web 2.0, la economía colaborativa, la economía solidaria, y así sucesivamente. Toda esa estructura está montada en las tecnologías digitales de la información que dan lugar a un negocio incalculable por la enorme masa de dinero que mueve. El objetivo es generar dependencia en los usuarios, bástenos observar a niños y jóvenes, estudiantes y no estudiantes, incluso gente de edad provecta, quienes revelan una verdadera adicción a Facebook, Twitter, los videojuegos, y otros medios que llegan a ocupar el centro de sus vidas. A menudo estas personas no saben lo que sucede en el mundo, ni siquiera saben lo que pasa en su barrio o en su familia. Dentro de lo que se ha dado en llamar la “economía de la atención”, ellos viven distraídos, son presa de la ficción y del mundo digital. Eso sí, están convencidos de que el mundo en que viven, es, el real, y sus opiniones como sus acciones son acordes con esta anomalía.

Morozov sostiene que para entender lo que está sucediendo con este capitalismo digital que actúa como un casino, es necesario mirar a Wall Street, el Pentágono, las finanzas, la geopolítica, el imperialismo. Allí reside una de las grandes trampas del mundo actual, claro que hay otras. Lo cierto es que hoy se privilegia la especulación financiera por encima de la producción real, y así se construye un nuevo paradigma, pues, los beneficios son para unos pocos y los perjuicios deben absorberlos las mayorías. De allí la explicación al peligroso malestar social que está globalizado y que no sabemos cómo se encauzará. Por eso vuelven a aparecer los exégetas del azar, la lotería social, la providencia y las diferentes escatologías, según la capilla intelectual. Y en el discurso de los líderes autoritarios y populistas se cuela con insistencia el tema de la identidad, que ellos emplean como subterfugio. Claro que para reconstruirla hay que mirar al pasado, caso contrario se cae en la ficción o quizás en la farsa, como a menudo sucede. La manipulación del pasado en función de los intereses políticos del presente es uno de los rasgos característicos de los regímenes con vocación antidemocrática, para quienes la información y la cultura deben ser tuteladas.

El turismo, la literatura y el relato.

28 miércoles Ago 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

Los viajes, la memoria, el tiempo y el recuerdo siempre están presentes. Para mí los viajes son una fuente de revelación ya que descubro historia, geografía, gastronomía, arte, relaciones humanas, idiomas, y tantas otras cosas que considero fundamentales para la vida. Recuerdo que en la escuela debíamos estudiar de memoria el recorrido de ríos y mares, montañas y planicies, así como otros accidentes geográficos que se esfumaban de la memoria a los pocos días de haber aprobado el examen. Nunca entendí esa pedagogía memorística. Pienso que la geografía hay que recorrerla, y las ruinas examinarlas, incluso con el tacto, al extremo que me emociona pasar la mano sobre una columna, estatua o monumento anterior a nuestra era, es, como si retrocediese gracias a la máquina del tiempo, una ficción que supo explotar el cine hollywoodense. Hoy más que nunca la historia necesita ser investigada con actitud crítica, sin ignorar el contexto de época. Por ejemplo, la historia del Asia Menor es compleja, allí varios imperios se desarrollaron, como los imperios Hitita, Bizantino, Otomano.

Hay escritores que viajan por el mundo a través de su biblioteca y de su imaginación, como Immanuel Kant, que vivió sus ochenta años de precaria vida en Königsberg, capital del ducado prusiano, sin siquiera salir un solo día de su ciudad. Pascal solía decir que todas las miserias de la humanidad provenían del hecho de que la gente no puede quedarse en su hogar. No fue el caso de Kant. En una oportunidad asistió a una de sus clases de geografía un joven inglés que estaba de paso por la ciudad y, cuando oyó al maestro describir con minuciosidad las aldeas y los pueblos que atraviesa el Támesis,  así como los cultivos y los monumentos, revelando absoluta precisión, supuso que Kant conocía personalmente la región que describía, al terminar la clase le dijo que si algún día retornaba a Inglaterra lo recibiría con agrado. En realidad, Kant estaba muy a gusto en su ciudad, cultivaba la tertulia con sus amistades y llevaba una vida sin sobresaltos, excepto cuando se le ocurrió publicar La religión dentro de los límites de la mera razón. A causa de este libro tuvo que firmar un compromiso de no volver a hablar ni escribir sobre el tema, obligación que le impuso Federico Guillermo II de Prusia, un rey de perfil intelectual, protector de las artes, pero muy temeroso de que las ideas de la Ilustración se difundieran en Alemania.

En nuestros días es común hablar de turismo cultural, tal vez como una manera de despojar a los viajes del sentido de hacer ocio, que a mi entender es absolutamente necesario para el cuerpo, la mente y el espíritu. Cuando viajo mi mente trabaja, acopia datos, referencias, observaciones, tengo tiempo material para reflexionar, y procuro comunicarme con aquellos que viven a miles de kilómetros, que parecen ser muy diferentes a nosotros, pero no lo son. El hecho de viajar acompañado me facilita la evocación de ciertas experiencias, y los sucesos y observaciones dan pie a  enjundiosas charlas. El turismo está cada vez más presente en la economía de los Estados, llega a ser una fuente de ingresos primordiales para la subsistencia de muchas regiones, aunque ya comienzan a considerarse sus consecuencias medioambientales, pues la movilización de millones de personas a una región incrementa el nivel de contaminación.

En lo que atañe a la literatura, los viajes han generado en la Argentina una narrativa particular, como sucedió con Lucio V. Mansilla, hijo del célebre general Lucio N. Mansilla y sobrino por parte materna de Juan Manuel de Rosas. Él era un hombre erudito, polifacético y consumado dandy. Recuerdo que Una excursión a los indios ranqueles, era de lectura obligatoria cuando yo cursaba el bachillerato. Otro autor fue Roberto Arlt, quien por el contrario no provenía de una cuna aristocrática, sus padres eran inmigrantes europeos pobres, y para vivir tuvo que ejercer diferentes oficios que le impidieron asistir a la escuela, sin embargo se convirtió en autodidacta. Borges decía que uno es por lo que ha leído y no por lo que escribe. Pues bien, Arlt termina siendo una excepción a esa norma borgeana. No era un escritor de bibliotecas, no tenía una prosa al uso y estaba distante de cualquier academicismo. Lo tildaron de inculto, salvaje, bárbaro, sobre todo por sus incorrecciones sintácticas y errores ortográficos, pero no hay duda que leyó a Nietzsche y a Dostoievski, fue un cronista excepcional y se lo considera el creador de la novela urbana. Arlt llegaba a boxear con las palabras, tenía una mirada penetrante y era capaz de atrapar al lector sin soltarlo. Pensaba que el hombre civilizado destruyó la magia que había en nuestros ancestros. Recuerdo que en sus Aguafuertes españolas y marroquíes, refiriéndose al árabe dice que por más que esté cargado de piojos sigue siendo un dechado de cortesía. Sus temas eran lo cotidiano, pero también el mundo marginal, donde no faltaban las prostitutas y los rufianes, ese ambiente considerado de baja estofa y que muchos escritores de su tiempo prefirieron ignorar. No se sentía a gusto con las cofradías literarias, tenía ideas anarquistas, y no fue cordial con sus pares. Mallea, Gálvez, entre otros, cayeron bajo sus críticas. Y sus opiniones no pasaban inadvertidas, carecían de la diplomacia o tal vez de la hipocresía que le hubiese evitado no pocos problemas. El mundillo literario le dio la espalda y lo condenó al olvido, cuando no a la indiferencia, pues, su jactancia y su estilo de vida resultaban intolerables. Lo privaron del lustre y del reconocimiento económico, pero él no se privó de criticar el sistema de promoción literario que continúa vigente. Arlt jamás hizo concesiones y elaboró una obra que es un monumento de la literatura nacional.

La globalización modificó sustancialmente el panorama turístico y, fue necesario mejorar la gestión. Hoy por hoy en todas las actividades, profesiones y otras tareas se considera a la gestión como algo que no puede ignorarse. Y hasta se habla de la gestión de los sentimientos… Creo que quien desee aprender a gestionar una empresa puede embarcarse en un crucero. En efecto, el año pasado decidimos con mi mujer hacer un crucero y desde el piso 15 donde teníamos nuestro camarote, pudimos comprobar la gestión inteligente y no improvisada de todas las actividades de una nave que transporta hasta 5.000 pasajeros  y unos 2.000 tripulantes de diferentes nacionalidades.

Me atraen los aeropuertos, allí observo a la gente que va y viene. Esos “no lugares” de Marc Augé me fascinan, tal vez por el fluir de gentes con otros rasgos, vestimentas y culturas, quizá por los diferentes idiomas que uno oye y hasta percibe tan distantes.

Hace unos años estuvimos en Turquía, la tierra de Solimán el Magnífico, el sultán que con sus conquistas llegó a las puertas de Viena. Contábamos con la información  que nos proveía un par de guías turísticas, una en español y otra en inglés. Nos llamó la atención un par de recomendaciones: no alquilar auto ni hablar de política, Algunos amigos me decían que el viaje podía ser peligroso, pero creo que estaban influenciados por las películas Expreso de Medianoche y Pasión Turca, esta última basada en la novela de Antonio Gala. Antes de viajar leí Estambul de Orham Pamuk. La ciudad que fue capital de tres imperios, antes Bizancio y antes Constantinopla, es el corazón de Turquía, país de quien Bismarck  llegó a decir que era el enfermo de Europa. En Estambul el novelista busca el alma de la mítica ciudad y deja entrever su nostalgia por la grandeza perdida. De Pamuk tuve conocimiento antes de que le otorgaran el Premio Nobel de Literatura, ya que fue enjuiciado por reconocer en una entrevista a un diario suizo la matanza de más de un millón y medio de armenios y de treinta mil kurdos a manos de los turcos otomanos, en represalia por la alianza en contra del Imperio Otomano durante la Gran Guerra. En 1915 estaban en el poder los Jóvenes Turcos y, el 24 de abril comenzaron las deportaciones, también ese día unos 250 intelectuales armenios que vivían en Estambul fueron apresados. La palabra genocidio no existía, pero Raphael Lemkin, judío polaco, tomó del griego genos y del latín cidio, y creó el término, no sin antes estudiar con detenimiento ese exterminio. Pamuk considera que no es la discusión de los momentos más negros del pasado de un país lo que mancha su honor, sino la imposibilidad de discutir. Hoy Turquía mantiene tensiones étnicas con las minorías kurda, armenia y asiria que allí residen. Nacido a orillas del Bósforo, estrecho marítimo que divide a la ciudad en dos, vive en los Estados Unidos, y fue coherente con los dos derechos que Baudelaire sostenía que debían añadirse a la lista de los derechos del hombre: el derecho al desorden y el derecho a marcharse. Orham Pamuk se ajusta a lo que pensaba Camus sobre la escritura: tienen lectores los que escriben con claridad, mientras que los que escriben oscuramente solo tienen comentadores… En Estambul narra con concisión, exactitud y elegancia la tensión entre Oriente y Occidente, dos mundos con una inveterada desconfianza. Su mirada inteligente y escrupulosa se posa en la cultura, la psicología y el humor de la gente de la antigua Constantinopla.

Nicolás Sarkozy, no bien fue electo presidente, procuró sentar cátedra de geografía sosteniendo que Turquía no está en Europa, contradiciendo los argumentos de geógrafos y manuales oficiales. Y añadía que la Unión Europea era solo para los países europeos. Estambul es la única ciudad en el mundo que se halla entre dos continentes, por eso es transcontinental y, el Bósforo y el Estrecho de Dardanelos separan a Europa de Asia. El relato político puede defenestrar cualquier discurso científico, por más serio que fuere.

La Democracia o una enorme y pesada broma.

07 miércoles Ago 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

El Siglo XXI amaneció con un panorama confuso, pues, muchas de las predicciones  acogidas por los medios de comunicación no se cumplieron. Un clima de escepticismo, desesperanza y cinismo, que venía gestándose desde hacía varios años,  se consolidó. Las predicciones y proyecciones elaboradas con la caída del Muro de Berlín en materia de política, geoestratégica y cultura, fracasaron. Los intelectuales mediáticos no se cansaron de hablar y vender sus libros sobre aquellos fenómenos que bautizaron “pos”, y que en mi opinión a menudo no pasaron de ser simples o complejas elucubraciones. La postmodernidad, entre otras corrientes, anunciaba la superación de ideas, normas y costumbres que ahora pertenecían al pasado y eran definitivamente superadas, según la bibliografía  del mercado. Se anunció el fin de la historia, de las ideologías y de los grandes relatos, que me impresionaron como duelos anticipados, ya que el muerto estaba vivo y gozaba de buena salud. En fin, a veces los intelectuales quieren exhibir una conciencia anticipatoria y, no siempre pueden mostrar lo que otros no alcanzan a ver. En este clima de error y turbación de ánimo, apareció el neoliberalismo. Ahora el mercado dejaba de estar subordinado al Estado, burocrático e ineficiente, y el control de la economía pasaba a manos privadas. Las teorías de Keynes fueron sustituidas por las de Milton Friedman, asesor de los presidentes Nixon y Reagan. En los años 80 con Reagan y Margaret Thatcher comenzaron los “ajustes estructurales” que anunciaron una nueva etapa, donde el bienestar social, los derechos humanos y la democracia se toparon con recortes perversos. Una nueva edad media, una babel globalizada, una moderna esclavitud financiera, denominaciones que señalaban una realidad crematística. Hoy casi todo se puede comprar o vender, hasta lo que ayer era inimaginable. De una economía de mercado llegamos a ser una sociedad de mercado, y cualquier problema social o cívico debe pasar por las leyes del mercado, no por el debate moral. Así se comercializan partes del cuerpo, se compran conciencias, nada escapa a los intereses económicos. Los valores morales se reemplazan con los precios del mercado. Algunos ven en esto la existencia de un pacto fáustico, la exhumación de la leyenda entre el doctor Fausto y el demonio Mefistófeles. No hay duda que existen nuevos escenarios y contextos, nuevos conflictos, dilemas y paradigmas, y nuevas formas de legitimación. 

Uno de los problemas más graves del mundo actual es la crisis de las democracias representativas, no solo en América Latina, también en países líderes y que pretenden erigirse en modelo de gobernanza y de convivencia. Es lógico que en un país con millones de habitantes sea imprescindible que haya representaciones, ya que resulta imposible que todos gobiernen. Pero la gran dificultad reside más en sus representantes que en el sistema en sí, más allá de los que la ven la dictadura de la mayoría. 

La broma es lo contrario de la seriedad, y al hacer referencia de una enorme y pesada broma no me refiero al sistema en sus reglas, principios y ordenamiento ajustado a la justicia y la razón, sino a los que asumen representaciones y jamás cumplen con lo que prometen, a esa casta de individuos para los que la política es una profesión altamente lucrativa, que además les permite alimentar sus apetitos de poder. También a los que se dedican a cabildear en los parlamentos y tribunales, y los que hacen lobby para que determinadas empresas obtengan jugosos contratos que se financian con dineros públicos. En efecto, me refiero a esos individuos cuyos malos procederes los convierten en seres despreciables. El espectro político actual cuenta con aquellos que les gusta mostrar su poder  cuando no su obscenidad, y hasta asumen el papel de moralistas. 

La socióloga Dominique Schnapper, hija de Raymond Aron, dice que en los países complejos donde se recurre a referendos continuos terminan tornándose ingobernables. Reparemos en el error que se cometió con el Brexit, fruto del engaño. Scnapper piensa que nunca existió una democracia abstracta y absoluta, en todo caso sí una democracia concreta. Demócrata es quien respeta las instituciones democráticas, no quien se vale de ella para hacer sus negociados o para ejercer la demagogia y el nepotismo.

Plutarco pensaba que aquél que reparte regalos donaciones y beneficios es el verdadero destructor de las libertades del pueblo. El clientelismo es antidemocracia. Por naturaleza y circunstancia la democracia reclama  libertad. Desde ya que hasta las democracias que pretenden ser más prolijas no pueden prescindir de ciertas manipulaciones secretas y negociaciones encubiertas, y es evidente que aquí no hay lugar para miradas indiscretas. 

Según Confucio a la sabiduría se llega por la reflexión (la más noble), la imitación (la más fácil) o la experiencia (la más amarga). No dudo que el camino de la democracia exige libertad, honestidad y respeto por las minorías, si no se cae en la parodia… 

Desde la antigua Grecia la democracia es severamente cuestionada. Claro que entonces funcionaba en una sociedad esclavista, podían tomar parte un número limitado y había  participación directa. Platón y Aristóteles desconfiaban, preferían la “sofocracia”.

Para Borges la democracia era una cuestión estadística. De todas maneras, es bien sabida su inclinación por el autoritarismo ilustrado. Recuerdo haber leído en La Prensa, el día que Perón retornó al país, que él prefería una dictadura ilustrada a una dictadura chabacana y populachera. Pero dictadura al fin… Y Perón en su discurso del 19 de abril de 1954 en el Luna Park, dijo que “El pueblo no se equivoca”, como si Hitler y Mussolini, entre otros dictadores, no hubiesen llegado al poder con el apoyo del pueblo. En realidad, los pueblos se equivocan con frecuencia, lo lamentable es que no aprendan de sus errores, y ésta es una desventura a lo largo del devenir histórico. Chesterton decía que lo que está mal, está mal, aunque todo el mundo se equivoque.

La diferencia entre democracia y dictadura para Bukowski consistía en que en la democracia se puede votar antes de obedecer las órdenes, y para Karl Kraus democracia significaba la oportunidad de ser esclavo de todos. Bernard Shaw sostenía que se trata del proceso que garantiza que no seamos gobernados mejor de lo que nos merecemos, y añadía: «La democracia sustituye el nombramiento hecho por una minoría corrompida, por la elección hecha merced a una mayoría incompetente». Y “El sabio de Baltimore”, H. L. Mencken, la definía como el arte de administrar el circo desde la jaula de los monos… En fin, es evidente de que nada de lo que el hombre hace es perfecto.

Hoy por hoy en todas partes se verifica el mismo fenómeno: grandes empresarios,  banqueros y centros financieros reclaman una “democracia restringida”. Y para hacerla posible se necesita una presidencia fuerte, un parlamento que funcione como escribanía, una justicia que no irrite al ejecutivo, y una prensa que sostenga el relato oficial. Las medidas de fondo salen por decreto, no por ley. Las movilizaciones populares alteran el orden, pueden poner en peligro la gobernabilidad y por eso se las reprime. A la vista están los gobiernos que financian ONG de dudosa eficacia y transparencia, proyectos faraónicos divorciados de la realidad social, medios comprados por inversionistas privados pero que financian y controlan los gobiernos. Senadores, diputados, jueces, altos funcionarios, tribunales electorales que pasan por ser árbitros imparciales. La corrupción es el lubricante necesario para que las piezas de la maquinaria se deslicen y no rocen produciendo “ruido”. Mientras un clima de nostalgia envuelve a los grandes jugadores que sueñan con volver al glorioso pasado. De ello dan cuenta los ingleses, al igual que “America First”, los hijos de la Madre Rusia, o las reivindicaciones de China, Francia y Turquía, entre otros. Un cineasta desaparecido cuyo nombre olvidé decía que las naciones imperiales han actuado como gánsteres y las sometidas como prostitutas. Walter Benjamín hacía notar que en la tempestad del progreso deberíamos leer también las huellas de la barbarie sobre la que se afirma su continuidad. 

En Estados Unidos acaban de suceder dos episodios  de terrorismo interno en menos de 24 horas. Jóvenes supremacistas blancos tirotearon a gente inocente, ocasionando decenas de muertos y heridos. Mientras la sociedad revelaba conmoción, su presidente estaba en silencio (contra su natural verborragia) y, permanecía en su cancha de golf… El gran problema serían los inmigrantes latinoamericanos que describe como “plaga”, y se pregunta por qué deben aceptar a inmigrantes de “países de mierda” como Haití, El Salvador y las naciones africanas…; además de proponer prohibir el ingreso de los musulmanes, desestimar los pedidos de asilo, separar a los niños inmigrantes de sus familias en la frontera; todas declaraciones que recogen día a día los medios. No pocos coinciden con su ideario. Y pensar que Abraham Lincoln al referirse a la democracia dijo que nunca aceptaría ser esclavo, pero tampoco amo; esa era su estatura moral. Hoy su lugar lo ocupa un pirómano y, ningún pirómano se convierte en bombero. De allí que el legado de George Washington, Benjamín Franklin, Tomas Jefferson, él se encargue de desvirtuarlo. Toni Morrison, la talentosa escritora afroamericana de exquisita prosa barroca, quien anteayer falleció en Nueva York, decía que “En los Estados Unidos, ´americano´ significa blanco”, y añadía: “La función de la libertad es liberar a otro”.

Mediante el progreso logramos prolongar la vida, pero ésta no deja de ser demasiado breve, ya que casi nadie logra hacer la mayoría de las cosas que hubiera deseado. Por eso necesitamos pensar, sentir, reflexionar… Lamento profundamente que los pueblos no lo hagan a la hora de entregar su voto y, sobre todo luego, a la hora de exigir a rajatabla el cumplimiento de aquello con lo que le arrancaron el voto.

Nuestra cultura discurre entre Prometeo y Dionisio

24 miércoles Jul 2019

Posted by Roberto Cataldi in Todos los artículos

≈ Deja un comentario

La Modernidad transcurre entre el Siglo XVIII y la segunda mitad del Siglo XX, concretamente la década del 60. En aquella época se instalaron las teorías de la emancipación, el universalismo, las leyes humanas, en fin, la filosofía del Iluminismo. La perspectiva moderna ha desarrollado la visión de Prometeo, aquel Titán provocador de los dioses, protector y benefactor de la civilización humana a través del progreso, la fe en el porvenir, la razón, el individualismo. La actitud crítica fue, ha sido  y es un instrumento epistemológico muy necesario, pero como sostiene Michel Maffesoli, hoy lo que impera es la perspectiva dionisíaca, pues Dionisio, dios de la fertilidad y el vino (Baco era su equivalente romano) es el cuerpo, los megaeventos musicales y deportivos, entre otros actos masivos de la “cultura del espectáculo”. De allí que nuestra cultura transcurra entre Prometeo y Dionisio. Maffesoli señala que hay que desconfiar de lo que se califica como frívolo, ya que muchas veces la profundidad se esconde debajo de la piel. En la calle uno se cruza con individuos que tienen sus cuerpos tatuados, el cabello teñido de rabiosos colores, donde no faltan las actitudes  histriónicas, así como un desborde corporal logrado por los fierros y los esteroides, cuando no cincelado por la cirugía, y es inevitable preguntarse qué hay debajo de esas manifestaciones a flor de piel. No cabe duda que muchos de estos signos, que son de reconocimiento, permiten la creación de las llamadas “tribus urbanas”, donde naturalmente existe cierta comunión.

El progreso ha sido la principal meta de la Modernidad y, al mismo tiempo uno de los grandes mitos, al extremo que nada ni nadie puede oponerse a su curso avasallante y ascendente. Los avances científicos y tecnológicos del siglo pasado así como los del presente, nos llenan de satisfacción. Estos avances lograron superar el progreso de los últimos milenios, e incluso se superó a la ciencia ficción. Claro que si bien es cierto que se hallaron soluciones a muchos problemas vitales del hombre, surgieron otros, algunos inéditos, así como dilemas y problemas insolubles. Un avance en el conocimiento y en la praxis que no se corresponde con el progreso del hombre en su condición de ser humano. Están los que minimizan esta crítica por medio de declaraciones, documentos y manifiestos que apuntarían a dignificar la trayectoria del ser humano y que elevarían axiológicamente a la familia y la sociedad. Expresiones a menudo estentóreas, que no tienen un correlato en la vida cotidiana, ya que no son tenidos en cuenta por los individuos ni por los grupos humanos ni por las instituciones. ¿Acaso hoy no seguimos discutiendo sobre temas álgidos que hacen a las relaciones interpersonales y que ya estaban presentes antes de nuestra era en el Asia Menor? Ni siquiera hemos podido abordar con dignidad los problemas actuales de tantos millones de migrantes, de excluidos y de pobres dispersos por el planeta. Académicos y expertos se expidieron en todas las épocas acerca de la posible solución de los problemas humanos fundamentales, pero de muy poco ha servido el enjundioso cuerpo doctrinario que elaboraron y que da testimonio de una civilización letrada. Es cierto que podemos ufanarnos del gran trabajo intelectual, de la buena voluntad de muchos estudiosos y pensadores que, no sin cierta visión utópica, dedicaron buena parte de sus vidas para dejarnos este legado. Lo que sucede es que el alma del hombre no cambió, pues, cobija las mismas pasiones que revelan la tragedia griega o  los personajes del teatro de Shakespeare.

En algunos gobernantes actuales no faltan las imposturas propias de los faraones, los emperadores y los zares, tampoco las intrigas palaciegas que funcionan como en la Grecia de Pericles o la Roma de los césares. Lo curioso es que las clases dirigentes influyen sobre las masas con argumentos que no son ajenos a la Edad Media.

En la época de las estadísticas, cualquier aseveración rigurosa que se pretenda formular exige la constatación estadística. Y se procura medir todo fenómeno, asignándole un número, una cifra, un porciento. En fin, cuando las estadísticas están bien hechas y no se las manipula, en el ámbito social muestran realidades  muy preocupantes.

En la antigua Roma ningún general podía entrar a la ciudad con sus tropas en armas. El límite del desarme era el corto río Rubicón. Pero el 11 de enero del año 49 a.C. Julio César llegó al borde del río con una poderosa legión, había tomado la decisión de atacar la elite gobernante y transformar Roma. Dicen que se detuvo frente al río hasta el amanecer, seguramente aprovechó para meditar, sabía que cruzarlo no tenía vuelta atrás, ni para él ni para la civilización romana. Estaba frente a un dilema y, en ese momento pronunció su célebre frase: “la suerte está echada”. En realidad, los hitos fundacionales de la historia universal siempre tienen un Rubicón.

Max Gallo, quien fuera vocero de François  Mitterand, dice que la ambición, el poder y la guerra no cambiaron mucho desde la Roma imperial. César sería el modelo a seguir de todos los políticos, ya que según Gallo él inventó la política, la propaganda, la puesta en escena y el dominio de la opinión pública. César logró su gloria con la conquista de las Galias (territorio que hoy pertenece a varios países de Europa), una guerra inventada por él, ya que le faltaba una gran campaña militar no sólo para demostrar la fuerza de su ejército sino también para imponerse a la opinión pública como el indiscutido vencedor.

Napoleón es el modelo ejemplar de emperador, pero escribe su historia en otra época. La guerra es fundamental en la política imperial, sin ella no se puede preservar el poder. En Irak  las armas de destrucción masiva nunca se hallaron, tampoco se comprobaron vínculos con el terrorismo internacional, pero la invasión era necesaria para Bush, Blair, Aznar y sus socios, y pese al daño irreparable que cometieron, tienen el cinismo de negarlo manifestando que no se equivocaron y que perseguían una causa humanitaria.

En la actual Washington, como en la antigua Roma o en la Francia de Napoleón Bonaparte, el poder necesitó del relato que justifique lo injustificable.  Hoy varias potencias emergen con fuerza y discuten con los Estados Unidos al extremo que  la modificación de la cartografía del poder permite hablar de un mundo multipolar, algo que los habitantes del país del norte no suelen digerir o  prefieren ignorar como una forma de negar su existencia. Sin embargo, la decadencia y la desaparición de los imperios es una constante, inexorable, tarde o temprano se produce. También la búsqueda de un conflicto progresivo e inmanejable por cuestiones religiosas siempre está presente en algunas mentes afiebradas. La defensa de la fe es la excusa para ocultar ambiciones de poder o apropiarse de bienes ajenos. Se combate al infiel y se procura eliminarlo de la faz de la tierra. El estamento político y el militar se asocian a la religión oficial con el fin de acrecentar y retener el poder. Una asociación tripartita que impone su voluntad y goza de privilegios escandalosos. Las Cruzadas fueron un ejemplo patético, hoy lo es el califato o Estado Islámico, entre otros casos emblemáticos.

Guy Debord habló de la “sociedad del espectáculo”, ya que uno es lo que se ve. La subjetividad contemporánea necesita de manera desesperada la mirada del otro. Dicen que al haber cambiado la subjetividad, la cultura letrada terminó por pertenecer a otra época. Los intereses del siglo pasado son muy diferentes de los actuales, el contexto también, al extremo que aquella cultura sería incompatible con el mundo actual o quizá con el progreso que otrora protegía Prometeo. Tal vez estemos viviendo una época de transición y nos situemos en el límite entre dos mundos. El mundo analógico y tradicional que contiene toda la historia universal, y el mundo digital que comenzamos a registrar en las postrimerías del siglo pasado y que pretendería hacer borrón y cuenta nueva. Pero cuidado, es una percepción inducida por el marketing y totalmente falsa. La información y comunicación actuales son turbulentas, están orquestadas, y nos han inducido a que seamos dependientes de Internet que no es más que un  sistema de algoritmos (algunos estúpidos). El celular es una computadora, a través del cual nos pueden rastrear y espiar. Nosotros usamos Google, que es la Internet estadounidense y que se presta a no pocas manipulaciones, la otra Internet es la china, cuya “manera de manipular” rechazamos, yo diría por idiosincrasia. Los defensores del control total, léase gobiernos y grandes empresas, sostienen que si uno está limpio y no tiene nada que ocultar no debería preocuparse porque lo vigilen. Es una falacia, porque hay intimidades y secretos que uno no está dispuesto a revelar, incluso porque producen vergüenza. Lo que cada individuo hace en su habitación o en el cuarto de baño es muy íntimo, también lo es el trato con su pareja, la charla confidencial con un amigo o incluso la relación con el médico. La intimidad es recóndita y debería ser protegida con siete llaves. El autor de  “La insoportable levedad del ser”, el checo Milan Kundera, dice que, “La persona que pierde su intimidad lo pierde todo. Y la persona que se priva de ella voluntariamente, es un monstruo”.

← Entradas anteriores
Entradas recientes →

Buscar artìculos

Artículos Recientes

  • El darse cuenta
  • El mundo de ayer
  • Hurgando en la memoria
  • CON TONO INTIMISTA
  • UNA CIERTA INTIMIDAD

Últimos comentarios

  • María en Si mi verdad valiera tu mentira
  • Laura en La riqueza: entre la virtud y el vicio.
  • Jorge Eduardo Dimov en Saliendo de la cuarentena con discusiones decimonónicas y esperando la vacuna
  • Amanda en ¿Democracia o voluntad tutelada?
  • Christian de Paul de Barchifontaine en Las luces y las sombras en el arte y el sexo

Archivo

  • marzo 2026
  • febrero 2026
  • enero 2026
  • diciembre 2025
  • noviembre 2025
  • septiembre 2025
  • junio 2025
  • mayo 2025
  • abril 2025
  • marzo 2025
  • febrero 2025
  • enero 2025
  • diciembre 2024
  • noviembre 2024
  • agosto 2024
  • junio 2024
  • abril 2024
  • marzo 2024
  • febrero 2024
  • enero 2024
  • diciembre 2023
  • octubre 2023
  • septiembre 2023
  • agosto 2023
  • julio 2023
  • junio 2023
  • mayo 2023
  • abril 2023
  • marzo 2023
  • febrero 2023
  • noviembre 2022
  • octubre 2022
  • septiembre 2022
  • agosto 2022
  • julio 2022
  • junio 2022
  • mayo 2022
  • abril 2022
  • marzo 2022
  • febrero 2022
  • enero 2022
  • diciembre 2021
  • noviembre 2021
  • octubre 2021
  • septiembre 2021
  • agosto 2021
  • julio 2021
  • junio 2021
  • mayo 2021
  • abril 2021
  • marzo 2021
  • febrero 2021
  • enero 2021
  • diciembre 2020
  • noviembre 2020
  • octubre 2020
  • septiembre 2020
  • agosto 2020
  • julio 2020
  • junio 2020
  • mayo 2020
  • abril 2020
  • marzo 2020
  • enero 2020
  • diciembre 2019
  • noviembre 2019
  • octubre 2019
  • septiembre 2019
  • agosto 2019
  • julio 2019
  • junio 2019
  • mayo 2019
  • enero 2019
  • diciembre 2018
  • noviembre 2018
  • octubre 2018
  • septiembre 2018
  • agosto 2018
  • julio 2018
  • junio 2018
  • mayo 2018
  • abril 2018
  • marzo 2018
  • febrero 2018
  • enero 2018
  • diciembre 2017
  • noviembre 2017
  • octubre 2017
  • septiembre 2017
  • agosto 2017
  • julio 2017
  • junio 2017
  • mayo 2017
  • abril 2017
  • marzo 2017
  • enero 2017
  • diciembre 2016
  • noviembre 2016
  • octubre 2016
  • septiembre 2016
  • agosto 2016
  • julio 2016
  • junio 2016
  • mayo 2016
  • abril 2016
  • febrero 2016
  • diciembre 2015
  • octubre 2015
  • agosto 2015
  • junio 2015
  • diciembre 2014
  • octubre 2014
  • agosto 2014
  • junio 2014
  • mayo 2014
  • marzo 2014
  • enero 2014
  • diciembre 2013
  • octubre 2013
  • septiembre 2013
  • agosto 2013

Categorías

  • Todos los artículos
abril 2026
L M X J V S D
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
27282930  
« Mar    

Proudly powered by WordPress Tema: Chateau por Ignacio Ricci.